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domingo, 30 de julio de 2017

VILLAVICENCIO ME LLAMA


Después de los intentos en la aerolínea SATENA seguí tratando de lograr entrevistas en algunas aerolíneas charter donde no tuviese problema por mis 55 años de edad. Mientras seguía trabajando en un Call Center en Bogotá y de vez en cuando daba clases en mi simulador SIMTAC.

De pronto un nuevo milagro empieza a mostrar sus primeros pasos.
Un alumno de simulador, Ronald Fresneda logró pasar los procesos para el curso de copiloto del A-320 en la empresa Avianca. Yo estaba feliz como si hubiese sido yo el que lo había logrado. Durante unos 3 meses hizo su curso y lo enviaron a su examen final al simulador de Miami antes de firmar contrato.

Pero lo impensable sucedió. Al final del chequeo en el simulador el instructor arbitrariamente decidió que él no entraba a Avianca. Ronald después de muchos diálogos no logró saber porque este instructor decidió no ayudarlo. Luego trató de entrar a un nuevo curso pero no lo lograba.

Ronald decidió seguir buscando oportunidades en la aviación y encontró una oportunidad volando como capitán de un avión Piper PA -28 Dakota basado en el aeropuerto Vanguardia de Villavicencio. Le pregunté como veía el panorama laboral para mi y me dijo que si había oportunidades pero que si quería lograr algo..aunque fueran pocas horas de vuelo debía mudarme a Villavicencio.

Aparecía una luz al final del túnel. Pensaba en los túneles que unen Bogotá con Villavicencio y sentía que al final se habrían las posibilidades de continuar en la aviación.

Decidí visitar a Ronald en Villavicencio para empezar a impregnarme de esa nueva energía de esperanza que me empezaba a invadir.

Ronald posando con el Piper Dakota que estuvo volando en Villavicencio.

Preparando un vuelo charter

Recuerdo con Ronald en el Piper.
Después de un par de días  de visita mi nivel de esperanza subió bastante. Estaba ya enamorado de Villavicencio. Sentía ese aroma de aviación en la rampa y esa humedad que me recordaba mi tierra de crianza Barrancabermeja. Veía mas posibilidades pero sabia que iba a ser difícil mudarme con todo y familia.

Aunque tenia un trabajo fijo en el Call Center en Bogotá, estaba ya desesperado por reencontrarme con la aviación. Me sentía similar a cuando estaba en los Estados Unidos y deseaba ir a Colombia a volar.

 Llegaba un nuevo dilema y el momento de poner en la balanza las necesidades en mi carrera y mi estabilidad en Bogotá...y estaba ganando mi pasión por la aviación!

martes, 15 de julio de 2014

Las historias de Roberto Sanmartín (4a parte)

Esta es la cuarta historia que nos brinda Roberto Sanmartín y de verdad que me hizo reír mientras la leía. Verdaderas historias de antaño de nuestra aerolínea colombiana Avianca. Disfrútenla!

“¡Por favor, díganle al piloto que no más!”

Poco faltó para que estas fueran las últimas palabras de un fotógrafo a bordo de un avión.
He aquí la historia:
La fecha realmente no tiene importancia pero estando próxima a recibir el primero de sus Boeing 707-359B, Avianca con la asistencia de instructores de Pan Am había programado una serie de vuelos de chequeo para los comandantes que iban a estar al mando de esos aviones.

La Jefatura de Propaganda de Avianca consideró conveniente que algún personal de la agencia de publicidad que en ese entonces manejaba su cuenta estuviera presente en uno de esos vuelos que estaba programado para dos días después y nos recomendaban a quienes fuéramos a ir en él que como no sería un vuelo en condiciones normales, deberíamos tomar previamente algo contra el mareo.

De inmediato me puse en contacto con un conocido fotógrafo y con el camarógrafo de El Mundo al Vuelo para que fuéramos junto con una periodista, a documentar la nota correspondiente; cuando le dije al fotógrafo sobre la recomendación de tomar algo para el mareo su respuesta fue algo pretenciosa: “Gracias Roberto, pero no hay necesidad, yo tengo mucha experiencia en ese tipo de filmaciones, he volado mucho y en realidad no es necesario”.

Seis y treinta de la mañana, plataforma de Eldorado; es una de esas bellas mañanas típicas de la Sabana, fresca, despejada y llena de sol. Al pie de la escalerilla de uno de los 720-B de Avianca estamos unas catorce personas: los instructores de Pan American, los comandantes que van a ser chequeados, el Jefe de Propaganda de Avianca, la periodista, el fotógrafo, el camarógrafo y el suscrito.

      720-B COCKPIT CHECK LIST. “Fuel Boost Pumps” .. Four OK.

Minutos después nos encontramos a buena altura y volando apartados de cualquier aerovía para no poner en riesgo la seguridad de la aeronave o la de cualquier otro avión.
Comienza el baile.

Veo que cámara en mano, en la puerta de la cabina de mando nuestro fotógrafo está registrando la acción desarrollada por los pilotos quienes en ese preciso momento ejecutan la primera de una de las muchas maniobras programadas para ese vuelo: Virajes escarpados, 45 grados de banqueo, cambio de rumbo de 360 o 180 grados, configuraciones de aterrizaje con full flaps y tren abajo, en fin toda clase de maniobras que generan muchos Ges y que nos dejaban a todos clavados en nuestras sillas sin poder ni siquiera levantar una mano.

Aquello fue tristemente gracioso: El hombre que no necesitaba pastillas contra el mareo, como en las tiras cómicas, se fue decolorando rápidamente de arriba abajo hasta quedar blanco como un papel. Entre maniobra y maniobra veo que el hombre está muy mal, luce demacrado y con la mirada perdida y no es que esté mareado, lo que está es aterrorizado!

Le tomo del brazo, le siento en una de las sillas y le abrocho el cinturón de seguridad; las maniobras continúan y con cada una de ellas la situación del fotógrafo empeora. Le aflojo camisa y corbata y le coloco una máscara de oxígeno. Exánime y balbuciente alcanza a decir: “¡Por favor, díganle al piloto que no más!”

Para no hacer el cuento más largo, esta historia tuvo un final feliz para el fotógrafo y bastante costoso para la compañía: El comandante y los instructores decidieron interrumpir el chequeo y regresar a Eldorado para dejar a nuestro fotógrafo en tierra. 

A eso de las diez de la mañana, los que habíamos tomado Dramamine, estábamos nuevamente en el aire pegados a las sillas gracias a las fuerzas G.
Ocasionalmente me encuentro con nuestro personaje y así hayan pasado muchos años, francamente no puedo resistir la tentación de invitarlo a volar.
No se por qué, pero creo que me mira mal.

Roberto Sanmartín.


“¡Por favor, díganle al piloto que no más!”

lunes, 13 de junio de 2011

INGENIERO DE VUELO (3a parte)

Continuación...

Entramos de nuevo al simulador donde me preparaba para el chequeo final. El instructor "discriminador" se sentó en el puesto del copiloto para ayudar en los procedimientos y en el puesto izquierdo otro instructor,  pero era el "nuevo" instructor el que estaba a cargo de la sesión.

Nos preparamos y durante el despegue tuvimos incendio en un motor y otros ejercicios que dominé sin problema desde mi puesto de ingeniero de vuelo. Ya aproximando para aterrizar el instructor colocó fallo en el tren de aterrizaje principal y este no podía extenderse.

Siguiendo el procedimiento tomé una manibela especial, abri unas pequeñas compuertas que están en el piso atrás del asiento del ingeniero, puse la manibela en la ranura y la giré para que un sistema de cable que va hasta el mecanismo del tren lo pueda bajar y asegurar manualmente.

Pero al mismo tiempo tenía que estar al tanto del nivel de combustible en las alas para mantener el peso equilibrado. Y ocurrió lo impensable. El sistema del cable del simulador estaba tan desgastado por el uso que se trabó. !No podía creerlo!

Aunque se me hizo raro supuse que el instructor lo había hecho a propósito y le dije al capitán a cargo que no había forma de asegurar el tren. Enseguida el instructor con visible enojo me dijo - Usted no lo esta haciendo bien... déjeme yo lo hago a ver si en realidad se trabó.- Se dio cuenta que en efecto el sistema estaba trabado y después de varios tirones logró destrabarlo.

Debido a esto tuvimos que hacer un sobrepaso para volver a intentar otra aproximación. Todo esto me distrajo y cometí el error de descuidar el nivel de los tanques. Caí en cuenta de mi error y traté de nivelarlos pero ya habían tocado la línea límite. El instructor no solo había perdido la paciencia con el gastado simulador sino conmigo también.

