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sábado, 13 de febrero de 2016

LAS HISTORIAS DE JORGE ENRIQUE (2a parte)


NORDOS


Amanecía en Ibagué y así despertaba "la capital musical de Colombia". Desperté y me asomé al balcón de mi apartamento para mirar el cielo. Estaba cubierto por un colchón de nubes cargado de mucha humedad y caía una leve llovizna. Sin duda lo confirmé cuando leí el reporte meteorológico de Ibagué, el aeropuerto estaba operando por instrumentos, es decir que no tenía condiciones para vuelo visual. Yo tenía que volar a las 10 de la mañana, así que guardaba la esperanza de que se destapara el cielo y me permitiera volar sobre el hermoso valle de la zona del Magdalena, sobre ese tapete verde inconfundible donde se siembra y se cosecha el mejor arroz del Tolima. Estaba muy entusiasmado porqué era mi quinta hora de vuelo en la escuela de aviación, y el plan era volar hasta Girardot e ir identificando las poblaciones sobre la ruta, los puntos de referencia, y en Girardot hacer un aterrizaje seguido de un despegue y de ahí regresarnos a Ibagué.

Entonces sin perder la esperanza me alisté, me puse mi uniforme y salí rumbo al aeropuerto Perales. Llegue eso sí muy temprano, a las 8:40 ya estaba allá, entré a la escuela para saludar y luego fui a la oficina de plan de vuelo para ver cómo seguía la cosa. No se veía mejoría en el cielo. Entré y me encontré con don Oscar, quien era el despachador de la aerolínea Avianca en Ibagué, nos saludamos y me contó también que su vuelo estaba retrasado, que no había podido salir el avión desde Bogotá por las malas condiciones en nuestra estación.... ah y también que buscara algo para hacer diferente a volar por el día de hoy. Entonces frustrado me senté en la cafetería del aeropuerto a tomar algo con la esperanza que mejorarán las condiciones.

Por mi mente pasaba que ya no iba a poder volar, y que mi vuelo a Girardot quedaría aplazado para el día siguiente, pues si no mejoraban las condiciones visuales antes de la hora de mi vuelo iba a perder el turno. Impotente ante la situación me quede charlando con un compañero en la cafetería y sobre las 9:35 de la mañana entro mi instructor.... el capitán Santiago Caicedo, pidió un café, se dio vuelta y me dijo: -Jorge! Ya van a abrir el aeropuerto! Ya está mejorando el tiempo, vaya y haga el plan de vuelo a Girardot, ponga la ruta: Ibagué - Buenos aires - Gualanday - Coello - Girardot y viceversa. Salí contento corriendo de nuevo para la oficina de plan de vuelo entregar los documentos necesarios y poco después ya estaba en la plataforma de la escuela preparando el avión, era el HK1458G.

Como resultó siendo el primer vuelo del día drené cuidadosamente los tanques de combustible buscando no hallar anomalías, que estuviese puro y libre de agua, verificar el nivel del aceite, y hacer la inspección pre-vuelo. Justamente siempre que hago la inspección pre-vuelo recuerdo un suceso que marcó mi vida y fue cuando el capitán Iván Rojas en mi tercera hora me dijo una frase que me heló hasta los huesos, - “ Joven… recuerde que su vida depende de un buen pre-vuelo". Por esa razón desde aquel momento la inspección pre-vuelo para mi es tan importante pues se trata de mi vida y la de mis pasajeros. Después de unos minutos tenía todo casi listo y mi instructor me dijo: - Jorge, haga la lista de chequeo y caliente el motor durante diez minutos a 1000 rpm (revoluciones por minuto) y este pendiente con los arcos de temperatura y presión en "verdes" que yo ya vengo. Mientras el capitán se fue yo tomé la lista de procedimientos y comencé a ejecutarla, con mucho cuidado al hacer todo, paso por paso para no ir a "cagarla", justo en ese momento me acorde que en una clase de radio en la escuela de tierra me dijo mi instructor: - Nunca pierda tiempo Jorge, siempre vaya adelante del vuelo, si por alguna razón su instructor se demora pida autorización y tenga listo el avión. Así que me adelanté a todo, y cuando me di cuenta ya tenía autorización y estaba pendiente llamar para rodar.

Unos minutos más tarde volvió el capi, subió al avión, se ajustó el cinturón, notifiqué listo a la torre y me autorizaron a rodar por la calle de rodaje Charlie para la pista 14. Estaba muy feliz, comenzaba mi primer paseo fuera de Ibagué y de las zonas de entrenamiento. Lo llamaba "paseo" por qué era prácticamente un reconocimiento de ruta al aeropuerto alterno más cercano de Ibagué. Me dieron autorización para despegar, puse full potencia y en unos segundos estaba en el aire. Y como siempre hay para todo una primera a vez, fue la primera vez que no peleaba con los pedales tratando de mantener el rumbo de pista durante el despegue, y además el avión respondía a todos los movimientos que le ordenaba con los controles perfectamente, sin ser celoso, sin movimientos agresivos, se volvió sumiso a mis manos..... Era un león imponente que había comprendido que debía obedecerme siempre. Pero bueno… esto tenía una explicación, había llovido recientemente, se había ya disipado la tormenta y no había nada de viento, todo estaba en absoluta calma.

