lunes, 22 de octubre de 2012

EL HIELO ES BUENO SOLO EN EL WHISKY (2a parte)

(Continuación)
 
Enseguida que descubrí nuestra grave situación decidi alertar de inmediato al capitán. Justo en ese momento el capitán estaba hablando por la radio con operaciones, le toqué el brazo llamándolo y le dije: - ¡Capi!.. ¡Capi! - Mientras le señalaba con la linterna lo que había descubierto. Ya no recuerdo su reacción al mirar la cantidad de hielo que se estaba acumulando, solo recuerdo sus palabras en ese momento: - ¡Huevón, dale pa’ atrás!.. ¡Bajate! -   Miré rápidamente la carta de navegación que muestra las rutas en ese sector y observé que la altitud mínima para descender era de 12000 pies.
Sin dudarlo le pregunté al Capitán: - Capi, la mínima es 12, me bajo pa’ 12? -  Tuve un rápido - ¡Si, dale! -  como respuesta.
Con mi pulgar derecho oprimí sobre la cabrilla el interruptor para hablar con Control Medellín.
-          Medellín, 2603 solicita descenso a 12000 pies para proceder de regreso a Rionegro.
-          2603, aprobado 12000 pies. Podría confirmar el motivo de su regreso?
Yo estaba ocupado con el avión y sabía que si le decía la verdadera razón posiblemente el controlador me haría más preguntas, pues es usual que soliciten la causa de un “comportamiento anormal” de una aeronave, así que rápidamente le contesté:
      - Por razones “comerciales” .
Esto descartaría cualquier factor operacional del avión en la mente del controlador y como es algo fuera de su control, sabía que no me distraería más. Mi táctica poco ortodoxa funcionó.
-          2603 aprobado. Vire derecha hacia el VOR de Rionegro, descienda a 12000 pies.
 Inmediatamente ajustando la potencia inicié un descenso continuo y viré a un rumbo de regreso hacia el aeropuerto de Rionegro. Para ambos había sido suficiente; tanta lluvia, mal tiempo y… ¡todavía no íbamos por la mitad del camino! Teníamos que escapar del hielo o el avión al cambiar su geometría podría entrar en pérdida de control… ¡y no estábamos para tentar al demonio!
Luego supe que el capitán, mientras yo presentaba el plan de vuelo a la torre, llamó a la oficina de despacho de la empresa. El despachador que estaba en turno miró la imagen del satélite meteorológico  y vio un área de mal tiempo en toda la ruta hasta Montería, se lo reportó al capitán y esto tal vez influenció la decisión del Capitán de regresar de inmediato.
Poco a poco empezó a aumentar la temperatura y el hielo empezó a deshacerse frente a mis ojos. Es increíble, medio grado a un grado, el umbral tan mínimo que hay entre congelarse y botar el hielo que ya teníamos acumulado.
Mientras me concentraba en volar el avión por la ruta de regreso todavía mantenía esa sensación inicial de urgencia al momento de descubrir que teníamos hielo y se fue transformando en una vigilancia extrema a cada comportamiento del avión y a los parámetros que yo sabía que me podrían avisar una potencial pérdida de control por congelamiento del avión, sus superficies de control o sus motores. 
 
Panel de instrumentos del DHC-6 Twin Otter para vuelo nocturno por instrumentos.
 
El regreso a Rionegro transcurrió en relativa calma… el agite de toda la situación fue desvaneciéndose poco a poco. Tanto el capitán como yo estábamos casi mudos, hacíamos solo lo necesario, creo que ambos estábamos impactados por lo que había sucedido solo minutos atrás. Ambos sabíamos que habíamos sobrepasado los límites del avión e inadvertidamente, los propios nuestros. Eso dejaría un sabor de superación en la mayoría de los casos, pero traspasar una barrera que no debimos haber pasado nos dejó  un mal sabor, asombro y luego cuestionamiento frente a nuestras acciones.
Pero teníamos una preocupación más: Debíamos estar atentos al empezar a bajar los flaps cuando estuviéramos aproximando a Rionegro. Al ir bajando los flaps, la cola con ese posible hielo pierde flujo de aire y el elevador empieza a perder eficiencia, llevando en últimas a lo que se conoce como un “tailplane stall”, una perdida aerodinámica en el elevador que induce una violenta caída de la nariz del avión. Algo similar a lo que le paso al Dash 8 de Colgan en Estados Unidos hace unos años donde perdieron el control y se precipitaron… no hubo sobrevivientes.
 
Iniciamos la aproximación bastante concentrados. A pesar de la situación el capitán no me pidió que le diera los mandos para él aterrizarlo y lo seguí volando.  Él sabía que era yo quien estaba sintiendo todo el tiempo el comportamiento del avión.  Llegó el momento de preparar a nuestra gran ave de aluminio para desplegar sus plumas para el aterrizaje. Le pedí al capitán que leyera la lista de chequeo para la aproximación y comentamos el procedimiento para apegarnos estrictamente a la recomendación del fabricante del avión de no exceder 10 grados de flaps después de encontrar condiciones de hielo.
Ordené:  - Flaps 10 - El capitán movió la palanca de los flaps a la posición de 10 grados y enseguida nos concentramos en  las reacciones del avión al bajar los flaps, que para nuestro alivio, se portó muy bien.
Continué la aproximación y a pesar de la visibilidad reducida por la lluvia avistamos las luces de aproximación del Aeropuerto José María Cordova. Aterricé nuestro corcel con mucha suavidad y el capitán lo llevo hasta la rampa de estacionamiento.
Apagamos los motores. Teníamos una mezcla de alivio y desconcierto por lo ocurrido y no comentamos nada sobre la experiencia…solo queríamos llegar a nuestras casas.
Recuerdo mirar el avión parqueado en la noche mientras salía del aeropuerto. Tuve una visión del avión volando en medio de la oscura noche y la lluvia cubriéndose de hielo.  Yo sé que no lo vi realmente pero fue una imagen realmente tétrica. Todavía la tengo en mi mente.