Mandó a cerrar la sesión y nos reunimos luego en un salón aparte. Me dijo - Señor Madrigal, lo siento pero le faltan más sesiones para poder ir al chequeo final. Si quiere pregunte en su empresa si ellos le autorizan más horas. - Sabía que era mi sentencia de muerte.

Esa tarde fui a la empresa con un nudo en la garganta por la frustración. Me reuní con el jefe de pilotos y me dijo que no podía extender más mi entrenamiento a pesar de saber que no me habían dado el total del curso inicial pues estaban necesitando urgentemente los ingenieros para un nuevo contrato charter.

Le pregunté si había la posibilidad de volver a auxiliar de vuelo. Me respondió que no se podía por política de la empresa y que al no haber más opciones estaba despedido.

Este era el riesgo al tomar el curso, quedarme sin empleo, pero lo acepté y no me arrepiento en lo más mínimo. Fui de nuevo a la compañía por mi cheque y me encontré con el capitán Juan Paz, el jefe de operaciones y le agradecí por haberme dado la oportunidad de haberme incluido en el curso y me respondió - Hombre, Carlos lo siento mucho pero lo que personalmente le recomiendo es que siga intentándolo pero para copiloto y en otra empresa... suerte! -

Y hasta aquí llegó mi historia en esta compañía... Falcon Air Express de Miami...llena de milagros, aventuras y frustraciones.

Estaré siempre agradecido con el universo por tan bello regalo por todo lo positivo que recibí y también por lo que aprendí de todo lo negativo que ocurrió.


Con el B-737 en Tegucigalpa, Honduras con un joven capitán,
las compañeras auxiliares y mecánicos de vuelo



Aqui estamos en un B-727 con mi auxiliar jefe Alice aprovechando
 cualquier momento libre para divertirnos. Un niño dejó un globito
 y aproveché para mostrar mis "atributos humoristicos", je,je.



En el lobby del hotel en las Bahamas con el capitán Chirino
 hablando de nuestra otra pasión, el piano.



Cuando estaba en el curso de ingeniero de vuelo del B-727...
sentado en el puesto del capitán...al que un dia aspiro llegar.




Despegando desde Miami uno de los B-727 -200 de Falcon Air. (Foto Airliners.net)


miércoles, 8 de junio de 2011

LICENCIA DE INSTRUMENTOS (4a parte)

Continuación...

Al ver que ella empezó a escribir en la libreta rosada (pink slip) sabía que no había pasado el chequeo. -!Maldición! !Me tiré el chequeo!- Pensé.

Ella se ajustó el micrófono de su auricular y me dijo. - Carlos, pienso que tuvo un mal entendido con su instructor acerca del GPS porque usted esta muy seguro de los procedimientos. Tranquilo que usted pasó todas las demás partes del chequeo. En tierra aclaramos esto y hace una nueva cita para habilitar solamente esta parte del chequeo. Haga un sobre paso y aterricemos. -

Con el corazón comprimido de la rabia di la vuelta para aterrizar. Llegamos y ella amablemente me ayudó a cerrar el avión.

Ya en la oficina ella llamó a mi instructor para clarificar los procedimientos y luego yo hablé con él para reunirnos y repasar solo este aspecto. Ambos reconocimos que nos habíamos equivocado en este detalle y como errar es de humanos pues no había otra sino dejar la frustración atrás y hacer una nueva cita para habilitar mi chequeo.

Después de varios dias nos reunimos de nuevo con la señora Gaffney y rodamos el avión hacia el área de despegue. El viento empezó a incrementarse. Despegamos y empecé a sentir bastante turbulencia. Pensé en decirle que me negaba a hacer el chequeo en estas condiciones pero la voz de mi guerrero interno me dijo que yo podía lograrlo.

 Me comuniqué con el control de Miami y este me llevó hasta el inicio de la aproximación a la pista 09 derecha del aeropuerto de Tamiami. Mi examinadora volvió a decirme que no estaba obligado  hacerlo debido a la turbulencia y que si la iba a hacer que no sobrecargara el avión con gravedades negativas.

Me concentré de tal forma que apenas sentía alguna tendencia del avión a salirse de la trayectoria corregía de inmediato. A pesar de la turbulencia logré mantener el avión en la senda de planeo.

Llegamos a la altura crítica de 200 pies y ella me dijo que me quitara la careta. Mi regalo apareció al frente mio como dos preciosas hileras de luces perfectamente alineadas de la pista de aterrizaje. Me dijo que no aterrizara y entrara por la otra pista pues el viento había cambiado.

Me dijo enseguida - Carlos, lo felicito, usted ha pasado su habilitación y ha completado sus requisitos para la adición de instrumentos a su licencia de piloto.  Yo le respondi con una amplia sonrisa y le dije que estaba muy agradecido por toda su ayuda.

Enseguida me dijo - Le puedo pedir un favor? ... Hace rato no aterrizo uno de estos... Me deja aterrizar el avión?-

No podía creer que toda una veterana de la aviación me estaba pidiendo que le diera los mandos. - !Por supuesto! !Es un honor para mi! Suyo el avión - Le dije y ella antes de colocar sus manos en la cabrilla se acomodó sus anillos y tomó con delicadeza la cabrilla.

Hizo los ajustes del control del elevador y la potencia. Llevó el avión con mucha precisión y con una maestría única posó nuestra Cessna 172 en la pista con una suavidad como nunca había visto.

Enseguida me dijo - Suyo el avión. - Y yo continué con el rodaje hacia la rampa. Parqueamos y ya en la oficina ella firmó unos papeles y me dijo. - Se que esta licencia de instrumentos no es fácil de lograr y lo felicito porque se nota que le "pegó" a los libros y respondió bien en el chequeo... !Bienvenido al mundo del vuelo por instrumentos!

Con mi instructor Jairo Mancera. Video clip: http://www.youtube.com/watch?v=iLg4iGbqZ4k

Jairo es el piloto asignado de este avión turbo hélice Pilatus .


Preparandome para un aterrizaje visual.

miércoles, 1 de junio de 2011

LICENCIA DE INSTRUMENTOS (3a parte)

Continuación...

Mientras parqueaba el avión le dije a mi instructor - Capi...yo ya no tengo de otra, me toca arriesgarme ya a tomar ese exámen, usted sabe que ya estoy aproximando bien y ya se me acabó el dinero y mi exámen escrito se va a vencer, por favor autoríceme para el examen final.- Se me quedó mirando y me dijo... - Pues va a ser ser un riesgo para mi porque si usted pierde el examen eso queda también en mi record!... Ok esta bien... le voy a dar la autorización, pero necesito que repasemos todo bien antes del examen oral y también antes del práctico. - !Por supuesto capitán! !Gracias!-

Y asi comenzó la cuenta regresiva para el dia de los dos exámenes finales. Después de preparar toda la parte teórica repasamos también la aproximación usando un nuevo instrumento de GPS (Global Positioning System) que tenía el avión en el que iba a hacer el examen.

Llegó el momento de conseguir el examinador. Jairo me dijo que conocía a una señora examinadora de la FAA que usualmente hacía los exámenes en esta escuela. Era Mary Gaffney, una famosa piloto de carga de la segunda guerra mundial, campeona mundial de acrobacia aérea y dueña por muchos años de una escuela de aviación en este aeropuerto de Tamiami. !Yo calculo que ella estaba en sus 75 a 80 años!

Estudié fuertemente y llegó el dia del exámen oral con la señora Gaffney. Llegué a la escuela y la esperé en uno de los salones de clase. Estaba nervioso y me sentía como pollo desplumado esperando a ser degollado en el matadero.

Cuando ella llegó se escuchó en el pasillo que ella le preguntó a la asistente de la oficina en voz alta - !Donde está la víctima! - Todos soltamos la carcajada y esto rompió completamente el hielo. Cuando entró sentí en sus ojos azules miles de románticas y maravillosas historias de aviación.

Me sobrecogí de emoción al recibir su cálido saludo y su hermosa sonrisa. Estaba saludando a una gran héroe de la aviación mundial. Todo el examen oral lo respondí sin problema excepto un par de preguntas donde ella me ayudó a "ubicarme" para reponderlas bien. Después hicimos la cita para el chequeo final.

Llegó el gran dia y cuando mi examinadora llegó yo ya tenía el avión listo más todos los requisitos al dia. Pensé en ayudarla a subir al avión pero a pesar de sus años ella se conservaba muy vital y no solo revisó todo el avión sino que tomó el asiento derecho con la propiedad de una verdadera veterana de la aviación.