Habían nubes dispersas a mí alrededor, todas eran estratos pequeños y medianos. Más adelante nos encontramos con la primera población, un pequeño corregimiento llamado "Buenos Aires", unas millas más adelante Gualanday, posteriormente el río Coello, y su municipio llamado también Coello, ya más al norte, nos encontramos de frente con el imponente río Magdalena en la entrada a Girardot. Al llegar cruzamos la estación y nos incorporamos al tráfico izquierdo de la pista 20. Yo por mi parte miraba todos esos condominios lujosos con piscinas, zonas verdes y pensaba que quizás algún día iba a tener una casita de esas, je je je je, luego enfrentamos la pista y después de una suave aproximación sentamos ruedas, volví a acelerar y unos segundos más adelante nuevamente estábamos en los aires.

Yo quería ver el famoso santuario a la virgen de Loreto que dicen hay en Santiago Vila, pero no lo pude identificar.... Así que nos dispusimos nuevamente a volar de regreso a Ibagué. Unas millas más adelante para mi sorpresa y colmo de males pasó algo que ni mi instructor ni yo lo esperábamos, no sé si fue un castigo divino por no haber visto el santuario de la virgen de Loreto o que fue lo que pasó.







Ya había dejado la zona de control de Girardot, y debía sintonizar la frecuencia de Ibagué en la radio, pero para mí sorpresa me dijo mí instructor: - Mierda… y esto que fue? Tengo “seteada” Ibagué, pero se escucha es la torre de Mariquita! Y también me copian allá.- Algo había pasado con el radio, se había vuelto loco o algo así, no podíamos entender, ni tampoco hacer contacto vía radio con Ibagué. Así que el capi sacó su teléfono celular y llamó a la torre de Ibagué mientras yo volaba el avión. Felizmente logró contactar la torre por medio de celular, y sin inconveniente logró avisar sobre la falla y continuar con la llegada, me dijo que ajustara el código Transponder 7600 para NORDO (Situación donde no se puede escuchar o recibir señal de radio).

Yo no me asuste en ningún momento, pues no se trataba de ninguna emergencia que pusiera en riesgo la seguridad del vuelo. Entonces me dijo el capi: -Ponga atención al procedimiento que vamos a hacer, vamos a enfrentar la torre y hacer varios movimientos de banqueo con las alas, esté pendiente de alguna señal de luz… Color verde es la autorización para aterrizar, y nos incorporamos con el viento derecho de la pista 14, viramos iniciando el tramo básico y luego buscamos final.- Sentía mucha curiosidad por ver las famosas luces verdes que siempre había escuchado en las clases teóricas de radio. Este era el primer percance que tenía en mi corta experiencia de vuelo, así que enfrentamos la torre y me quede con las ganas de poder ver algo nuevo para mí, por qué no vi ninguna luz de ningún color, ningún tipo de señal luminosa, así que me quede con esa duda.

Pudimos aterrizar sin contratiempo alguno, abandonar la pista activa y rodar a la plataforma de la escuela, al apagar el avión le dije a mi instructor que de una u otra manera había sido bueno lo que sucedió ya que había podido apreciar un procedimiento en situación NORDO y lo importante que era tener celular con minutos! Ja,ja,ja!! Y además los teléfonos de las torres de los aeropuertos más cercanos, a lo que me respondió: -Claro marica… usted puede tener el teléfono de la misma Natalia Paris, pero si no tiene minutos.. grave!!. Y nos atacamos de la risa.

Finalmente llené el libro del avión y luego el mío de alumno, pues los alumnos llevamos un control sobre lo que hicimos durante la hora, los ítems que se hicieron, si fue satisfactorio, lo que debemos mejorar según el instructor, y como nos sentimos durante el entrenamiento. De esta manera agradecí a Dios por no haber tenido un percance más grave y así haber aprendido sobre el procedimiento en caso de quedar incomunicado con el planeta tierra.