Por el resto de esa noche y durante el fin de semana estuve bajo de ánimo, “ido” que llaman. Tuve muchos cuestionamientos y entre esos el que más se repetía en mi cabeza era:  “Que podría haber pasado si hubiéramos continuado nuestro vuelo?” 

Twin Otter en la rampa.
 
Aqui estoy al mando de los controles en un vuelo regular.
 
Esta es la vista desde mi lado del motor número dos sobre una capa de estratos.
 
Aqui estoy en mi oficina favorita...La cabina de mando del Twin Otter!
 
 
Videos educativos de referencia donde la FAA usa un Twin Otter para estudio en condiciones de hielo:

 

viernes, 19 de octubre de 2012

EL HIELO ES BUENO SOLO EN EL WHISKY


A Eduardo Ocampo lo conocí como lector de mi Blog y para mi sorpresa quiso compartir con nosotros una de sus experiencias vividas durante uno de sus vuelos sobre nuestro maravilloso país. Él es actualmente copiloto del avión DHC-6 “Twin Otter”en una línea aérea de Colombia. Su interés no fue solo participar en mi blog sino dejar con su historia una vivencia de enseñanza a pilotos, futuros pilotos y también compartir esta aventura con todos aquellos que gozan con leer las verdaderas vivencias de los profesionales del aire.  Esta es su interesante historia.
 
 
“EL HIELO ES BUENO SOLO EN EL WHISKY”
 
Estas fueron las palabras de un piloto de nuestra aerolínea cuando le contamos la anécdota de un par de días atrás mientras volábamos en la peor tormenta que tanto el capitán como yo habíamos presenciado en nuestro avión, un DHC-6 Twin Otter…un avión sin protección alguna contra el hielo. 

De Havilland of Canada DHC-6 “Twin Otter”
 
Era el 18 de noviembre de 2011, un viernes por la noche. El capitán y yo, que habíamos estado volando desde el mediodía, acabábamos de regresar de Pereira al aeropuerto de Rionegro. Debido a demoras en el itinerario ese día, llegamos al José María Córdova, ya que el Olaya Herrera de Medellín solo opera hasta la puesta del sol y eran ya las 7:45 de la noche. Luego de aterrizar en Rionegro, llegó una llamada de Operaciones al celular del capitán diciendo que había un avión de la empresa fuera de servicio en Montería y que necesitaban que voláramos a Montería y cumplir con la ruta de ese avión, que era Montería-Barranquilla-Montería. Esa noche no regresaríamos a nuestros hogares en Medellín, algo muy inusual en los vuelos el Twin Otter.
Curiosamente, el recuerdo de lo que se convertiría ese día es tan abrumador que solo tengo en mi mente dos vuelos de noche: el de Pereira a Rionegro y el que emprenderíamos esa noche. El clima estaba terrible, había nubes de tormenta en gran parte de la zona andina de nuestro país al igual que en toda la ruta hacia nuestros próximos destinos. La lluvia no cesó en toda la noche y esto, acompañado de las temperaturas bajas que se encontraban en altitud, teníamos la mezcla ideal para la formación de hielo en el avión.
 
Era hora de partir al encuentro de lo que nos deparaba el destino esa noche. Fui a la oficina a presentar nuestro plan de vuelo mientras el capitán tanqueaba el avión bajo una lluvia intermitente. Una vez el avión estaba listo, iniciamos los dos motores y rodamos a la pista para despegar. Este era un vuelo “ferry” o de posicionamiento que significa que no llevábamos pasajeros, solo combustible. Pedimos autorización para despegar y con el rugido de estos poderosos motores turbohélice alzamos vuelo hacia la oscuridad de la noche.
No pasaron un par de minutos mientras subíamos y nos encontramos ya con el fuerte sonido de la lluvia golpeando el plexi frontal y el fuselaje. Se veía lo que nos iba a acompañar todo el vuelo: lluvia incesante, turbulencia y la pantalla de nuestro radar meteorológico llena de poco verde, mucho amarillo y mucho rojo: indicándonos la cantidad de nubes y precipitación que encontraríamos en nuestro pequeño corcel de aluminio. 

Radar meteorológico del avión.
Generalmente no saco mi linterna en la noche pues las luces internas del avión son suficientes para mis tareas como copiloto, pero instintivamente la saqué para tenerla a mano; era mi sexto sentido preparándome para lo que vendría. Desde la escuela he sabido que el mejor lugar para saber si el avión tiene hielo es mirar el brazo metálico de los limpiabrisas. Ahora mi mente estaba enfocada en mirar ese brazo metálico durante todo el vuelo vigilando si acumulaba hielo. 