Me concentré al máximo durante todo el chequeo para no omitir ningún paso.
Despegué, me puse la careta sobre mi cabeza para restringir la visión y quedé encerrado en el mágico mundo de los instrumentos. Poco a poco fuimos realizando uno a uno todos los puntos del exámen. Sentía que estaba haciendo todo muy bien.

Regresamos hacia el aeropuerto y me dijo - Ok Carlos que aproximación va a hacer... normal o GPS? Por su voz se notaba que ella dominaba cada detalle técnico de las aproximaciones modernas. Aunque había estado en la segunda guerra mundial de seguro sabía como aterrizaba por instrumentos el transbordador espacial!

Le dije que iba a aproximar usando el sistema GPS. Y ella dijo - Ok Carlos yo se que está haciendo mucha turbulencia asi que trata de hacerlo lo mejor posible hasta donde puedas. - Sus palabras me dieron la calma que necesitaba para concentrarme. Ajusté el GPS y empecé mi camino a la pista a través de indicadores, agujas y gráficos multicolores del GPS.

Una vez me acerqué al área del aeropuerto oprimí un botón en el GPS para que solo recibiera señal del GPS de acuerdo a lo estudiado con el instructor. Pero el destino se confabuló contra los dos pues ambos olvidamos que ese mismo botón era para recibir señal de otro sistema. - Carlos... porque oprimiste ese botón? - Dijo ella enseguida. - Para programar correctamente el GPS. - Le respondí. Y ella me dijo - Está seguro? - Esa frase hizo prender todas las alarmas en mi mente.

Revisé en mi memoria una y otra vez y sabía que ese era el paso acordado con mi instructor. !Tenía que ser asi!  De seguro ella me estaba preguntando para ver si estaba seguro. Y le respondí - Si señora asi es - Ella enseguida sacó de su folder una libreta rosada. !Oh no! !Era la famosa libreta de los "pink slips", unas formas rosadas para reportar la causa de la pérdida del examen!

!Maldición me tiré el examen! No podía creerlo y ahora que? Ella se viró hacia mi y ajustando su micrófono para cerciorarse que la escuchaba bien me dijo...

Continuará...

Cessna 172 con sistema de GPS incorporado.

lunes, 30 de mayo de 2011

LICENCIA DE INSTRUMENTOS (2a parte)

Continuación...

Parte de los requisitos para poderme graduar como piloto de instrumentos era haber tenido experiencia previa como piloto al mando de un avión sin ayuda de un copiloto o instructor.

 Afortunadamente yo había trabajado ese requisito al haber hecho mi pequeña "Empresa aérea" de Aeropaseos en la que logré suficientes horas de vuelo como piloto al mando.

También hice un examen escrito ante la FAA (Federal Aviation Administration) y este tenía una duración de dos años por lo que debería graduarme mientras estuviera válido este examen.

Una de las fases más interesantes de mi entrenamiento con mi instructor, el capitán Jairo Mancera, fueron los vuelos cruceros a dos ciudades de la Florida, Fort Myers en la costa oeste y Vero Beach en la costa este. Estos vuelos tuvieron algo muy diferente a los demás y es que no pude ver casi nada del paisaje. ! No pude paisajear!

Casi todo el tiempo estaba con una "careta" puesta sobre mi cabeza de tal forma que solo podía ver los instrumentos de vuelo para no distraerme con el paisaje. Estaba gozando ese tipo de vuelo que se vive en las aerolíneas y me emocionaba interactuar con los diferentes controles aéreos e inclusive con otros pilotos en este otro mundo etéreo del vuelo por instrumentos.


Aqui estoy en pleno vuelo con la "careta" que me restringe la visión a solo los instrumentos.
 Foto tomada por nuestro gomoso pasajero Anibal Zapata de Kendall.

Llegamos ya a la parte más avanzada del programa donde debía mantener una aproximación a la pista del aeropuerto de Tamiami de una forma estable y precisa hasta llegar al inicio de la pista a unos 200 pies de altura. A esa altura Jairo me ordenaba levantar la careta para asi ver el resultado de esta aproximación y volver a subir sin aterrizar para iniciar asi otro ejercicio.

Además de concentrarme en la precisión del vuelo debía concentrarme también en la comunicación con el control del aeropuerto de Tamiami y también con el control del aeropuerto internacional de Miami. Escuchar en la frecuencia a pilotos de tantas aerolíneas de diferentes partes del mundo me hacía sentir privilegiado.

En esos momentos era otro piloto más en ese grupo que se encontraban bajo la misma área de control. Cuando escuchaba la voz de un piloto de Avianca me emocionaba y me llagaban gratos recuerdos de cuando volé con ellos.!Me sentía disfrutando de mi mundo al máximo!

Pero el dinero del préstamo empezaba a llegar a su fin y coincidencialmente la fecha de expiración de mi exámen también. Mi estricto capitán ex Fuerza Aérea de Colombia quería que corrigiera algunos errores que estaba cometiendo y él creía que no estaba listo todavía para el chequeo final con un examinador de la FAA. Me quedaba solo una semana para decidir que hacer.

Una fría noche después de un aterrizaje nocturno que hicimos con mi instructor, bajamos del avión y mientras lo asegurábamos a la rampa con los amarres le dije - Capitán, la verdad no puedo seguir ya el entrenamiento pues se me acabó el dinero, además que el exámen escrito se me vence dentro dos semanas. - Y me respondió - Bueno Carlos hagamos una aproximación más y si la hace bien hacemos ya los papeles para el examen con la FAA.-

A la noche siguiente nos reunimos para otro vuelo nocturno con el mismo ejercicio e invitamos a un instructor amigo de Jairo de observador para que él también diera su opinión. Despegamos, me comuniqué con el control de Miami que me dio las instrucciones para dar la vuelta e iniciar la aproximación al mismo aeropuerto.

Me concentré más que nunca en mantener todos los intrumentos y agujas exactamente donde debían estar a cada momento. Sabía que este momento sería más difícil que el mismo examen y que debía pasar este chequeo para poder ir con un examinador. Mis ojos se movían frenéticamente de un indicador a otro mientras hablaba también con los controladores aéreos. - !Vamos! !Vamos Carlos! !Mantenga ese indicador centrado! - Me repetía Jairo.

Logré centrar mi aproximación, llegamos a los 200 pies y me quité la careta para ver delante mio ese par de hermosas hileras de luces de la pista de aterrizaje. Aterricé suavemente nuestra Cessna 172 y mientras carreteaba el avión en medio de la luces azules en dirección a la rampa de la escuela, Jairo me dijo - Carlos, a usted le falta más para ese examen.- Y el otro instructor dijo - Si...creo que debe hacerse un par de aproximaciones más para quedar listo. - Y le respondí a Jairo - Capi...yo ya no tengo de otra, me toca arriesgarme ya a tomar ese examen, usted sabe que ya estoy aproximando bien, por favor autoríceme para el examen final.- Se me quedó mirando y me dijo...

Continuará...

sábado, 28 de mayo de 2011

LICENCIA DE INSTRUMENTOS


Mientras volaba como auxiliar de vuelo en la compañía Falcon Air Express continuamente me hacía publicidad con los capitanes de la empresa sobre mi deseo de ser ingeniero de vuelo del B-727 en la compañía.

A finales del año 2003 logré que el jefe de pilotos me tuviera en cuenta para el siguiente curso para ingenieros del B-727 que sería mi camino para poder llegar a ser copiloto de este equipo.

Desafortunadamente este jefe se retiró y con él la promesa de ayudarme a conseguir este puesto. No me detuve y aunque logré la atención del nuevo jefe de pilotos me dijo que "las cosas habían cambiado" y no logré que me incluyera en el nuevo curso.

Independientemente seguía buscando la forma de poder continuar con mis estudios de piloto para así lograr más adelante una oportunidad como copiloto. Para esto debía lograr el siguiente gran paso: La licencia de instrumentos.

Pero veía este objetivo más y más lejano pues no tenía buen crédito y con lo que ganaba de auxiliar me tomaría una eternidad para ahorrar lo requerido.

De pronto vino el siguiente milagro. Mi angelito me tenía una sorpresa que a su estilo sabía que me iba a sorprender. Mi mujer Luz Dary (2003) habló con mi madre sobre la posibilidad de abrír juntas una línea de crédito y afortunadamente se logró. !No podía creer tanta dicha!!Podía empezar a volar otra vez!

Sin perder tiempo averigüé un instructor que no me fuera a "sorber la sangre". Lo encontré. Capitán Jairo Mancera, un instructor colombiano, ex fuerza aérea de Colombia con mucha experiencia ya como piloto privado de avión turbohélice en los Estados Unidos.

