miércoles, 4 de agosto de 2010
DONDE DOÑA GABRIELA
Conformamos un grupo de estudio de amigos pilotos (1989) y buscamos en Medellin un sitio donde quedarnos mientras “despegábamos” en la aerolínea colombiana ACES.
Nos pusimos de acuerdo, Nelson Serrano, Edgardo Trujillo y yo en rentar un cuarto en alguna casa. Uno de ellos encontró una casa no muy lejos del aeropuerto. Era la casa de doña Gabriela.
Era una vieja casona estilo colonial con patio en el centro y bastantes cuartos. Era una señora tan querida que todos nos sentíamos como con nueva mama. A cada rato nos ofrecía cafecito y nos preguntaba por cualquier cosa que necesitáramos.
Se unieron a este grupo dos compañeros más. Edgardo, a pesar de que lo grabamos, nunca admitió que se pegaba tremendas roncadas. – ! Nooo ! !Ese no era yo! – decía y nos reíamos a carcajadas pero él se mantenía serio.
Formamos un agradable grupo de estudio. No olvido que un día les hablé de mi experiencia en Avianca y los motivaba a que estudiáramos juntos en vez de separados. Esto ayudó a que fuéramos uno de los mejores grupos que tuvo ACES por esas épocas.
A pesar de que Jorge no se estaba quedando en la misma casa, se reunía con nosotros de vez en cuando para estudiar. Sacamos tantas preguntas del libro del avión (Twin Otter DHC-6) que hicimos un cuestionario que le sirvió luego a muchos pilotos e inclusive a instructores para estudiar.
Lo que no olvido era lo duro que me daba la madrugada y bañarme con agua helada pues pagábamos el básico y no teníamos derecho a agua caliente. Creo que estuvimos donde doña Gabriela como un mes mientras cada uno iba encontrando mejor sitio para instalarse definitivamente en Medellín.
Luego me fui de nuevo a vivir donde mi tio Humberto en Medellín en la que fue casa de mi abuela.
!Gracias doña Gabriela!
martes, 3 de agosto de 2010
GRADUACION
Por fin llegó el soñado día en que podría volar donde los expertos lo hacían. Eran los inicios de los 80s. Primero voló mi amigo Jorge Gallego y despues de su excelente vuelo volvimos a subir la cometa al sitio de despegue.
Preparé la cometa Zebra y Eduardo, mi instructor, me dio los últimos detalles para lograr un buen vuelo. Pero olvidó uno. No me habló de lo que iba a sentir cuando volara tan alto por primera vez!
Estaba emocionado y con ganas de despegar cuanto antes. No había suficiente viento y debía tomar una fuerte carrera pero estaba ya acostumbrado a hacerlo desde al aprendedero, lo que sorprendió a varios pilotos avanzados que observaban al nuevo alumno.
Caminé con la cometa hacia atrás hasta que llegué al límite del inicio de mi pequeña pista de despegue. Corrí y con facilidad me entregué al vuelo.
Bajé las manos a la barra horizontal y empecé a sentir la delicia del viento a mí alrededor y a gritar. – ¡Iajuuuuu! – Pero de pronto empecé a sentir que algo no estaba bien.
El piso poco a poco perdía velocidad y esto en mi mente de aprendedero significaba que pronto iba a entrar en pérdida. Reaccioné halando hacia atrás la barra tratando de tomar velocidad.
Pude ver a Santiago Pardo, uno de los pioneros de este deporte en Colombia, señalándome con sus dos brazos extendidos hacia el potrero que en ese momento yo sobrevolaba. !Trataba de decirme que aterrizara en ese potrero pues no venía con suficiente altura!
Pensé que me estaba señalando la dirección del viento y continué rumbo al area de aterrizaje. Vi como los cables se venían hacia mí pero vi que podía sobrepasarlos, me arriesgué y los pasé por algunos metros.
Aterricé muy suave en mis dos pies y grité con toda mi emoción por tan bella experiencia mientras que Santiago me regañaba por no haberle hecho caso.
Fue mi bienvenida al vuelo de Neusa y mi graduación en el vuelo libre.
Preparé la cometa Zebra y Eduardo, mi instructor, me dio los últimos detalles para lograr un buen vuelo. Pero olvidó uno. No me habló de lo que iba a sentir cuando volara tan alto por primera vez!
Estaba emocionado y con ganas de despegar cuanto antes. No había suficiente viento y debía tomar una fuerte carrera pero estaba ya acostumbrado a hacerlo desde al aprendedero, lo que sorprendió a varios pilotos avanzados que observaban al nuevo alumno.
Caminé con la cometa hacia atrás hasta que llegué al límite del inicio de mi pequeña pista de despegue. Corrí y con facilidad me entregué al vuelo.
Bajé las manos a la barra horizontal y empecé a sentir la delicia del viento a mí alrededor y a gritar. – ¡Iajuuuuu! – Pero de pronto empecé a sentir que algo no estaba bien.
El piso poco a poco perdía velocidad y esto en mi mente de aprendedero significaba que pronto iba a entrar en pérdida. Reaccioné halando hacia atrás la barra tratando de tomar velocidad.
Lo único que sentía era el aire aumentar de intensidad pero el piso estaba cada vez más lento a medida que me alejaba de él.
Pronto empecé a tener grandes oscilaciones subiendo y bajando hasta que comprendí que debía simplemente mantener la barra en una posición neutral. Volví mi mirada al paisaje y comencé a disfrutar por primera vez de las delicias del vuelo de altura.
Podía ver todo el parque y el gran paisaje de árboles de eucalipto entre los pliegues de la montaña. A medida que me acercaba al sitio de aterrizaje supe que estaba peligrosamente bajo y me dirigía a los cables eléctricos que rodeaban el potrero.