El limpia-parabrisas “Wiper” del Twin. (Foto cortesia de Airliners.net)
 
Nuestro vuelo transcurría en relativa calma, considerando las condiciones meteorológicas. Volar de noche en el Twin Otter es de mucho romanticismo pues tiene un aire de precariedad ya que no hay nada automático, tampoco avanzados sistemas de navegación… ¡Ni siquiera un piloto automático como los aviones modernos! Solo dos GPS, que aunque funcionan muy bien, no harán nada si uno mismo no lo hace. 
Unos minutos más adelante en nuestro vuelo el capitán tuvo una duda: - Eduardo, vos chequeaste las tapas de los tanques de combustible? -  ¡La pregunta era alarmante para mí! Aunque sabía que era mi responsabilidad no lo había hecho pues el capitán se había quedado tanqueando el avión y  me confié de que él se encargaría de todo el procedimiento. En mi afán por salir, hacer el plan de vuelo y subirme de nuevo al avión bajo la lluvia no me fijé. Ahora la duda estaba sembrada en los dos. Comenzamos a preguntarnos qué hacer, puesto que el riesgo de que las tapas estén abiertas es que el combustible se salga por la succión del aire sobre el avión, no en cantidades alarmantes, pero igual es una fuga de combustible; el peor caso es que el combustible se contamine con agua, concluyendo con una parada súbita de ambos motores.

Continuábamos volando entre la lluvia y yo seguía al mando de los controles del avión como había sido delegado por el capitán desde el principio del vuelo. Enseguida él colocó en el radio de comunicaciones la frecuencia de Operaciones en Medellín para comentarles lo que estaba sucediendo y para recibir instrucciones.
El avión era mi responsabilidad y debía estar chequeando el brazo del wiper (como le decimos los pilotos a los limpiabrisas del avión) durante el vuelo. Hasta ahora no habíamos acumulado hielo. Sin embargo, en nuestra preocupación por las tapas de los tanques y sabiendo que no había encontrado hielo antes, dejé de chequear. De pronto me dio por mirar el bendito brazo del wiper… ¡Sorpresa! Las plumillas, en todo su punto de contacto con el parabrisas del avión habían acumulado aproximadamente una pulgada y media de hielo… ¡el brazo metálico del wiper también estaba congelándose!

Esta es la foto que logré tomar rápidamente para captar el hielo acumulado en las plumillas del plexi frontal.
Es un dicho de sabiduría popular en la aviación con respecto al hielo “lo que tiene el wiper, dos veces lo tienen las alas y cuatro veces la cola”. Mi sentido de urgencia al ver y reconocer esta situación se elevó a niveles desconocidos para mí… mi cerebro me dictó enseguida: “Hay que hacer algo para salir de este lugar, de esta situación, y hay que hacerlo YA!”. ¡Por primera vez sentí que mi vida estaba en peligro a bordo de un avión!...

(Continuará)

sábado, 10 de diciembre de 2011

La historia de Didier / The story of Didier: “LA TRAGÉDIE DU VOL AVIANCA 011”

Esta historia la publico en español y enseguida en Inglés y esperamos la colaboracíon de los lectores que nos puedan ayudar con información.

LA HISTORIA DE DIDIER PINÇON


“LA TRAGÉDIE DU VOL AVIANCA 011”

Recibí un día un interesante comentario en inglés en una de las historias de mi Blog. Era Didier Pinçon escribiéndome desde Francia preguntándo si alguien conocía a Sebastián Fajardo, nieto del legendario capitán del B-707 de Avianca Enrique Fajardo, pues Sebastián había dejado también un comentario ya que este artículo tenía que ver con su abuelo (link del artículo: http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/09/las-historias-de-alvaro-jaramillo.html).

Decidí investigar más, le escribí y para mi sorpresa Didier está escribiendo un libro que se llamará “LA TRAGÉDIE DU VOL AVIANCA 011”. (La tragedia del vuelo Avianca 011). Didier está recopilando información sobre los tripulantes, sus familiares y personas que estuvieron cerca de estas hermosas naves B-747 de la empresa Avianca en los años 80. Esto es parte de su investigación para su libro que trata sobre la historia de la mayor tragedia aérea de la aviación colombiana.

Esta es la historia de Didier:

Hola Carlos y estimados lectores de su Blog:

Soy Didier Pinçon, soy francés y aquí les comparto mi historia que de una forma especial me une a su país Colombia.
Vivo en Normandy al noroeste de Francia con mi esposa Irene y mi hijo Thomas de quince años. En 1978 yo tenía 14 años cuando mi padre me llevó a observar aviones desde la terraza del aeropuerto internacional Charles de Gaulle. De pronto entre los aviones apareció un majestuoso Boeing 747 de colores rojo y blanco, decía Avianca, Colombia, era el HK-2000. Quedé enamorado de ese Jumbo en especial y me emocionaba mucho cada vez que lograba verlo de nuevo.