El sitio de entrenamiento sería en el aeropuerto de Tamiami al sur de Miami. Jairo tenía en su forma de dar instrucción un aire militar y trabajaba conmigo cada lección con una disciplina bastante rígida, tanto que a veces se disculpaba por lo estricto que era, pero yo le apoyaba su forma de enseñar diciéndole - Tranquilo capitán que eso es precisamente lo que necesito...!Garrote! -

Tenía a veces que negociar con mi horario de auxiliar de vuelo para lograr coordinar con mi instructor. Me sentía de nuevo realizando mis sueños al estar avanzando en mis estudios y mi motivación crecía a medida que avanzaba en el entrenamiento.

Continuará...


Preparando el Cessna C-172 para un vuelo por instrumentos. Aeropuerto Tamiami al sur de Florida. Foto tomada por Anibal Zapata, un amigo bien gomoso de la aviación que llevamos como pasajero y gracias a él tengo estas fotos de recuerdo.

Haciendo la lista de chequeo y repasando los detalles para el ejercicio de ese dia.


Capitán  Jairo Mancera. Fuerza aérea Colombiana. Excelente instructor.

En preparación para el despegue y chequeo de los instrumentos de vuelo y navegación.

domingo, 15 de mayo de 2011

FANTASMA (2a parte)

Continuación:...

Entré rápidamente a la cabina con el café para la tripulación de vuelo y pregunté lleno de curiosidad  - !Que fue eso! -El copiloto se voltea y me dice - !Si sintió esa frenada?! - Yo instintivamente miré al centro del panel de los pilotos y enseguida al panel del ingeniero y no veía nada anormal... ninguna luz de advertencia ni de mal función encendidas, todo parecía normal.

El ingeniero y el capitán todavía se miraban con cara de admiración. Y pregunté de nuevo - Pero...que pasó? - Y el capitán nos dice - Nos acabó de caer un rayo en la cubierta del radar en la nariz del avión  y les apuesto que ahí debe haber tremendo hueco!


Rayo atravezando un B-747 de Japan Air Lines sin consecuencias
mayores debido a que el fuselaje actua como una "Caja de Faraday".

 Yo los miraba y dudé por un momento si me estaban tomando del pelo pero enseguida otro rayo atravezó el horizonte algunas millas más adelante de nosotros. - Si ven...ahi va otro...rayos entre nube y nube. - Dijo el ingeniero - Y ese pequeño frenado del avión no creo que haya sido los motores sino plasma alrededor del avión que de alguna forma creó una resistencia aerodinámica muy fuerte. -

Les dejé el café aunque ya no lo necesitaban después de este estrepitoso espectáculo que nos envió la naturaleza. Salí a la cabina de pasajeros para contarle al jefe lo que había sucedido y me dijo - Mentiroso...más bien déjeme dormir. -

Caminé hacia la sección trasera del avión que se encontraba ya en penumbra para sentarme al lado de una ventanilla y poder presenciar mejor el espectáculo de los rayos atravezando el cielo. !Era fascinante!

Las otras dos auxiliares dormían cada una en los asientos de la sección delantera del avión que ofrecía menos ruido. La cabina se iluminaba intermitentemente con los relámpagos.

Para mi era un ambiente perfecto para disfrutar el "show" pero sabía que para Martha era algo aterrador. De pronto "sentí" que una de ellas salió del baño trasero, paró en la mitad del avión y puede ver en la oscuridad que lentamente volvía  al baño dejando la puerta abierta.

Yo segui mirando por la ventanilla mi show de rayos y enseguida el jefe se levantó de su asiento y empezó a caminar hacia atrás y al pasar a mi lado dijo - Y entonces quien carajos está en el baño de atrás? -

Le dije que no había visto bien  pero creía que era una de las auxiliares. Enseguida pensé que podía ser una mujer que se había escondido en el avión ilegalmente para escapar de Venezuela a los Estados Unidos.

Miré como él abrió ambas puertas de los baños de atrás y enseguida se devolvió con una cara de espanto como yo nunca le había visto diciendose a si mismo - Yo no vi nada...yo no vi nada...yo no vi nada... - Y asi hasta su asiento en la sección delantera.

Habia visto a alguien... pero a quien? Yo fruncí el ceño confundido porque yo mismo había visto de reojo una mujer de estatura mediana y cabello oscuro caminando desde y hacia el baño. Pensé ahora que era la otra auxiliar que tenía cabello oscuro.

Me levanté y cuando llegué a la parte de adelante se me heló la sangre al ver a ambas auxiliares durmiendo plácidamente. Me llevé la mano a la boca y enseguida miré hacia atrás del avión.

De pronto una mano me agarró fuertemente del brazo! Era Martha con los ojos bien abiertos del terror - Carlos! Que pasó! No me diga que vieron a alguien allá atrás! No me diga eso que me muero del susto! - No Martha...tranquila...eh... simplemente nos pareció.-

No quería asustarla más de lo que ya venía con la historia de la muerta del hotel Maruma. Volví lentamente hacia la parte trasera del avión y no se porque pero dentro de mi salió un sentimiento de tristeza y compasión hacia esta alma en pena que no lograba descansar en paz. Era tal vez la misma mujer asesinada del hotel?

Llegó el momento de aterrizar y el jefe nos mandó a nuestros respectivos puestos en la cabina para cuidar las puertas de salidas de emergencia. Martha estaba asignada atrás pero muerta del susto le pidió al jefe que la dejara ir adelante con él y yo me senté con la otra auxiliar en nuestros asientos justo entre las dos puertas de los baños traseros. Ella no sabía nada de lo que había pasado y me preguntó que era lo que le sucedía a Martha.

Se escucharon los ruidos normales de los mecanismos de los flaps y del tren de aterrizaje colocarse en posición para aterrizar. Yo de todas formas miraba a todos lados pensando que en algún momento esta mujer fantasma iba a salir de cualquier  lado.

Sentimos los dos trenes principales de aterrizaje golpear suavemente el pavimento de la pista del aeropuerto de Miami y enseguida el rugido de los motores entrando en la posición de reverso para frenar.

Llegamos al terminal, nos soltamos los cinturones, desconectamos los deslizadores de emergencia de las puertas del avión y enseguida bajé la escalera trasera para que sirviera de soporte y acceso.

Recogí mi equipaje y me dirigí por el pasillo hacia adelante para salir con todos por la sección delantera. Me detuve, miré por un momento hacia la salida trasera y pensé en esta mujer... a lo mejor tomó este vuelo para llegar a tierras de libertad y en este momento su alma bajaba por esas escaleras a una nueva dimensión ... y le dije con mucho amor... - Mujer...que en paz descanses. -

Con Zuzell (izquierda) y Martha (derecha, la auxiliar de esta história)
 dos bellas cubanas en uno de nuestros vuelos charter.

sábado, 14 de mayo de 2011

FANTASMA


Era un verano tormentoso del 2002 volando como auxiliar de vuelo en Falcon Air Express y hacíamos un vuelo charter para la compañía AVENSA de Venezuela.

Volamos de Miami a Maracaibo en Venezuela. Era la primera vez que iba a mi ciudad natal desde que la había dejado a mis dos años de edad y estaba feliz.

Llegamos, desembarcamos y después de los pasajeros salimos toda la tripulación.

En el momento que salí de la puerta di un brinco del avión al puente que conecta con el terminal y grité - !Vuelvo a pisar mi tierra natal después de 40 años!- Y uno de los agentes del aeropuerto me mira y me dice - Pero chico... tu no hablas como "Maracucho" - Y riéndome le expliqué que me había criado en Colombia pero había nacido en Maracaibo.

Aunque no recordaba nada de mi niñez al salir del aeropuerto y percibir ese aroma a vegetación y encontrarme con ese clima húmedo y cálido sentía algo muy familiar a mi alrededor. Luego nos dirigimos al hotel Maruma, un hotel muy bonito y lujoso.

Llegó el momento de la asignación de habitaciones y cuando le asignaron la habitación a mi compañera Martha ella dijo que se lo cambiaran porque le habían comentado que ese era el "cuarto del fantasma".

Nosotros nos reimos pero luego el encargado del hotel nos dijo que en efecto en esa habitación habían asesinado a una señora años atrás y muchos huéspedes se habían quejado de escuchar un fantasma durante la noche.

Le cambiaron la habitación pero Martha me agarró del brazo con cara de susto y me dijo que no se siguieran burlando que eso la asustaba más y no iba a poder dormir. La acompañamos a su habitación para que se sintiera mejor y luego nos fuimos todos a descansar.