Continuará...

viernes, 12 de febrero de 2016

LAS HISTORIAS DE JORGE ENRIQUE


Al capitán Jorge Enrique Sanchez, oriundo de Aguazul a la puerta de los llanos orientales de Colombia, lo conoci como lector de este Blog y se animó a escribir sus historias, no fue fácil pues tuvimos que hacer muchas correcciones y adaptaciones que finalmente nos dieron unas buenas y divertidas historias que dejan ver cuanto gozamos con nuestra pasión por el vuelo.
Aqui estan sus historias,


MI PRIMERA VEZ VOLANDO EN UN CESSNA


Así fue, era la primera vez que iba a volar en un avión Cessna. Era diciembre del 2010 y disfrutaba de mis vacaciones de fin de año con mi familia en la ciudad de Arauca en los llanos orientales de Colombia. Tenía un amigo piloto que me había prometido un "vuelito" pues conocía mi gran afición por la aviación y mi interés de convertirme también en piloto… en un aventurero del aire. Pues se trataba de mi amigo el capitán Luis Humberto Camejo, quien llegó a buscarme muy temprano a eso de las 6:15 de la mañana. Mi mamá me despertó y me avisó que me llamaban, enseguida entró el capitán y me dijo: - “Jorge, alístese! Vamos a volar! En media hora lo recojo!”


De una vez el sueño y la pereza se fueron como “pepa e guama” Je,je,je. Me llené de mucha felicidad, era para mí una nueva experiencia volar en un avión Cessna 182! Por fin llegó el capi a recogerme, mi madre me dio la bendición y salimos rumbo al aeropuerto. Estaba muy emocionado y por el camino hablábamos de los vuelos que él había hecho y mi pasión por la aviación. Al rato llegamos al aeropuerto de Arauca, Santiago Pérez Quiroz y me presentó con su hermano y sus dos sobrinas, Evelyn y Estefany, dos adolescentes gemelas con quien hoy día mantengo contacto.


Una vez llegamos a la plataforma fije la mirada en el Cessna, que desde lejos parecía un pequeño avión, un avión que convertía sueños en realidad, pero que al acercarnos dejó de ser pequeño y vi que era una máquina de tamaño considerable.






Por primera vez sentí un olor nuevo, un olor diferente, un olor a brisa de plataforma, olor a motor y aceite de avión, mmmm... no lo puedo describir, pero sé volvió un recuerdo muy especial para mí.


Luego de haber visto con detalle el avión y tomar algunas fotografías para el recuerdo nos embarcamos a la aventura. Una vez a bordo, mientras me colocaba mi cinturón de seguridad le dije al piloto: -“¿Oiga capi si estamos bien de peso?”, a lo que me respondió con una carcajada diciéndome: -“Si, estamos sobrados!” Pues era evidente, ¿Que podíamos pesar tres jóvenes que no superábamos los 60 kg? El capi inició el motor y dimos marcha a la aventura.


Yo no dejaba de observar los instrumentos en el panel del piloto. Estaba muy atento a todo lo que hacía y no quería dejar escapar ningún detalle. Luego de autorizarnos la torre de control despegamos y mientras ganábamos altura el campo visual de mis ojos percibían ese cuadro perfecto de la inmensa llanura. A mi lado izquierdo el majestuoso río Arauca que baña esa bella tierra y desemboca al norte en Venezuela mezclándose con el río Orinoco. También identifiqué el puente internacional "José Antonio Páez”, la puerta a la hermana república venezolana.


Más adelante viramos a la derecha, y nos adentramos en las inmensas sabanas del departamento de Arauca, Veía más allá el ganado pastando apaciblemente, lo caballos corrían por la inmensa llanura, y las garzas adornaban con delicadeza el paisaje. Sobrevolamos por esteros y morichales, por varias haciendas, y la finca de uno de mis tíos, pues para mí sorpresa el capitán había colocado las coordenadas en su GPS. Fue una aventura de nunca olvidar! Estaba feliz!










Este avión era un monomotor Cessna 182 que estaba afiliado a la empresa SAVIARE que por coincidencia es la empresa donde más adelante me iba a desempeñar en el área de despacho. Luego de volar durante unos 40 minutos regresamos y me dispuse a observar atentamente el procedimiento de aproximación y aterrizaje, que para mi es la parte más interesante del vuelo.

No quitaba los ojos del horizonte y de la cabina. Se acercó la pista, pasamos el umbral, suavemente sentó ruedas, como untando mantequilla sobre un pan y escuché el inconfundible chillido de las llantas al hacer contacto con la pista. Carreteamos hasta la plataforma, frenó y con un toque mágico accionó varios controles y el motor se detuvo. Nos bajamos, caminamos hasta el terminal y me quede un buen rato charlando con los otros pilotos de la empresa, me sentía en mi salsa hablando de aviones e historias de pilotos.


Ese avión Cessna me llevó no sólo a volar aquel día, sino a afianzar ese sentimiento de lo que yo quería para mi vida, y que debía seguir luchando y trabajar duro para así algún día volver realidad mi sueño de ser piloto.


Gracias capitán Luis Humberto por tan maravillosa invitación!

Continuará....

sábado, 2 de enero de 2016

CONSTRUYENDO MI SIMULADOR


A mediados del 2014 traia en mente sacar mi licencia de instructor de tierra para asi poder dictar clases en alguna academia o escuela de tierra.