Esta foto es cortesía de Airliners.net. Es el HK-2300 "Cartagena de Indias" en el Charles de Gaulle. Esta foto es muy especial para mi pues por coincidencias de esta vida esa persona que está observando el avión detrás de la cerca …soy yo!
 El mundo de la aviación se fue volviendo cada vez más especial para mí de tal forma que a mis 19 años decidí buscar trabajo en el aeropuerto internacional. Logré conseguir un trabajo como asistente en el Elitair Maxim’s del aeropuerto que tenían salas de atención a los pasajeros en los terminales de abordaje. Para mi dicha podía así ver tres veces a la semana a mi favorito, el Jumbo de Avianca HK-2000, su nombre, "El Dorado". Más adelante pude ver el segundo, el HK-2300 que se llamaba “Cartagena de Indias”. Luego en 1982, pude ver el HK-2910-X al que llamaban “Olafo” porque provenía de la compañía escandinava SAS. Teníamos un contrato con Avianca para que en caso de tener un vuelo demorado nosotros les ofrecíamos servicio de restaurante a los pasajeros de primera clase y a la tripulación. Los vuelos 010 y 011 por lo general se demoraban y es por esto que llegué a conocer muy bien al capitán Tulio Hernández. Desde pequeño yo era fan del Jumbo 747 de Avianca y cuando tenía la oportunidad de ir hasta el avión y hablar con sus tripulantes era para mí un gran momento y lo disfrutaba mucho.

Llegó aquel sábado 26 de Noviembre de 1983. Comencé mi trabajo a las 11:30 am y terminaba mi turno ese día a las 5 pm. Tuve una hora y media de descanso y aproveché para visitar al HK-2910X que estaba parqueado en el terminal. Volví a mi trabajo a las 6:30 pm pero cuando ya iba a salir al final de mi turno el personal del Charles De Gaulle vino para decirnos que el vuelo AV011 con destino a Madrid, Caracas y Bogotá estaba retrasado y que tendríamos que asistir a los pasajeros de primera clase. Los pasajeros cenaron, compartimos un rato agradable con ellos y luego salieron a la sala de abordaje. El restaurante quedó casi vacío y muy tranquilo. Le pedí autorización a mi jefe para que pudiera acompañar a los pasajeros a la sala de abordaje, como a menudo yo lo hacía.



HK-2910-X "Olafo" en la plataforma en Frankfurt. Foto del archivo de Didier.
 Pude ver al capitán Hernández, al copiloto y al ingeniero en la cabina pero esta vez no subí para hablar con ellos. Estuve hablando algunos minutos con los pasajeros hasta que llegó el momento de abordar aquel inmenso 747. Les dije, “Adiós, adiós, y espero verlos otra vez pronto”. Cerramos la puerta y volví a mi oficina para terminar mi turno y así irme a casa. Mientras salía vi el Avianca 747 con sus luces de navegación encendidas dejando el terminal para iniciar su carreteo hacia la pista. Lo vi alejarse pero no vi el despegue. Una hora y 30 minutos más tarde vino la tragedia al estrellarse pocos kilómetros antes de la pista del aeropuerto de Barajas de Madrid.

Los siguientes días fueron terribles para mí y sentía una agonía constante en mi pecho. Con el tiempo decidí reunir la mayor información sobre este vuelo y así vino la idea de escribir mi libro sobre esta tragedia. Pienso hacer, con lo que recaude, un pequeño monumento en el sitio del desastre en memoria a todos a aquellos que fallecieron ese trágico día.


El accidente del Boeing 747  HK- 2910-X de Avianca en Mejorada del Campo a 21 kilómetros de Madrid, se produjo el día 27 de noviembre de 1983 a las 00:06 hora local, cuando el avión cumplía la ruta Frankfurt – Paris – Madrid – Bogotá como el vuelo Avianca 011. A bordo de la aeronave, comandada por el Capitán Tulio Hernández con 35 años al servicio de Avianca, acompañado del Primer Oficial, Capitán Eduardo Ramírez y de los Ingenieros de Vuelo Juan Laverde y Daniel Zota, viajaban 169 pasajeros y 23 tripulantes, solo 11 pasajeros sobrevivieron, pero ninguno de los tripulantes.
El avión era un Boeing 747-283BM que la compañía había alquilado a la aerolínea SAS en 1982 y cuya anterior matrícula fue LR-RNA. Es recordado como el peor accidente aéreo en la historia de la aviación colombiana.

Agradeceré a todos los que puedan brindarme cualquier información sobre los pilotos, tripulantes, pasajeros, familiares de todos ellos y detalles de este vuelo para así llevar una buena información a mi libro.

Me pueden escribir al e mail de mi esposa: irene.girardeau@neuf.fr

Con amor a su patria Colombia,

Didier Pinçon


Didier con su esposa Irene y su hijo Thomas visitando New York.

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THE STORY OF DIDIER PINÇON

“THE TRAGÉDIE DU VOL AVIANCA 011”

I received one day an interesting comment in English in one of the stories from my Blog. He was Didier Pinçon writing from France wondering if somebody knew Sebastián Fajardo, grandson of the legendary captain of the B-707 of Avianca EnriqueFajardo, since Sebastián had left also a comment because this article had to do with his grandfather (link of the article: http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/09/las-historias-de-alvaro-jaramillo.html).

I decided to investigate more, wrote to him and to my surprise Didier is writing a book titled “THE TRAGÉDIE DU VOL AVIANCA 011”. (The tragedy of the flight Avianca 011). Didier is compiling information about the crew members, his relatives and persons who were close to these beautiful ships B-747 of the company Avianca in the 80s. This is a part of his investigation for his book that deeps on the history of the biggest air tragedy of the Colombian aviation.