Al siguiente dia nos pusimos nuestros uniformes y nos encontramos en el lobby del hotel para desayunar. El ingeniero de vuelo nos contó que casi no pudo dormir porque parecía que alguien le estaba haciendo ruidos en la ventana. Enseguida todos nos miramos y le dijimos - !Esa fue la fantasma del Maruma!- Y nos echamos a reir.

Este dia no traíamos pasajeros de regreso debido a la asignación con AVENSA y nos dirigimos al aeropuerto para abordar nuestro B-727-200 en vuelo "ferry" con destino a Miami.

Despegamos y cuando tomamos altura el capitán tomó el micrófono y dijo - Carlos! Si quiere ya puede venir a la cabina! -

En estos vuelos sin pasajeros no estábamos sujetos a muchas regulaciones y esto nos daba un ambiente más relajado. El jefe y las otras dos auxiliares se fueron a acostar en los asientos pero para mi no era momento de dormir sino la gran oportunidad de estar en la cabina con los pilotos, compartir anécdotas y aprender lo más posible de mi hermosa pasión por el vuelo.

Me senté en el asiento del observador atrás del capitán y nos pusimos a conversar. Siempre aprovechaba para hacerles preguntas sobre los sistemas del avión, técnicas de vuelo y también para escuchar la conversación con el control aéreo. Me comentaron que adelante íbamos a tener mal tiempo y tendrían que pasar por entre dos grandes celdas de tormenta.

El cielo alrededor empezaba a ponerse oscuro y tuvimos que encender algunas luces internas para los instrumentos de vuelo. Me fascinaba ver en el panel de los pilotos y del ingeniero como se iluminaba cada uno de los instrumentos con sus pequeñas letras y números. Ese era mi mundo y eran esos momentos en los que me sentía feliz de estar justo donde quería algún dia volver a estar como tripulante en la cabina de mando.



Panel del ingeniero de vuelo en el B-727 en vuelo nocturno.

Me dijo el capitán que les trajera un poco de café para mantenerse alerta pues era un vuelo largo y  el tiempo alrededor se estaba dañando. Me levanté y fui al galley delantero a preparar una jarra de café. De pronto por la ventanilla lateral de mi puerta vi un fuerte destello luminoso y senti como el avión tuvo una repentina des aceleración. Entré de nuevo a la cabina y les pregunté. - !Que fue eso! -...
Continuará...

sábado, 7 de mayo de 2011

BOMBA A BORDO (2a parte)

Continuación...

Nuestra divertida pasajera siguió por el pasillo hacia la parte trasera del avión cantando...- Un movimiento sexy...un movimiento sensual...para bailar esto es una bomba!...para gozar esto es una bomba! la,la,la. -

Tomó su asiento y seguía cantando. Cerramos las puertas y despegamos. Una vez recibimos la señal del capitán nos levantamos y empezamos el servicio. La auxiliar americana se percató que nuestra pasajera estaba todavía cantando "La Bomba" y la pasajera de adelante le dijo que no cantara más y que estaba molestando a todos.

Pues doña "Bomba" le pegó tremendo pellizco en el brazo a la pasajera de adelante. La auxiliar le dijo a la pasajera "Bomba" que estaba terminantemente prohibido decir la palabra "Bomba" y mucho menos molestar a los otros pasajeros. - Yo hago lo que se me pega la gana! - Dijo y siguió cantando.

Pienso que en ese momento a esta pobre auxiliar se le alumbraron todas las alarmas anti secuestro y anti bomba además que estaban muy recientes después de los ataques y todo lo aprendido en el curso de seguridad.

De nuevo la auxiliar la confrontó - Señora! Le exijo que se calle y se siente de inmediato! - Pues nuestra pasajera se levantó y se puso a cantar y a bailar. Ya no había duda que tenía una tuerca floja en su cabeza. La pasajera de adelante también le dijo que se sentara y nuestra " Bomba" de nuevo la pellizcó.

La auxiliar trató de detenerla y nuestra "Bomba" le mandó tremenda cachetada!  No podían controlarla y decidieron llamarme pues era el único hombre entre los auxiliares que les podía ayudar con algo de fuerza.

Cuando llegué me di cuenta de la obra de teatro que se había armado allí. Me puse a pensar y en vez de usar la fuerza bruta decidí usar la fuerza "inteligente". Le dije a la auxiliar americana que se fuera adelante que yo me quedaría atrás cuidando a nuestra "Bomba".

Me senté al lado de la "Bomba" y le dije que venía a protegerla de los demás. Ella enseguida me tomó del brazo, recostó su cabeza en mi hombro y me dijo - Por fin un hombre que me defiende de estas desgraciadas!-  Asi con su nuevo "guardaespalda" se calmó por el resto del vuelo.

La jefe notificó al capitán y este contactó las autoridades que estarían listas en Miami para recibir el avión y ofrecerle la asistencia especial para este caso de "Bomba" a bordo.

Llegamos al terminal y le pedimos a los pasajeros que permanecieran sentados para poder dar paso a la policía. Abrimos la puerta y en vez de un equipo SWAT de policias armados hasta los dientes con chalecos blindados anti bombas liderados por "Rambo", entró solo una hermosa mujer policía.

Se detuvo al frente para preguntarle a la jefe por el numero de asiento donde se encontraba nuestra loquita "Bomba". Muchos de estos pasajeros venían de Cuba por primera vez y miraban a esta preciosa mujer policia caminando por la "pasarela" central como si fuese una extraterrestre.


Ella me recuerda a nuestra hermosa mujer policia .

Se acercó y se detuvo un puesto antes del nuestro. Para mi sorpresa la mujer policía se había equivocado por un asiento! Se dirigió justo a la "pellizcada" pasajera sentada al frente de la "Bomba" y le dice en español con acento americano - Señoura, recouja sus pertenencias y venga counmigou. -

La aterrorizada señora al frente nuestro abre los ojos al máximo y le dice. - Nooo! Yo no soy la que esta loca! - Y la mujer policia le grita - Levantese ahora mismou y venga conmigou! No me obligue a usar la fuerza!! -

Yo no pude aguantar la risa y le dije a la oficial que se había equivocado y era la pasajera a mi lado a quien debía escoltar. Ella me miró de arriba para abajo y se dio cuenta que era otro de los auxiliares y con cara de asustada se excusó con la pasajera de adelante.

Luego le dijo a la "Bomba" que la siguiera para llevarla al terminal y evaluarla. Ella la siguió por el pasillo feliz pues era el centro de atención de todos los pasajeros y adivinen...si , mientras la seguía se puso a cantar otra vez...."Un movimiento sexy!...Un movimiento sensual!...Para bailar esto es una Boombaaa!!..."

Aqui esta el comentario que nos brindó nuestra escritora parapentista  Manuela Jaramillo con el link de la famosa canción :   "Jajaja que gracioooosoo!! Seguro ella estaba bailando un clásico de mi niñez, que yo creo que tooooodos hemos bailado alguna vez en la vida!! 

Acá está un link para que se rian un rato 
http://www.youtube.com/watch?v=jY48iTyLrmk&feature=related

jueves, 31 de marzo de 2011

EMERGENCIA EN MIAMI


Después de que pasé las entrevistas en la aerolínea Falcon Air inicié el entrenamiento para auxiliar de vuelo. Me fue muy bien en los exámenes y en las pruebas ante la autoridad aeronáutica FAA (Federal Aviation Administration). Llegó el dia de la graduación en abril del año 2000 y mi sueño de entrar otra vez al medio aeronáutico se hizo realidad.

Recien graduado de "Flight Attendant" (Auxiliar de vuelo)

Siempre que veía a Ammi, la auxiliar de vuelo que me ayudó a entrar, me detenía para darle las gracias y mandarle saludos a su esposo quien fue el intermediario con mi angelito en este verdadero milagro.

Pronto empezamos a volar las rutas de esta aerolínea en el Boeing 727 y todo el dia estaba en contacto con agentes del aeropuerto, agentes de carga de comida, mecánicos de vuelo, pasajeros y con nuestros jefes el ingeniero de vuelo, el copiloto y el capitán. Estaba feliz de estar de nuevo en mi mundo. Cuando regresábamos de algún vuelo sin pasajeros no desperdiciaba la oportunidad de pedirles a los pilotos que me permitieran ir en el puesto del observador atrás del capitán para disfrutar del vuelo con más detalle.

Cuando me encontraba con una tripulación conversadora les contaba sobre mi experiencia en este tipo de avión cuando estuve en Colombia en la aerolínea Avianca en entrenamiento para copiloto del B-727. Escuchaba de ellos también muchas anécdotas.