Me dedique a buscar la institución y por fin encontré a IETA (Instituto de Estudios Técnicos Aeronáuticos). Después de casi dos meses por fin organizaron un curso llamado "Metodología y Tecnicas de Instrucción" con el que podría tener mi certificado IET básico (Instructor Especialidad Tierra).

Tuve que solicitar cambio de horario en mi trabajo del Call Center para asi poder asistir al entrenamiento que era en las noches. Por fin llegó el dia y estaba feliz de estar en un curso donde me estuviese preparando para enseñar en aviación!

Habian técnicos en aviación, pilotos de la Fuerza Aérea y jefes de mantenimiento de aerolíneas. Las clases fueron muy interesantes y cada uno debia exponer un tema que no fuese de aviación. Yo escogi " Como preparar encurtido de Jalapeños" je,je,je.. Lo importante era pulir todos los aspectos de como dábamos instrucción. Después de haberme graduado recibí por fin el tan esperado diploma.




Despues de tener ya mi certificado estuve buscando cupos para prácticas de instrucción en las diferentes materias. Busque en el mismo instituto IETA, en la escuelas AEROANDES, ADEVIA, AEROCLUB, INDOAMERICANA....nada, todos tenian sus diferentes escusas para no darme oportunidad de realizar estas prácticas que son las que conducen a las respectivas licencias que la Aeronautica Civil da a los instructores en cada materia.

Empece a sentir de nuevo esa frustración que ya habia experimentado antes al no lograr entrar a una aerolinea. No me quede quieto y contacté a algunos amigos pilotos que me ofrecieron ideas de como ser socios para iniciar una escuela pero todo se quedó en palabras.

Despues de ver que las puertas seguian cerradas decidi abrir mi propia puerta!
Por intermedio de un antiguo compañero de Avianca, logré contactar al capitán Carlos Duarte, copiloto de una aerolínea local que estaba preparando en su simulador a dos estudiantes recien graduados para los procesos en las aerolíneas y le pedi que me dejara ser observador en su clase.

Tomé atenta nota de su clase y de ahi nació la idea de hacer un programa especial y una maqueta con un simulador de dos puestos para ofrecer un buen salón de clases.
Al mismo tiempo empece a diseñar una maqueta de la cabina de un bimotor y tambien a tomar clases con Carlos para asi diseñar un buen programa para preparar a los muchachos graduados a los intrincados exámenes de admisión a las aerolíneas.

Preparé asi con ayuda de Carlos un buen manual y material para las clases. Con gran apoyo de mi mujer empezamos a comprar la madera, uniones y pintura para la fabricación de la maqueta. Aqui les comparto algunas facetas de la construcción:

Las esquinas del Dash las hice con varias láminas de balso ...y a lijar se dijo!

Uni dos escritorios y fabrique el dash en madera sobre los dos.
Aqui ya forrado en cuerina.

Le coloque dos paneles en triplex. Compré otra pantalla similar a la que ya tenia. Arriba se ve la cabrilla que gentilmente me vendio el capitán  Sergio Andrés Orduz de Medellín. Gracias Sergio!

Aqui ya estoy uniendo los paneles laterales ya pintados basados en la cabina de un avión  King Air.

Ya teniendo los dos laterales segui con el parabrisas y el techo.

Aqui se ve ya terminado con sus calcomanias para darle mas presentación.

Le puse la cabrilla a la izquierda para el alumno con un cuadrante de potencia que ya habia fabricado anteriormente y a la derecha el puesto del instructor con un Joy Stick, teclado y el mouse para manejar los programas.

Primeras fotos dando clase. Todo el conjunto de la maqueta y el simulador brinda un buen ambiente de salón de clase tanto para teoría como para entrenamiento de vuelo por instrumentos. Con una buena planeación salió bastante económico.Se logró la idea!

Aqui con mi esposa Luz Miriam Bermudez quien fue mi gran apoyo en este proyecto.


Ya despues de acabar la maqueta y el simulador empece a ofrecer las clases. Por fin nuestro Padre Creador me convirtió este sueño en realidad! Gracias!!
Aqui les dejo el link del video de una de las primeras clases:



domingo, 9 de agosto de 2015

El libro del capitán Oscar Téllez.

Conocí al capitán Oscar Téllez por las redes sociales cuando me hacia comentarios de mis historias en mi Blog. El había tenido también muchas experiencias como piloto tanto como instructor en escuelas de aviación como capitán de vuelos Charter y las quería compartir con todos los lectores amantes de la aviación.

Entre esas experiencias tuvo varias emergencias de las que salió milagrosamente ileso. Me pidió que lo ayudara a crear su libro donde pondría sus mejores historias desde que se inició en la aviación. Yo accedí a apoyarlo con mucho entusiasmo y empezamos trabajando con su primera historia. El, agradecido conmigo, me mandó una gorra de piloto que guardo con mucho cariño.