This is the Didier's story:
Hello Carlos and dear readers of this Blog:

I am Didier Pinçon, I am French and here I share to you my story that in special way joins me to your country Colombia. I live in Normandy to the northwest of France with my wife Irene and my fifteen-year-old son Thomas. In 1978 I was 14 years old when my father took me to watch airplanes from the upper deck of the international airport Charles de Gaulle. Suddenly between the planes there was one in special, turned out to be a majestic Boeing 747 with red and white colors, a big sign saying Avianca, Colombia, it was the HK-2000. I remained in love especially with this Jumbo and I was getting very much excited whenever I was managing to see it again.

This is the HK 2300 "Cartagena de Indias". Picture courtesy of Airliners.net . This picture is very special for me because as great coincidence of this life that person who is observing the plane behind the fence … is me!
The world of aviation was becoming more and more special for me in such a way that at my 19 years I decided to look for a job at the international airport. I managed to obtain a work as assistant in Elitair Maxim's of the airport that had attention rooms to the passengers in the terminal building. For my happiness I had the chance to see three times a week my favorite, the Avianca's Jumbo HK-2000, his name, "El Dorado". Later on I could see the second one, the HK-2300 that was called “Cartagena de Indias”. Then in 1982, I could see the HK-2910-X whom they called “Olafo“ because it was coming from the Scandinavian company SAS.

We had a contract with Avianca so that in case of having a delayed flight we were offering restaurant service to the first class passengers and to the crew. The flights 010 and 011 in general were often delayed and that's why I knew very well captain Tulio Hernández. Since a kid I was a fan of the Jumbo 747 of Avianca and when I had the opportunity to go up to the plane and to speak with the crew members it was for me a big moment and I enjoyed it very much.

Then came that Saturday, November the 26th, 1983 . I began my work at 11:30 am and that day I was finishing my shift at 5 p.m. I had one hour and a half break so I decided to visit the HK-2910X that was parked at the terminal. I returned to my work at 6:30 pm but when I was already going to leave at the end of my shift the staff of the Charles De Gaulle came to say to us that the flight AV011 destination Madrid, Caracas and Bogota was delayed and that we have to attend the first class passengers . The passengers had dinner, we share a little bit with them and then they went out to the waiting room. The restaurant remained almost empty and very calm. I asked my boss for authorization so that I may accompany the passengers to the waiting room, as I often used to do.


HK-2910-X "Olafo" at the ramp in Frankfurt. Picture from Didier's file.

I could see captain Hernández, the copilot and to the engineer in the cabin but this time I didn't go up to speak with them. I was speaking for a few minutes with the passengers until there came the moment to board that immense 747. I said to them, “!Goodbye! !And I hope to see you again soon!”. We close the door and I returned to my office to finish my shift and to take my way home. While I was going out I saw the Avianca 747 with its navigation lights on leaving the terminal to initiate taxiing towards the runway. I saw it going away but I did not see the take-off. One hour and 30 minutes later the tragedy came when they crashed a few kilometers before the runway at Barajas airport near Madrid.

The following days were terrible for me and I was feeling a constant agony in my heart. With the time I decided to compile all information possible about this flight and that's how it came the idea of writing my book about this tragedy. I think to do, with what I'll collect, a small monument in the place of the disaster in memory to all to those who died in this tragic day.

The accident of the Boeing 747 HK- 2910-X of Avianca in Mejorada del Campo, 21 kilometers out of Madrid,  took place on November 27, 1983 to 00:06 local time , when the plane was doing the route Frankfurt - Paris - Madrid - Bogotá as flight Avianca 011. On board of the airship, captain Tulio Hernández with 35 years of the service with Avianca, accompanied by the First officer, Captain Eduardo Ramírez and of the Flight engineers Juan Laverde and Daniel Zota, 169 passengers and 23 crew members were traveling, only 11 passengers survived, but none of the crew members.
The plane was a Boeing 747-283BM that the company had rented to the airline SAS in 1982 and whose previous registration was LR-RNA. It is remembered as the worst plane crash in the history of the Colombian aviation.

I will be grateful to all of you who could give me any information about the pilots, crew members, passengers, relatives of all of them and details of this flight this so to take good information to my book.
You can write me to my wife's e mail :  irene.girardeau@neuf.fr
With love to your beautiful country Colombia,

Didier Pinçon

Didier with his wife Irene and his son Thomas visiting New York.

lunes, 13 de junio de 2011

INGENIERO DE VUELO (3a parte)