Volábamos a varios destinos en la zona de las islas del Caribe, Centro América, Venezuela y también hacíamos vuelos charter dentro de los Estados Unidos a grupos de turismo y a equipos de fútbol americano.  Cada vuelo era una aventura completamente diferente y traía nuevas anécdotas al mismo tiempo que iba enriqueciendo mis conocimientos como piloto.

Entre las muchas historias que tuve en esta aerolínea viene una a mi mente una muy especial y fue una emergencia que tuvimos saliendo del aeropuerto de Miami hacía Centro América.

Eran las dos de la tarde aproximadamente cuando estábamos abordando los pasajeros. Ese dia se me hizo interesante que no llevábamos el cupo completo de 110 pasajeros como solían ser estos vuelos y estábamos con unos 60 pasajeros aproximadamente.

Después de abordar las comidas calientes y los pasajeros cerramos las puertas, fui a la cola del avión y accionando una palanca en la pared subí la escalera trasera de este Boeing 727-200 mientras que se escuchaba ese delicioso silbido de los motores iniciándose.

Pasamos a nuestros lugares en el pasillo para hacer la demostración del uso de los chalecos salvavidas y la señalización de las salidas de emergencia. Lo que nunca se me pasó por la cabeza es que dentro de poco iba otra vez a hacer la misma demostración con los pasajeros prestando mucha más atención.

Pasamos a nuestros puestos asignados. Yo estaba sentado atrás en un asiento doble con una hermosa compañera de trabajo. Nuestros pilotos llevaron el avión hasta la cabecera de la pista 9 derecha para despegar en dirección Este hacia el océano Atlántico para luego virar a la derecha hacia el sur Oeste.

Iniciamos la carrera de despegue. En mi puesto podía sentir el rugido de los tres motores 1 y 3 que se encontraban a cada lado y el motor 2 justo arriba de nuestra silla. Me fascinaba sentir la presión de la aceleración de este maravillosa máquina tomando pista para vencer la gravedad que nos ataba al planeta. La nariz subió y pude sentir como nosotros en la cola bajamos ligeramente mientras el avión rota y se transfiere todo el peso del avión a las alas.

Enseguida vino esa sensación en el estómago de presión hacia arriba justo en el momento en que nos liberábamos de la pista. Vino ese sonido del tren de aterrizaje acomodándose dentro del vientre del avión y luego las compuertas cerrándose dejando enseguida solo el sonido del viento y las turbinas trabajando casi al máximo para seguir subiendo.

De pronto escuché a un pasajero murmurar algo que veía desde su ventana y mi instinto de piloto enseguida supo que lo que estaba observando ese pasajero no era algo normal.

Continuará...

martes, 22 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE ROBERTO CONTI (18a parte)

DE PATAGONIA CON AMOR (Continuación)

Jim recuperó la caída inclinando el aparato hacia la izquierda para evitar mucha carga de gravedad en las antiguas estructuras del aparato. Comenzó nuevamente su ascenso hasta los cuatro mil pies, inclinó la nariz hacia adelante y tomando velocidad máxima subió la nariz y creí que íbamos a continuar con el círculo pero Jim al llegar al punto mas alto invirtió el aparato convirtiendo la maniobra en un “Immelman”, una famosa acrobacia de persecución en la guerra. Desde esa altura se podían apreciar en la distancia las montañas y los cinco lagos del Paine que Solange tanto me había hablado y me prometió llevarme un día. Jim hizo cuanta acrobacia recordaba de sus tiempos en la RAF impresionándome con su pericia.





Hizo las inclinaciones a la izquierda y derecha y eso significaba que me tocaba a mí volar. Era el momento de “matar el chuncho”… ¡El avión era mío! Traté lo mejor posible de sacarle provecho a los cien caballos de fuerza del pequeño motor con todas las maniobras que sabía y me ayudó la fuerte sustentación que las dobles alas generaban para hacer acrobacias y cerrados virajes. Luego le entregué el control a Jim y descendió en dirección a Dos Laguitos sobrevolando los galpones y casas en corto tiempo.

Pasamos entre dos árboles, sentó el biplano en la suave hierba del campo detrás de la granja y carreteó por un corto trecho hasta detenernos nuevamente frente al galpón de donde habíamos salido. Apagó el motor y empezamos a conversar animadamente sobre esta maravillosa experiencia. Me dio un par de palmadas en la espalda y me dijo - Hey “Robertou” que placer es volar ¿No es así? No hay nada que se compare con convertirse en un “pájarou”. Yo salgo siempre que puedo a volar… es mi terapia favorita. ¡Las mujeres no me comprenden! He querido que Solange aprendiera a pilotear pero nunca tomó interés. Quise después tener un hijo varón pero mi esposa tuvo complicaciones después del nacimiento de Solange y no pudimos tener más hijos. –

Y mientras guardábamos el avión Jim me dice, - ¿Roberto, porqué no te quedas con nosotros aquí en Dos Laguitos y tal vez con el tiempo compramos otro avión y hacemos verdaderas persecuciones entre los dos estilo “dog fights”? – Con esto Jim había tocado mi cuerda más alta y me excitó bastante la idea y su proposición, pero diplomáticamente decliné la oferta argumentando que por ahora estaba el caso pendiente de mi accidente y tendría que regresar pronto a la realidad con los abogados de la Fuerza Aérea en la capital. Jim me dijo que lo pensara y que después del juicio podía volver y que él me ensañaría todo lo relacionado con las múltiples tareas de la granja para que trabajáramos juntos. – Roberto, yo se que mi hija está muy envuelta contigo, y creo que ella estaría muy feliz si volvieras a quedarte en Dos Laguitos. –

Me sentía muy agradecido pero con un nudo en la garganta en una encrucijada sin salida pues tenía otras metas en mi vida que quería explorar y me daba pena desilusionar a tan buen hombre. Entonces agregué - Ten paciencia conmigo capitán Jim, es imposible para mí pensar en nada definitivo por ahora con todo lo que ha sucedido.

Luego en la noche Jim me invitó a tomar un whiskey– Roberto, me he dado cuenta que te la llevas muy bien con Solange ¿Cómo te sientes con ella? – ¡Uff! que pregunta tan directa Jim. Ella es una joven muy atractiva y a mi se me doblan las rodillas por ella. Me ha invitado a conocer el área de las Torres del Paine. Me dice que es un sitio bellísimo. – Mi mujer y yo estamos muy contentos de ver a Solange como se divierte con tus chistes e historias. Esas montañas son muy preciosas. Vayan en el Rover pues el camino y el tiempo varían mucho. Lleven también la cámara pues hay manadas de guanacos y otros animales. – . – No sabes cuanto agradezco tu hospitalidad Jim. Tengo ahora muchas dudas sobre mi futuro y ni siquiera he querido llamar a mi padre. –. – Bueno, no solo piensa en tus problemas sino en lo que realmente quieres para tu futuro de acuerdo a tus cualidades.-

Después de un par de días nos preparamos con Solange para nuestra gran aventura a Torres del Paine.

Continuará...
 

miércoles, 9 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE ROBERTO CONTI (7a parte)

Continuación...

LOS MENTOR

Nos fuimos de vacaciones de verano y al volver en Marzo los PT-19 habían desaparecido. Los echamos de menos enormemente ya que ellos nos habían iniciado en el placer de volar. “Adiós Farchilitos” decíamos. Pero el cambio fue rotundo, entramos en la era moderna; tren de aterrizaje retráctil; cabina deslizable de plexiglás, calefacción, radio comunicación con el instructor, con la torre de control y con otros aviones. Eran los T-34 Mentor recién salidos de la Beechcraft… bellísimos, plateados, veloces.


T-34A 157 IF sobrevolando el lago Llanquihue en Chile. (Foto Archivo Multimodel de Chile)



Vista lateral del Mentor con el tren abajo. Este es un modelo
 metálico de solo unos cuantos centímetros que me ofrece
 buenos recuerdos al lado de mi escritorio en mi casa.
  
Rápidamente nos acostumbramos a ellos y siempre con los mismos instructores, lo cual nos daba más confianza. La gran diferencia fue el aterrizaje. Sentar el avión sobre el tren principal y después dejar bajar suavemente la rueda de nariz era muy diferente al Fairchild que había, que con gran dificultad debiamos aterrizar sobre las tres ruedas al mismo tiempo.

Después de que ya nos sentimos confortables con los T-34 comenzamos a hacer diabluras.
Mi compañero de dormitorio de apellido Mecina era un muchacho muy simpático pero loco para volar. Un dia que los dos volábamos a la misma hora me indicó que fuera con él para mostrarme lo que había aprendido. Como el radio de los aviones era abierto todos escuchaban las comunicaciones entre si. Pero si uno estaba volando detrás de altas montañas nadie podía escuchar lo que se hablaba entre dos aviones.