El 8 de Agosto del 2015 recibí con dolor la noticia de que había muerto en un accidente al norte de Bogotá después de haber reportado una emergencia en un vuelo de instrucción. No logró llegar al aeropuerto y aterrizó aparatosamente en una vereda y fallecieron él y dos estudiantes más.
Nuestro trabajo con su libro quedó truncado con su muerte pero decidí acabar la corrección gramatical y la redacción de su primera historia que estábamos trabajando y compartirla con todos ustedes como así él lo hubiese querido.

Esta, la primera historia de su libro se llama " Mi primera visión" y aunque no nos dejó más historias esta es lo suficientemente hermosa para describirnos su inmenso amor por la aviación.
Aquí la transcribo. Disfrútenla.

MI PRIMERA VISIÓN


El primer contacto visual que tuve con un aeroplano fue en el año 1964 a mis 7 años de edad cuando una mañana mi mamá apresuradamente me tomó de la mano para ir a comprar el pan para el desayuno. Íbamos llegando a la panadería del barrio cuando de repente escuché un ruido que cautivó mi atención.

Alcé mi cabeza y vi un aparato que se desplazaba a gran velocidad por los cielos bogotanos.  Me quedé inmóvil mirándolo surcar el cielo.

Tenía mi mirada puesta en ese enorme aparato y en pocos minutos se perdió en el horizonte.  Quedé estupefacto y mi mamá, con el afán de ir a comprar el pan me preguntó ¿Qué pasó hijo? Me quedé sin palabras y no me quería mover de ese sitio como esperando a que pasará por encima otra vez. Mi pequeño corazón palpitaba a gran velocidad.

 Mi mamá al ver el impacto que aquel avión  había causado en mí  prometió llevarme al aeropuerto donde yo podría ver muchos más de esos. Yo accedí con la promesa de que el siguiente sábado iríamos al aeropuerto, una palabra que era nueva para mí, pero no sé por qué me atraía tanto. Después de ese momento jamás volví a ser el mismo y soñaba con ese momento de volver a ver ese aparato que con el paso de los años supe era el legendario carguero DC-6  que  volaba a Leticia capital del departamento Amazonas.

Contaba los días para que el sábado llegara y constantemente le recordaba a mi mama las horas que faltaban para que nos fuéramos a donde ella me había prometido. Al fin llegó el  tan anhelado día. Recuerdo que casi no pude dormir la noche anterior y deje todo lo que me iba a poner listo. 
Me levanté y aún estaba oscuro, pero eso poco me importó, yo quería ver nuevamente ese aparato llamado avión, aquel que se desplazó a gran velocidad sobre mi cabeza. Mi mamá despertó y para mí fue eterno mientras se arreglaba hasta que por fin  estuvo lista. Aunque no quería, desayuné para que ella no se enojara y así poder irnos rápido. Luego  mi papa se ofreció a llevarnos en un su Buick verde. Yo no veía la hora de llegar al aeropuerto donde  mi sueño estaba por cumplirse.

Llegamos al aeropuerto “El Dorado” de Bogotá y mi mamá hizo lo que pudo para llevarme lo más cerca a los aviones hasta donde nos permitieron.  Trataba de empinarme pero por mi corta estatura era poco lo que podía ver. Por fin pude ver esas maravillosas máquinas con sus alas plateadas en la rampa del aeropuerto. Quería quedarme ahí para ver más y devorar cada detalle de esas hermosas aeronaves. Ahora sabía que ese era mi mundo. Estaba completamente maravillado.

Mi mamá me convenció por fin de volver a la casa y me prometió volver al aeropuerto solo si respondía bien en mi comportamiento académico en el colegio. Al regresar a casa, en vez de sentirme feliz, me sentía muy ansioso pues tenía muchas preguntas que pasaban por mi cabeza. ¿Cómo esos hermosos aparatos  podían volar?  ¿Cómo hacia uno para poder llegar a ser piloto de un avión? ¿Sería muy difícil lograrlo? Después yo mismo me respondía-“Esto debe de ser muy difícil. Este  mundo tan hermoso de los aviones tal vez sea inalcanzable para mí”.

 Me encerré en mi habitación, no quería hablar con nadie, estaba confundido.  Pero sabía que después de ese viaje al aeropuerto yo ya pertenecía a ese maravilloso mundo y me prometí a mí mismo que no descansaría y que haría lo que fuera necesario para lograr ser tripulante de un avión.
Pero no tenía la menor idea de cómo lograrlo y cuando volví a tomar conciencia de la realidad estaba mi mama diciéndome ¡HIJO! ¡Se te va hacer tarde, para el colegio! Me había quedado profundamente dormido, soñando, con todo ese misterioso mundo…  que se llama AVIACION!

Capitán Oscar Téllez


Capitán Oscar Tellez en un vuelo de instrucción.

Publicación de Aviacol con motivo de su fallecimiento.

Capi...se que estaré leyendo tu libro en su totalidad cuando volemos juntos en el infinito.