Entramos de nuevo al simulador donde me preparaba para el chequeo final. El instructor "discriminador" se sentó en el puesto del copiloto para ayudar en los procedimientos y en el puesto izquierdo otro instructor,  pero era el "nuevo" instructor el que estaba a cargo de la sesión. Nos preparamos y durante el despegue tuvimos incendio en un motor y otros ejercicios que dominé sin problema desde mi puesto de ingeniero de vuelo. Ya aproximando para aterrizar el instructor colocó falló de el tren de aterrizaje principal en salir completamente. Enseguida siguiendo el procedimiento tomé una manibela especial, abri unas pequeñas compuertas que estan en el piso atrás del asiento del ingeniero, intruduje la manibela en la ranura y la giré de tal forma que con un sistema de cable que va hasta el mecanismo del tren, lo puedo bajar y asegurar manualmente. Pero al mismo tiempo tenía que estar al tanto del nivel de combustible en las alas para mantener el peso equilibrado. Y ocurrió lo impensable. El sistema del cable del simulador estaba tan desgastado por el uso que se trabó. !No podía creerlo! Aunque se me hizo raro supuse que el instructor lo había hecho a propósito y le dije al capitán a cargo que no había forma de asegurar el tren. Enseguida el instructor con visible enojo me dijo - Usted no lo esta haciendo bien... dejeme yo lo hago a ver si en realidad se trabó.- Se dio cuenta que en efecto el sistema estaba trabado y después de varios tirones logró destrabarlo. Debido a esto tuvimos que hacer un sobrepaso para volver a intentar otra aproximación. Todo esto me distrajo y cometí el error de descuidar el nivel de los tanques. Caí en cuenta de mi error y traté de nivelarlos pero ya habían tocado la linea límite. El instructor no solo había perdido la paciencia con el gastado simulador sino conmigo también. Mandó a cerrar la sesión y nos reunimos luego en un salón aparte. Me dijo - Señor Madrigal, lo siento pero le faltan más sesiones para poder ir al chequeo final. Si quiere pregunte en su empresa si ellos le autorizan más horas. - Sabía que era mi sentencia de muerte.
Esa tarde fui a la empresa con un nudo en la garganta por la frustración. Me reuní con el jefe de pilotos y me dijo que no podía extender más mi entrenamiento a pesar de saber que no me habían dado el total del curso inicial pues estaban necesitando urgentemente los ingenieros para un nuevo contrato charter. Le pregunté si había la posibilidad de volver a auxiliar de vuelo. Me respondió que no se podía por política de la empresa y que al no haber más opciones estaba despedido.
Este era el riesgo al tomar el curso, quedarme sin empleo, pero lo acepté y no me arrepiento en lo más mínimo. Fui de nuevo a la compañía por mi cheque y me encontré con el capitán Juan Paz, el jefe de operaciones y le agradecí por haberme dado la oportunidad de haberme incluido en el curso y me respondió - Hombre, Carlos lo siento mucho pero lo que personalmente le recomiendo es que siga intentandolo pero para copiloto y en otra empresa... suerte -
Y hasta aqui llega mi historia en esta compañía... Falcon Air Express de Miami...llena de milagros, aventuras y frustraciones.
Estaré siempre agradecido con el universo por tan bello regalo.


Con el B-737 en Tegucigalpa, Honduras con un joven capitán, las compañeras auxiliares y mecánicos de vuelo




Aqui estamos en un B-727 con mi auxiliar jefe Alice aprovechando cualquier momento libre para divertirnos. Un niño dejó un globito y aproveché para mostrar mis "atributos humoristicos", je,je.



En el lobby del hotel en las Bahamas con el capitán Chirino hablando de nuestra otra pasión, el piano.



Cuando estaba en el curso de ingeniero de vuelo del B-727... sentado en el puesto del capitán...al que un dia aspiro a llegar.



Despegando desde Miami (Foto Airliners.net)


domingo, 12 de junio de 2011

INGENIERO DE VUELO (2a parte)

Después de varias sesiones de teoría iniciamos el ciclo de clases en los simuladores del B-727 en Aero Service en Miami. Me sentía completamente feliz de estar de nuevo estudiando y siguiendo un programa de entrenamiento en mi medio de la aviación. Aunque ya había estado en un simulador similar era la primera vez que me sentaba en el puesto del ingeniero de vuelo. Me fascinaba ver como yo era parte integral en los procedimientos normales y los de emergencia apoyando al piloto y al copiloto.
Me encontré coincidencialmente con un antiguo instructor de mi curso en Avianca que estaba haciendo su repaso en esta escuela y recordamos viejos tiempos.
El curso avanzaba y a medida que nos acercábamos a las fases de exámenes me pude dar cuenta que al yo no tener previa experiencia como ingeniero de vuelo empezaba a ser discriminado por el instructor del simulador y me dejaba largos períodos en el simulador sin prestarme atención. Esto encendió todas mis alarmas y pronto hablé con los otros pilotos de mi curso para tratar de encontrar una solución. Todos estábamos de acuerdo que algunos instructores no estaban siguiendo el programa para un curso inicial. Nos reunimos con los jefes de la empresa Falcon Air y les contamos lo que sucedía. Lo único que me autorizaron a hacer fue a cambiarme de grupo de estudio en el simulador. Pero el daño ya estaba hecho. Yo no había logrado el nivel básico de experiencia para el instructor del nuevo grupo. Simplemente me había cambiado de grupo demasiado tarde. A pesar de que veía poca probabilidad de pasar el chequeo con el nuevo instructor no perdí las esperanzas, me esforcé al máximo y logré avanzar hasta el final del entrenamiento.
El primer exámen final era el examen oral con un examinador de la FAA. Pregunta tras pregunta mostré dominio de toda la parte teórica del B-727. Aunque fue muy estresante al principio disfruté luego una charla muy amena con el examinador pues le causó curiosidad que yo había tomado el examen de instrumentos en el aeropuerto de Tamiami con Mary Gaffney su antigua compañera de la Fuerza Aérea en la segunda guerra mundial. Simplemente se le iluminaron los ojos de emoción al saber de ella...era como si florecieran en él mil histórias de aquellas épocas llenas de romanticismo en la aviación. Después me dijo que había pasado el examen oral y que me preparara bien para el chequeo en el simulador pues él iba a estar ahi presente. Me sentía muy contento por este triunfo y esto me subió la moral.
Luego vino una sesión de preparación para el chequeo final en el simulador. En uno de los descansos me encontré de nuevo con mi instructor "discriminador" y me dijo a mi y a mi compañero de ese turno. - Muchachos, yo voy a ser copiloto en la siguiente sesión y en esta hora de descanso hay un simulador libre por si quieren volarlo. - , -Volarlo! Waooo! Pero por supuesto! Vamos!- Le dijimos. Los tres nos sentíamos como muchachos gomosos de la aviación aprovechando la oportunidad para divertirnos un rato fuera de la rutina del estudio.
Pasamos a otra sala donde se encontraba un inmenso simulador montado sobre unos grandes brazos hidráulicos.