Fuimos detrás de unas montañas. Vi su T-34 como a unos quinientos metros mas adelante y de repente entró en un loop llegando a nivelarse conmigo muy cerca de mi ala derecha, donde podía ver su cara sonriente como siempre y por el radio me dice - Acelera a ciento sesenta millas y mantén la velocidad que te voy a envolver en un rollo. -¡Nooo!- Le grité por el radio. Y continuó -¡No te muevas y mantén esa posición!-

Lo vi bajar su nariz y acelerar al mismo tiempo que iniciaba un rollo hacia su izquierda… me quería morir, no podía hacer nada, ¡Se estaba enroscando alrededor mío! Pasó invertido a unos cinco metros sobre mi cabeza mientras lo veía muerto de risa y le grité por el radio - ¡Mecina, estás más loco que una cabra! !Sal de ahí! !Aléjate, que nos vamos a matar los dos! - Lo vi desaparecer por debajo de mi avión.

Mas tarde después de aterrizar fui al casino y lo encontré ahi. Lo quise ahorcar pero otros muchachos me sujetaron y le dije de todo menos que era bonito y como no lo podía denunciar me calmé y le aconsejé de que se dejara de locuras.

El epílogo de Mecina fue triste. En el norte del país, después de graduarnos, practicando bombardeo estrelló su negro A-26 y desafortunadamente no iba solo, nunca aprendió.

Continuará...

martes, 8 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE ROBERTO CONTI (6a parte)

Continuación...

EL SIETE VACAS

Un buen día, sucedió algo bien extraño. Un PT-19 no regresó y afortunadamente el muchacho sobrevivió al terrible accidente. Un tiempo después se descubrió que la rueda de su estabilizador estaba completamente hacía adelante quedando así imposible levantar la nariz del avión. Conversando con él, meses después, mencionaba no recordar como había entrado en el accidente.

M-62B, FACH 35, de la Escuela de Aviación , sobrevolando
 la zona sur en un Raid Promocional, Septiembre de 1942

Solamente supimos que el avión pasó por entre dos árboles dejando las alas atrás, yendo a estrellarse con un grupo de siete vacas que probablemente le ayudaron a quedar vivo, pero los pobres animales fueron todos descuartizados por la hélice. El quedó colgado de los cinturones de seguridad boca abajo, pero el impacto le destrozó su aguileña nariz y cuando lo volvimos a ver tenía su nariz respingada… parecía irlandés!!  Ja,ja,ja,ja!

Al día siguiente el titular del periódico decía: “PILOTO LOCO MATA SIETE VACAS EN SAN BERNARDO”.

A fines de ese año ya teníamos gran cantidad de horas voladas y nos sentíamos los aces del aire. Nuestras conversaciones no variaban mucho y sólo se hablaba de experiencias aéreas. Pero lo extraño era que a las muchachas noviecitas les encantaba oír nuestras aventuras.

Lindos tiempos aquellos, y de mucho compañerismo. Éramos jóvenes de menos de veinte años, aun sin licencia de manejar y sin embargo podíamos volar y aterrizar esos rápidos aparatos. Era todo una gran aventura. Mi madre tenía una finquita a unos veinte kilómetros de la base y la pobre sufría al oír mi PT-19 volar sobre la casa y verme pasar de lado por entre los grandes árboles.

Yo la veía chiquitita correr haciéndome señas de que volviera a la base. Lo mismo hacía con unas muchachas amigas de fin de semana en una finca cercana en donde yo me lucía con mis vuelos razantes y las veía haciéndome señas y lanzándome besos…era súper divertido.

El padre de ellas me odiaba porque asustaba sus gallinas y al día siguiente la producción de huevos bajaba. Me amenazaba con denunciarme a la base pero nunca lo hizo pues las muchachas me querían mucho y le decían a su padre: - ¿Que son doscientos o trescientos huevos menos? -

Continuará...

lunes, 7 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE ROBERTO CONTI (5a parte)

Continuación...

LOS SOLEOS

La mayoría comenzamos a volar solos a las trece o catorce horas con instructor, con un gran “bautizo”, cortesía de los muchachos que no estaban volando en esas horas y que esperaban ansiosos que uno se bajara del primer vuelo solo para darle su merecido bautizo.

Habían varios tipos de bautizo que dependían de la popularidad del individuo y su posición en el curso o si tenía hermanas bonitas. Los más estudiosos o de mejor conducta que eran nuestros brigadieres, sufrían los más duros tratamientos que iban de ser pintados con los colores de los hangares y de los marcos de las ventanas a ser lanzados a la piscina, en pleno invierno, y después lo tiraban al barro de los filtros de agua o cosas peores.

 Al salir de esos filtros el individuo salía color… barro oscuro. Hubo un bautizo que produjo una divertida situación. Las esposas de los oficiales venían al dentista de la base, y un día, una de estas jóvenes esperaba afuera de la oficina al dentista, cuando de repente muy cerca de ella apareció un desesperado ser humano completamente desnudo y totalmente cubierto de barro corriendo y gritando ¡aaaahhhhh! seguido por una manada de muchachos también gritando detrás del él. La pobre muchacha casi tuvo un ataque al corazón.

En mi bautizo fui pintado de blanco el torso, más abajo con naranja, el pelo verde y piernas con rayas verdes. Pasé en la loza una hora completamente desnudo debajo de un chorrito de combustible de aviación sacándome la pintura en pleno invierno y con el frío desgraciado que produce la evaporación de la gasolina de aviación de ciento veinte octanos. -¡Esto ayuda a formar el carácter!- decían todos muertos de risa, incluyendo los oficiales instructores. Pero todo era un gran chiste que había que tomar con buen espíritu.


Bautizo de piloto después de su primer vuelo solo.

Hubo un muchacho que después de su vuelo solo se bajó del avión con cara de expectación de bautizo pero nadie le hizo el más mínimo caso ya que había abusado en mala forma de su posición de mando con todo el curso y sencillamente no era querido. Su acción nos dejó sin salir un fin de semana a todo el curso y él si pudo salir. Al poco tiempo después renunció a su carrera de aviación.

Continuará...

sábado, 5 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE ROBERTO CONTI (4a parte)

Continuación...

EL ENTRENAMIENTO

Iniciamos el primer año de nuestra carrera de aviación en marzo de 1954 y después de terminar dos meses de dura instrucción militar para oficiales comenzamos con vuelos de instrucción. Teníamos unos treinta Fairchild PT-19 de fuselaje azul y alas naranja. Era un avión de dos cabinas abiertas, tren de aterrizaje fijo y buen acróbata, firme, potente y de baja velocidad de pérdida. Eran siempre muy bien mantenidos.

La torre de control nos daba una señal de luz verde para despegar o luz roja de espera. Era extremadamente frío volarlos en invierno a cinco o seis mil pies de altura, así que usábamos gruesos buzos de vuelo, botas con piel por dentro, guantes y gorros de vuelo abrigados y con grandes antiparras. Un verdadero vuelo a la antigua.


Últimos ajustes con mi instructor antes de mi primer vuelo solo en el PT-19.


Autorizado a carretear a la pista.

Posando orgulloso con la hélice de madera de esta gran máquina.

Entrar en un spin traía una cantidad de sonidos, crujimientos del aparato, viento, el motor, fuerzas de gravedad y todo era una ensalada de sensaciones que nunca habíamos experimentado. Un compañero cada vez que volaba tenía que lavar su avión por dentro ya que vomitaba, según el, decía que eventualmente se repondría de eso, pero aún en el segundo año, continuaba lavando nuestros nuevos T-34s, eventualmente dejó la carrera.

Nos asignaron experimentados tenientes como instructores volando una hora con ellos y una solos, alternando los vuelos con clases regulares como un bachillerato, además de clases de física, electricidad, cálculo, aerodinámica, navegación, meteorología y código Morse.

La base aérea tenía una pista de aterrizaje de tierra y pasto de unos seiscientos o setecientos metros de ancho y de unos cuatro kilómetros de perímetro que nos ayudaba con aterrizajes más suaves. A veces cuatro o cinco aviones practicábamos aterrizajes al mismo tiempo ya que era una pista anchísima y se podía dejar bastante espacio entre un avión y otro. Ahora, pensándolo después de tanto tiempo, los bien intencionados instructores arriesgaban su vida diariamente en esos aterrizajes.

Los cadetes que no volaban, presenciaban el espectáculo de todos esos aviones rebotando en la pista y algunos parecían canguros. Como cada avión tenía en el costado del fuselaje un gran número, sabíamos quien era quien entre los “canguros” y durante el almuerzo o en el casino nos entreteníamos burlándonos de los aterrizajes.