NOTA:  Esta nota la estoy escribiendo un poco mas de 2 años después de su accidente que ocurrió en en el año 2015.
Para mi gran sorpresa y dicha la hermana del capitán Téllez me contactó por medio de las redes sociales y me dijo que ella y su familia habían logrado rescatar y compilar sus historias. Luego lograron editar sus historias y publicar un bello libro.

Me emocioné mucho cuando recibí un sobre en Villavicencio y al abrirlo estaba su libro. Su hermana me lo había enviado como un regalo especial. Sentía la presencia del alma del capi Téllez y su sueño por publicar sus historias...su sueño se hizo realidad. Gracias a su familia!
Aquí publico una foto de la portada y de la dedicatoria de su hermana:




En esta portada aparece el e mail itzacristal@hotmail.com para quienes estén interesados en conseguir su libro.

Lo lograste mi capi! Gracias por este maravilloso regalo...tu libro!! Desde aquí miramos al cielo y sabemos que estas alla feliz volando a través del océano del infinito.

viernes, 10 de julio de 2015

ARMERO, 30 AÑOS DESPUES



En Febrero 2015, compuse un tema musical en piano llamado "Vuelvo a volar" (Link en Youtube: Vuelvo a volar mi séptimo tema musical) y tal vez la energía de esta melodía musical le inspiro un nuevo milagro al Universo.

Un día de Abril 2015 recibí una extraña llamada de un señor Jorge Gonzalez, un representante de Caracol Televisión de Colombia, donde me comentaba que había leído un articulo de mi Blog "Volando sobre Armero"(http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/05/volando-sobre-armero.html). En este artículo contaba mi aventura al sobrevolar lo que había quedado del pueblo de Armero que fue arrasado por una avalancha de lodo y rocas al erupcionar el volcán nevado del Ruiz en el corazón de Colombia.

 Hace ya casi 30 años, durante un vuelo crucero en mi escuela Aeroclub, volé sobre lo que parecía un charco de lodo en medio de un extenso tapete verde. Ya habían pasado unas semanas de la tragedia y mi mórbida curiosidad me llevó a volar sobre aquel desierto de muerte.

Descendí y sobrevolé la zona a unos tres mil pies de altura. Quería ver más y desaceleré para así reducir la fuerza del viento y poder abrir la puerta del avión. Aflojé un poco el cinturón para poder salir un poco y poder ver verticalmente hacia los escombros.

Justo en ese momento este desierto arrojó hacia mi una corriente de aire caliente y elevó mi ala derecha de tal forma que quedé literalmente colgado de mi cinturón. Sentí que me caía del avión y mi visión entró en un túnel y pude ver el piso resquebrajado y lleno de escombros. Solté un grito de terror y en ese momento pude sentir como miles de almas empujaron el aire de nuevo y mi avión se niveló.Entré de nuevo a la cabina, cerré la puerta y retomé el mando con mi corazón al borde de un colapso.Sentí como aquellas almas me dieron una gran lección al yo irrespetar aquel campo sagrado.

El representante de Caracol Televisión me dijo que quería entrevistarme para un especial que se llevará a cabo el 13 de Noviembre del 2015, día en que se conmemora los 30 años de una de las más grandes tragedias no solo de Colombia sino de la humanidad. Me explicó que quería que yo expresara lo que había sentido en aquel vuelo en una entrevista para este especial.

Después me explicó que la entrevista sería grabada en pleno vuelo en una aeronave rentada desde el aeropuerto de Guaymaral donde yo antiguamente había tomado mis lecciones de vuelo.
Le dije que contara conmigo y que tratara de hacer la entrevista un fin de semana que no estuviese trabajando en el Call Center.
Vino después otra llamada y Jorge me dijo que no habían podido rentar la aeronave pues desde esta sería muy difícil hacer tomas aéreas. Llegué a pensar que este plan de una entrevista en pleno vuelo iba a estar como imposible, pero pronto me volvió a llamar y me comunicó que se había logrado por intermedio de la Fuerza Aérea de Colombia la adjudicación de un helicóptero para este vuelo. Yo dije, helicóptero? !Waooo! !Helicóptero de la Fuerza Aérea! !Que dicha!! !Yo quiero!!

Ahora estaba más entusiasmado que nunca. Como niño chiquito estaba pendiente de que llegara el tan esperado día. De la forma en que menos me lo imaginaba iba a volar otra vez! Increíble!

Y el día llegó. El sábado 27 de Junio me tocó madrugar a las 3:30 de la mañanaa a ponerme mi uniforme de piloto según acordé con Jorge para efectos de la entrevista. Nos encontramos con Jorge y su equipo en las instalaciones del canal y llegó una camioneta a recogernos. Me sentía como soñando.

Recordaba aquellas recogidas en la madrugada cuando volaba en ACES en Medellín. Iniciamos así el recorrido de unas 3 horas hasta la base aérea de helicópteros en Melgar de la Fuerza Aérea.
Llegamos cumplidos a las 8 am a la recepción de la base aérea donde se nos hizo una requisa y revisión de documentos.