Simulador avanzado de 3 ejes.

Era un simulador más avanzado y contaba con una simulación más real y mayores efectos visuales. Entramos y preparamos todo para hacer un vuelo virtual de aproximación a Miami . El instructor estaría en el puesto izquierdo y nosostros estaríamos, uno volando en el puesto del copiloto y el otro haciendo de ingeniero en el puesto de atrás. No podía creerlo, el instructor que tanto daño me había hecho, me estaba dando ahora tremendo regalo, nos iba a dejar volar y aterrizar un simulador de un jet. Primero empezó mi compañero. Aproximó bien pero a pesar de su amplia experiencia como instructor de una escuela de vuelo tuvo dificultad en mantener nivelado el avión en el descenso. Hizo un sobrepaso, volvió a intentarlo y por fin lo logró aterrizar. Era la primera vez que aterrizaba un jet de forma virtual y estaba muy contento. Luego pasé yo a ocupar el asiento derecho. Inmediatamente recordé aquellas sesiones de entrenamiento en Avianca para copiloto y era el momento de matar de una vez por todas aquellos fantasmas que traía desde esas épocas que me martirizaban por no haber pasado aquel examen del simulador. Después de haber volado algunos minutos el simulador inicié la aproximación para aterrizarlo y me di cuenta que a pesar de los años mantenía la idea fresca de como aterrizar este jet a travez de la noche virtual que nos rodeaba. A medida que me acercaba a la pista podía sentir como morían uno a uno aquellos fantasmas del pasado...lo estaba haciendo de maravilla!


Vista de la aproximación en el simulador de un B-727.

Estaba sintiendo el avión completamente y dominaba segundo a segundo su trayectoria hacia la pista. Llegamos a la altura de decisión donde debo tener la pista a la vista o de lo contrario volver a subir e intentar otra aproximación. Subí mis ojos a la ventana frontal y enseguida aparecieron entre la densa niebla las luces de la pista. Que espectáculo más hermoso. Y con cuidado posé nuestro jet en aquella bella pista virtual del aeropuerto de Miami. El simulador se estremeció ligeramente al tocar tierra, llevé mi mano a los aceleradores del reverso, y poco a poco fui aplicando los frenos mientras sentíamos la desaceleración y el movimiento del avión sobre la pista de una forma artificial por el movimiento de los inmensos brazos hidráulicos que sostienen el simulador. Le agradecí al instructor por aquel regalo que me daba y senti que el universo volvía a poner las cosas en su lugar. Salimos de este simulador y nos dirigimos al simulador original donde estábamos haciendo la preparación para mi chequeo de ingeniero de vuelo. Se acercaba el momento del examen final.
Continuará...

Vista de la imagen virtual de la pista en un simulador.

sábado, 11 de junio de 2011

INGENIERO DE VUELO

Continuaba trabajando de auxiliar de vuelo en la empresa Falcon Air Express cuando recibí por correo mi licencia de piloto por instrumentos emitida por la FAA. Estaba muy contento y nos reunimos con las dos "madrinas" de mi licencia, mi madre Rosa Maria y mi mujer Luz Dary para brindar con un delicioso vino y disfrutar de una cena de celebración.
Seguía con mi idea de lograr el puesto de ingeniero de vuelo. En esta empresa varios pilotos y copilotos del jet B-727 habían empezado como auxiliares de vuelo, luego ascendieron a ingenieros de vuelo, luego a copilotos y luego a capitanes de este avión. Mi gran proyecto era lograr hacer mi carrera en esta empresa pero el destino tenía otras variantes en mi camino.
Una tarde a mediados del año 2004, después de un vuelo llegué a la oficina de la empresa y por coincidencia me encontré con el capitán Juan Paz, jefe de operaciones de vuelo y le dije - Hola capitán! Fijese que ya tengo mi licencia de instrumentos en mi bolsillo! Como le parece! Para que lo tenga en cuenta en mi hoja de vida! - No sabía que con este saludo acababa de conectar ese eslabón que le faltaba al campo cuántico para permitirle a un sueño hacerse realidad. El se quedó mirándome como pensativo y me dijo - Carlos, traiga de inmediato su hoja de vida actualizada porque estamos necesitando urgentemente ingenieros de vuelo para el B-727 -  Me tomó completamente por sorpresa y respondí - Claro...eh, claro que si...mañana mismo la traigo! - Se me heló la sangre de la emoción. No podía creerlo! Después de cuatro años de tanto insistir por fin se me presentaba la oportunidad para ingresar al próximo curso de ingeniero de vuelo.
Llegó el dia de mi entrevista con el jefe de pilotos y cada pregunta que me hacía la había estado soñando literalmente por años. Gracias a que había sacado mi licencia de instrumentos logré ese "empujón" extra que necesitaba para cumplir con todos los requisitos.
Llegó ese maravilloso dia que dividió mi historia en la compañía cuando me dijeron que no volaba más como auxiliar de vuelo pues iniciaba el curso para ingeniero. Algunos compañeros me miraban incrédulos. - Carlos, de verdad va a entrar a curso de ingeniero?- El responderles afirmativamente me llenaba de emoción.
Me dieron un nuevo horario donde me explicaban que yo ya pertenecía al departamento de operaciones de vuelo (Inflight department). Iniciamos en cuestión de una semana un nuevo curso para capitanes, copilotos e ingenieros. Las primeras clases las tomamos en un centro de entrenamiento aeronáutico cerca del aeropuerto de Miami llamado Aero Service. Me sentía completamente realizado al ver a uno de los instructores hablando de los sistemas del B-727. Enseguida vinieron lejanos recuerdos de aquellos dias de entrenamiento en el mismo equipo en la empresa Avianca hacía unos 16 años atrás en Colombia.
Pronto hice nuevas amistades y también un buen grupo de estudio. Pero pronto las cosas empezaron a salir mal cuando nos dimos cuenta que los instructores no estaban siguiendo el programa de lo que se suponía era un curso inicial.
Continuará....