Un día vi un avión que al aterrizar dio un gran bote sobre la rueda izquierda, pasó por encima de otro avión que estaba cerca y fue a aterrizar dos pistas más a la izquierda. Por suerte no había avión en esa pista.

Otro desalmado que estaba aterrizando con instructor decidió a unos cinco metros de altura subir los flaps cayendo el avión como un ladrillo en la pista. El instructor lo quería matar, el muchacho le contestó: - Para que se preocupa mi teniente si usted tenía puesto su cinturón de seguridad, ¿No es así? -

Desafortunadamente hubo serios accidentes, uno en que el instructor y el cadete nunca más volvieron a la escuela… En otro un alférez del tercer año en otro T-34 haciéndole gracias a un tren en el que viajaba su novia, chocó con un poste… Esos accidentes nos hacían pensar como era importante enfocarse, practicar lo enseñado y no distraerse. La moral de la escuela bajaba mucho después de aquellos fatales acontecimientos.

Continuará...


jueves, 3 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE “ROBERTO CONTI” (2a parte)


Continuación...

El Douglas DC-3 CC-CLL 0010, del Servicio Experimental Santiago-Punta Arenas
Foto sacada del blog "El observador aeronáutico" de Chile:
  http://ivansiminic.blogspot.com/2009/04/la-fan-y-la-apertura-de-la-ruta-aerea.html


El DC-3 arremetió a alta velocidad contra el final de la pista y tomó vuelo como gran pájaro prehistórico, sus motores rugiendo al máximo acompañados de una vibración general del aparato. Los ensordecedores motores se calmaron tomando un zumbido más suave cuando ganamos altura.

Por el lado derecho del avión, la campiña chilena se extendía en perspectiva como una gran alfombra de variados tonos de verde y en distintas formas. Por el costado izquierdo se podía apreciar la majestuosa cordillera de los Andes con sus múltiples azules y grises aun salpicada por la nieve del pasado invierno. Volábamos ya a seis mil pies a la altura de alguna de sus cumbres.

Acostumbrado a tierra firme durante mis doce años, el movimiento del avión fue algo que no estaba en mis planes. Mi estomago por supuesto no se adaptó a los movimientos inesperados y me mareé terriblemente. Me habían proveído de unas prácticas bolsitas de papel que pronto entraron en uso. Me dolían mucho los oídos por la diferencia de altura y el sonido de los motores. Curiosamente las conversaciones de los otros pasajeros parecían amortizadas y eran ininteligibles.

Poco a poco a medida que avanzábamos hacia el sur veíamos pasar rápidamente: Curicó, Talca, Chillán, algo reducidas en tamaño y rodeadas de interminables campos. Nos adentrábamos a veces en algunas nubes que dejaban detrás gotas de lluvia que se escurrían velozmente por el plástico de las ventanas.

Era todo un mundo nuevo de imágenes, sonidos y olores extraños para un muchacho que había hecho una vida común de niño yendo al colegio en Santiago y Viña del Mar. Había salido del nido, del lado de mi madre y en esos momentos estaba...volando.

Aterrizamos cerca de Puerto Montt al medio día y después de un sabroso y caliente almuerzo, que cayó muy bien, despegamos rumbo sur. Volar sobre las cumbres de Los Andes y cruzar a Argentina fue todo un espectáculo. Formaciones de roca gris azulada y nieve por donde uno mirara. Un poco de turbulencia primero, después subimos seis mil pies y el vuelo fue más calmado.

En una hora más ya volábamos sobre la pampa argentina cerca del pueblo de Esquel con un vuelo mucho más suave que en el lado chileno. Los aviones chilenos estaban autorizados para volar sobre el territorio argentino en esa área ya que el clima sobre los canales del sur de Chile siempre estaban cubiertos de nubes y lluvia.

Volar sobre la inmensidad de la Patagonia fue otra experiencia, apareciendo desde el aire como un gran desierto gris que se perdía hacia el este mas allá del ala izquierda del DC-3, volando muy cerca de la precordillera patagónica a unos tres mil pies de altura. Una gran cantidad de pequeños lagos salpicaba esta área cuyas aguas variaban de color de un lago a otro, blancos, azules, rojizos, verdes, probablemente por el tipo de composición química de las tierras que los rodeaban.

Más hacía el sur, enormes lagos azules cruzaban de Argentina a Chile, rodeados de montañas mas bajas de colores rojizos con franjas beige, grises y azules. A lo lejos apareció el monte Fitzroy con su imponente estructura de varias cumbres que parecen agujas muy escarpadas con sus rocosas paredes densamente nevadas.

Pasadas ya las dos y media horas de vuelo comenzamos a bajar y a aterrizamos en Balmaceda, un pequeño aeropuerto en el medio de la pre-cordillera Patagónica. Desde una casita que era todo el aeropuerto se podían ver las casas de la aduana en la frontera con Argentina. El pueblo solamente eran algunas casas de madera muy simples al estilo “cowboy” de las películas del oeste americano.

Nos dieron una rápida merienda con café, tajadas de carne de cordero y pan casero. Al poco rato ya estábamos volando nuevamente sobre la pre-cordillera a unos seis mil pies. Una cosa extraordinaria sucedió, se acercó a mi uno de los pilotos y me indicó que mirara por la ventanilla hacia el horizonte desde donde me encontraba sentado en el lado izquierdo del avión. Pude ver con admiración a lo lejos, la silueta de la costa Atlántica.

Más sorpresa fue aun cuando me indicó que fuera a la cabina mirara por una de las ventanillas. En el horizonte a la distancia y debido a que estaba despejado, se podía ver la costa de los Canales del Sur de Chile y... ¡El océano Pacífico! Eso es algo que ha quedado grabado para siempre en mi mente. ¡Qué show! Al describir estas imágenes después de tantos años aun me emociona. ¡Poder ver desde esa altura ambos océanos fue algo increíble!

Continuó por par de horas nuestro vuelo sobre las llanuras del sur de Argentina hasta que sentí en los oídos que el aparato estaba descendiendo, viró hacia el suroeste y el paisaje comenzó a cambiar. Continuábamos bajando y a lo lejos pude visualizar lo que era la entrada oriental del Estrecho de Magallanes, muy amplia, con planicies a ambos lados del Estrecho. A nuestra izquierda quedó la costa de Tierra del Fuego.

Ya habíamos virado inclinándonos hacia la derecha cuando comenzamos a descender a solo cincuenta metros sobre el agitado mar. Había bastante viento. Todos los pasajeros fueron avisados de ponerse los cinturones y mis oídos parecían explotar después de tanta diferencias de altura. Una gran emoción general me invadía, mezcla de felicidad, excitación después de tan largo viaje pues me iba encontrar con mi padre, a quien solo había visto antes un par de veces en mi vida.

Eran las siete de la tarde y llevábamos volando casi doce horas. Por la ventanilla izquierda pude ver a lo lejos una ciudad y también el mar que solo estaba a pocos metros bajo el avión.
Un remezón y un zumbido indicaron que el tren de aterrizaje estaba bajando. Las olas pasaban muy rápido y de repente, a gran velocidad vi una playa de piedrecillas y luego señalizaciones de una pista de aterrizaje.

El avión floto por unos metros y finalmente se posó sobre un duro y áspero terreno que hacía vibrar el aparato. Corrió un poco mas en su posición horizontal hasta que la parte de atrás del avión bajó quedando el piso en un plano inclinado. El avión se detuvo y vi por la ventanilla como un jeep cargado de personas con uniformes azules eran azotados por un fuerte viento.

Se bajaron del vehículo y varios se colgaban del ala izquierda.  Después me dijeron que esas personas en las alas ayudaban a que el viento no virara el avión. Uno adentro no notaba la velocidad del viento que había y que después supe era de cincuenta millas por hora.

Finalmente el aparato se aproximó a una casa con instrumentos y antenas en el techo y mucha gente al frente. Nos detuvimos e inmediatamente se abrió una gran puerta en la parte de atrás del avión y el viento frío se apoderó del interior. Al caminar hacia la puerta pude ver un mar de gente alrededor del aparato. Comencé a bajar por la estrecha escalera que habían colocado y el viento que subía por mis pantalones me helaba.

De pronto un sonriente señor alto, con un gran abrigo y una boina vasca se me acercó y me dijo, - Hola mijito, yo soy tu papá- y me dio una gran beso en la mejilla. Sentí como estaba de fría su mejilla. Sentí un gran nudo en la garganta y le dije finalmente - Hola papá -…Y me dio un fuerte abrazo.



Mi padre
Continuará...