Luego nos recibió una hermosa teniente de la Fuerza  Aérea que nos hizo seguir al casino de oficiales. Allí me encontré con el copiloto del vuelo y entre los dos hicimos un repaso del plan de vuelo. No podía creerlo! Volver a volar en Colombia después de cuatro años de espera!

Unos minutos más tarde llegó el capitán del vuelo con el Mayor encargado de la "misión", los saludé y aproveché para tomarnos unas fotos que sabía iban a ser un tesoro para mi.

A la izquierda el copiloto y a la derecha el
capitán del vuelo en el casino de oficiales.

En el centro Jorge y a la derecha el Mayor encargado de la "Misión"

Preparación para la entrevista al General de la base. 

Durante la entrevista. El General dio una reseña de lo que ocurrió
 aquellos fatídicos días y como la Fuerza Aérea se desempeñó
 de una forma heroica en el rescate de cientos
 de sobrevivientes atrapados entre el lodo. 

Preparándonos para abordar el FAC 4002 un helicóptero Bell 212.
 Jorge esta coordinando detalles del vuelo con el capitán.
 Además están dos oficiales que son apoyo para la operación.
 A la derecha esta la Teniente. Ella ayudó a coordinar pero no abordo el vuelo.

Intentamos organizarnos a estribor (al lado derecho) del helicóptero
 pues el capitán opera desde este lado, pero por
 posición de la cámara decidieron hacerlo al lado izquierdo. 

Ya sentados en nuestras estaciones aproveche para tomarme
 una foto con Jorge quien me irá a entrevistar en pleno vuelo.

El oficial de apoyo me dió un briefing (repaso) sobre la operación
 de la puerta para cuando estuviésemos sobrevolando Armero.
 Luego cerró la puerta y revisó el costado del helicóptero
 y después se sentó en su estación atrás de nosotros.  

Los pilotos preparando el despegue.

Gabriel, el camarógrafo haciendo pruebas desde su asiento.

Despegamos de la base y nos dirigimos al punto donde alguna vez
 estuvo la pujante ciudad de Armero. No dejaba de pensar en ese reencuentro..
era regresar 30 años atrás en mis recuerdos y en el de muchos
 Colombianos que perdieron seres queridos en aquella tragedia.

Listo al lado izquierdo para abrir la puerta. Ajusté mi gorra pues habría
fuerte flujo de aire al reencontrarnos con miles de almas
que a lo mejor siguen rondando el área.
 Estaba emocionado pero a la vez asustado. 
Gabriel y el técnico ajustan los controles de la cámara para iniciar la grabación.

Oficial de apoyo de estribor alerta para el inicio del sobrevuelo.

El oficial de babor inicia la apertura de la puerta.


Esta foto la tomé después del sobrevuelo y la entrevista sobre Armero.
 En el medio de la foto se alcanza a ver una linea clara que
atraviesa horizontalmente. Es el único rastro que queda de  aquel cataclismo.
 Al lado izquierdo está Armero y a la derecha el río Magdalena
 hacia donde el lodo y las rocas se dirigieron. 
Allí fue donde sobrevolé el ya seco lodazal. Solo estos verdes parajes
 es lo que queda en esta área donde antes existían  mas de 40 mil
 personas reunidas en esta bella ciudad. Que en paz...sigan descansando.

Ya de regreso a la base sobrevolamos el rio Magdalena,
 aquí mirando hacia el sur. Este es el principal rio de Colombia.

Esta foto me la tomó Gabriel que tenía mejor vista de la cabina
 de pilotos mientras navegaban de regreso a la base aérea
 CACOM 4 (Comando Aereo de Combate No. 4).

Serranias de la cordillera Oriental acercándonos a la base.

Pista a la vista!

Después de aterrizar aproveché para tomarme otra foto con el capitán de la misión.

Se me hizo fantástico el logo escogido para esta base aérea.
Un Colibri, que mejor símbolo para la operación de un helicóptero...
una maravillosa máquina adelantada a nuestro tiempo!
Pidiendo permiso una vez más para tomar fotos aproveché
 para captar esta vista de este bello mural de tres helicópteros
 pintados en el costado de las instalaciones de la torre de control.

Al finalizar el dia nos dirigimos de regreso a Bogotá y fui a visitar
 a un amigo que estaba de cumpleaños. En aquella reunión me
 encontré a un personaje especial. Vi que portaba unas pequeñas
 alas doradas en su chaqueta y le pregunté si había sido paracaidista.
 Por grandes coincidencias de esta vida y como parte del milagro
 de este día Antonio había sido paracaidista del Ejercito de
 Colombia y había estado rescatando desde los helicópteros a muchos
 de los damnificados que estaban todavía atrapados en el espeso lodo.
 Me contó como logró rescatar a una familia entera!