Panel del ingeniero de vuelo del B-727

miércoles, 8 de junio de 2011

LICENCIA DE INSTRUMENTOS (4a parte)

Al ver que ella empezó a escribir en la libreta rosada (pink slip) sabía que no había pasado el chequeo. -!Maldición! !Me tiré el chequeo!- Pensé. Ella se ajustó el micrófono de su auricular y me dijo. - Carlos, pienso que tuvo un mal entendido con su instructor acerca del GPS porque usted esta muy seguro de los procedimientos. Tranquilo que usted pasó todas las demás partes del chequeo. En tierra aclaramos esto y hace una nueva cita para habilitar solamente esta parte del chequeo. Haga un sobre paso y aterricemos. - Con el corazón comprimido de la rabia di la vuelta para aterrizar. Llegamos y ella amablemente me ayudó a cerrar el avión.
Ya en la oficina ella llamó a mi instructor para clarificar los procedimientos y luego yo hablé con él para reunirnos y repasar solo este aspecto. Ambos reconocimos que nos habíamos equivocado en este detalle y como errar es de humanos pues no había otra sino dejar la frustración atrás y hacer una nueva cita para habilitar mi chequeo.
Después de varios dias nos reunimos de nuevo con la señora Gaffney y rodamos el avión hacia el área de despegue. El viento empezó a incrementarse. Despegamos y empecé a sentir bastante turbulencia. Pensé en decirle que me negaba a hacer el chequeo en estas condiciones pero la voz de mi guerrero interno me dijo que yo podía lograrlo. Me comuniqué con el control de Miami y este me llevó hasta el inicio de la aproximación a la pista 09 derecha del aeropuerto de Tamiami. Mi examinadora volvió a decirme que no estaba obligado  hacerlo debido a la turbulencia y que si la iba a hacer que no sobrecargara el avión con gravedades negativas. Me concentré de tal forma que apenas sentía alguna tendencia del avión a salirse de la trayectoria corregía de inmediato. A pesar de la turbulencia logré mantener el avión en la senda de planeo. Llegamos a la altura crítica de 200 pies y ella me dijo que me quitara la careta. Mi regalo apareció al frente mio como dos preciosas hileras de luces perfectamente alineadas de la pista de aterrizaje. Me dijo que no aterrizara y entrara por la otra pista pues el viento había cambiado. Me dijo enseguida - Carlos, lo felicito, usted ha pasado su habilitación y ha completado sus requisitos para la adición de instrumentos a su licencia de piloto.  Yo le respondi con una amplia sonrisa y le dije que estaba muy agradecido por toda su ayuda. Enseguida me dijo - Le puedo pedir un favor? ... Hace rato no aterrizo uno de estos... Me deja aterrizar el avión?- No podía creer que toda una veterana de la aviación me estaba pidiendo que le diera los mandos. - !Por supuesto! !Es un honor para mi! Suyo el avión - Le dije y ella antes de colocar sus manos en la cabrilla se acomodó sus anillos y tomó con delicadeza la cabrilla. Hizo los ajustes del control del elevador y la potencia. Llevó el avión con mucha precisión y con una maestría única posó nuestra Cessna 172 en la pista con una suavidad como nunca había visto. Enseguida me dijo - Suyo el avión. - Y yo continué con el rodaje hacia la rampa. Parqueamos y ya en la oficina ella firmó unos papeles y me dijo. - Se que esta licencia de instrumentos no es facil de lograr y lo felicito porque se nota que la "pegó" a los libros y respondió bien en el chequeo... !Bienvenido al mundo del vuelo por instrumentos!

Con mi instructor Jairo Mancera. Video clip: http://www.youtube.com/watch?v=iLg4iGbqZ4k

Jairo con el avión turbo hélice Pilatus del cual es el piloto privado asignado.


Preparandome para un aterrizaje visual.