Le doy gracias al Eterno por este maravilloso día y quería compartir con todos usted esta bella experiencia. Los invito a todos a vivir un poco de nuestra historia en el link de este especial de Caracol Televisión que se realizó el 13 de Noviembre del 2015.
 Armero..te llevamos en nuestros corazones.Por aquellas miles de almas...que nunca olvidaremos.


Link del video del especial de Caracol donde sale mi entrevista, la del copiloto y la del general:
http://www.noticiascaracol.com/colombia/todo-era-un-desierto-piloto-que-desde-el-cielo-vio-el-infierno-de-armero

Link en You Tube del video clip del vuelo sobre Armero:
https://www.youtube.com/watch?v=HeWUPJbN6Yk



martes, 15 de julio de 2014

Las historias de Roberto Sanmartín (4a parte)

Esta es la cuarta historia que nos brinda Roberto Sanmartín y de verdad que me hizo reír mientras la leía. Verdaderas historias de antaño de nuestra aerolínea colombiana Avianca. Disfrútenla!

“¡Por favor, díganle al piloto que no más!”

Poco faltó para que estas fueran las últimas palabras de un fotógrafo a bordo de un avión.
He aquí la historia:
La fecha realmente no tiene importancia pero estando próxima a recibir el primero de sus Boeing 707-359B, Avianca con la asistencia de instructores de Pan Am había programado una serie de vuelos de chequeo para los comandantes que iban a estar al mando de esos aviones.

La Jefatura de Propaganda de Avianca consideró conveniente que algún personal de la agencia de publicidad que en ese entonces manejaba su cuenta estuviera presente en uno de esos vuelos que estaba programado para dos días después y nos recomendaban a quienes fuéramos a ir en él que como no sería un vuelo en condiciones normales, deberíamos tomar previamente algo contra el mareo.

De inmediato me puse en contacto con un conocido fotógrafo y con el camarógrafo de El Mundo al Vuelo para que fuéramos junto con una periodista, a documentar la nota correspondiente; cuando le dije al fotógrafo sobre la recomendación de tomar algo para el mareo su respuesta fue algo pretenciosa: “Gracias Roberto, pero no hay necesidad, yo tengo mucha experiencia en ese tipo de filmaciones, he volado mucho y en realidad no es necesario”.

Seis y treinta de la mañana, plataforma de Eldorado; es una de esas bellas mañanas típicas de la Sabana, fresca, despejada y llena de sol. Al pie de la escalerilla de uno de los 720-B de Avianca estamos unas catorce personas: los instructores de Pan American, los comandantes que van a ser chequeados, el Jefe de Propaganda de Avianca, la periodista, el fotógrafo, el camarógrafo y el suscrito.

      720-B COCKPIT CHECK LIST. “Fuel Boost Pumps” .. Four OK.

Minutos después nos encontramos a buena altura y volando apartados de cualquier aerovía para no poner en riesgo la seguridad de la aeronave o la de cualquier otro avión.
Comienza el baile.

Veo que cámara en mano, en la puerta de la cabina de mando nuestro fotógrafo está registrando la acción desarrollada por los pilotos quienes en ese preciso momento ejecutan la primera de una de las muchas maniobras programadas para ese vuelo: Virajes escarpados, 45 grados de banqueo, cambio de rumbo de 360 o 180 grados, configuraciones de aterrizaje con full flaps y tren abajo, en fin toda clase de maniobras que generan muchos Ges y que nos dejaban a todos clavados en nuestras sillas sin poder ni siquiera levantar una mano.

Aquello fue tristemente gracioso: El hombre que no necesitaba pastillas contra el mareo, como en las tiras cómicas, se fue decolorando rápidamente de arriba abajo hasta quedar blanco como un papel. Entre maniobra y maniobra veo que el hombre está muy mal, luce demacrado y con la mirada perdida y no es que esté mareado, lo que está es aterrorizado!

Le tomo del brazo, le siento en una de las sillas y le abrocho el cinturón de seguridad; las maniobras continúan y con cada una de ellas la situación del fotógrafo empeora. Le aflojo camisa y corbata y le coloco una máscara de oxígeno. Exánime y balbuciente alcanza a decir: “¡Por favor, díganle al piloto que no más!”

Para no hacer el cuento más largo, esta historia tuvo un final feliz para el fotógrafo y bastante costoso para la compañía: El comandante y los instructores decidieron interrumpir el chequeo y regresar a Eldorado para dejar a nuestro fotógrafo en tierra. 

A eso de las diez de la mañana, los que habíamos tomado Dramamine, estábamos nuevamente en el aire pegados a las sillas gracias a las fuerzas G.
Ocasionalmente me encuentro con nuestro personaje y así hayan pasado muchos años, francamente no puedo resistir la tentación de invitarlo a volar.
No se por qué, pero creo que me mira mal.

Roberto Sanmartín.


“¡Por favor, díganle al piloto que no más!”