Pensé que me estaba señalando la dirección del viento y continué rumbo al area de aterrizaje. Vi como los cables se venían hacia mí pero vi que podía sobrepasarlos, me arriesgué y los pasé por algunos metros.
Aterricé muy suave en mis dos pies y grité con toda mi emoción por tan bella experiencia mientras que Santiago me regañaba por no haberle hecho caso.
Fue mi bienvenida al vuelo de Neusa y mi graduación en el vuelo libre.
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| Secuencia de aterrizaje en la Zebra graduándome del aprendedero antes de ir a Neusa. Foto tomada por mi instructor Eduardo Vasquez. |
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| Empujo la barra para frenar y aterrizar con los dos pies. |
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| Con cara de felicidad sabiendo que acababa de graduarme de este nivel y seguía el gran vuelo del Neusa. |
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| Vuelo de graduación! Esta es la única foto que rescaté que me tomó mi instructor cuando ya estaba en pleno vuelo en el parque del Neusa. |
lunes, 2 de agosto de 2010
ME SALVO JORGE
Entrando el año 89 vinieron varias entrevistas en ACES y entre ellas una de las más difíciles que fue el examen sicológico.
Después de hacer todas las pruebas escritas vino la entrevista final con la sicóloga. Ella estuvo mirando mis exámenes y me dijo con cara un poco “inquisitiva” – A ver señor Madrigal, según veo sus gustos... piano, aeromodelos, vuelo en cometa, esgrima…Lo que creo es que usted es un niño rico que no necesita este trabajo. –
Traté de explicarle mi difícil situación económica y que precisamente uno de mis alumnos de vuelo en cometa era un campesino. Pero eso no parecía convencerla y sentía como ella empezaba a levantar la espada “corta cabezas”...y enseguida vino el milagro.
Mi amigo Jorge Cipagauta entró de súbito a la oficina interrumpiendo a la doctora diciendo – Perdón doctora que la interrumpa pero es que se me había olvidado que Carlos no tenía para el taxi. –
Enseguida se dirigió a mi y me dijo, – Tome Carlos los doscientos pesos que le había dicho que le iba a prestar…Con su permiso doctora. – Y saliendo cerró la puerta.
La doctora se quedó mirándome como bajando la guardia. Más oportuna no había podido ser la llegada de Jorge. Simplemente me salvó!
Con esto la doctora silenciosamente fue firmando mis papeles autorizándome para formar parte del grupo de candidatos para el curso de tierra.
Después le conté a Jorge lo que ocurrió y nos reímos un rato. Ambos estábamos ya oficialmente en el curso lo mismo que Nelson, Edgardo y Enrique.
Gracias Jorge!
domingo, 1 de agosto de 2010
ESPEJO
Un día volando en cometa hacia el lado del valle de Tenjo desde la montaña de Chía , al norte de Bogotá, (1980s) sabía que el vuelo no duraría más de cinco minutos pues no había viento ni corrientes ascendentes. Era lo que llamábamos una “pianiada” pues era planeo cayendo al estilo “piano”.
Me dediqué entonces a gozar metro por metro del paisaje abajo mío como un águila observando cada detalle del terreno buscando su presa.
De pronto vi algo que se movía allá abajo conmigo. Estaba pasando justo en la vertical de una pequeña laguna circular que a causa de la falta de viento estaba tan calmada que ofrecía un pequeño espejo allá abajo.
¡Me estaba viendo en un espejo a quinientos pies de altura! !Fabuloso!
Traté de hacer lo mismo en otros vuelos pero no solo era muy difícil volar exactamente vertical sino que su superficie perdía su reflexión con el más ligero viento.
Recuerdo esa silueta de mi cometa y sus colores en este espejo que me regaló la naturaleza. Un vuelo corto pero que nunca olvidaré.
sábado, 31 de julio de 2010
EL CAPITAN ALVARO JARAMILLO
Viajé de nuevo a Bogotá y empezamos nuestras sesiones de estudio con Jorge Cipagauta. (1989)
Varios compañeros que también pasaron el examen de inglés nos preguntaron cual era el afán de empezar a estudiar.
Les dije que ya había tenido la experiencia en Avianca que si uno no va preparado al curso se puede “colgar” fácilmente. Fue ahí cuando se unieron al grupo de estudio que tenía con Jorge, Nelson Serrano, Edgardo Trujillo y Enrique Villegas.
Vino la siguiente sorpresa y fue la llamada de la secretaria para concertar la cita para la entrevista con el jefe de operaciones. Viajamos en bus a Medellín con Jorge y Enrique.
Ya en la base de ACES en el aeropuerto Olaya Herrera la secretaria me hizo pasar para entrevistarme con al capitán Alvaro Jaramillo. El había sido piloto de Avianca, oriundo de Medellin y fue el primero en aterrizar un jumbo B-747 en este pequeño aeropuerto, en pleno centro de Medellín. Ahora, retirado, estaba de jefe de operaciones de ACES.
Me saludó y me preguntó, – Bueno, señor Madrigal, cuénteme que fue lo que le pasó en Avianca. – Le expliqué en resumen que a pesar de mis esfuerzos no logré llegar al examen final. Y me dijo, – Bueno, yo se que usted para haber pasado al simulador tuvo que haber estudiado bastante y tener buen inglés. Aquí en ACES también hay que estudiar bastante así que le deseo lo mejor en su proceso y ojalá lo tengamos en nuestra compañía. La secretaria lo llamará para indicarle cuando comienza el curso de tierra. Buena suerte. –
No podía creer sus palabras... !El capitán me estaba abriendo las puertas a la compañía! Sentía que me llenaba de energía y alegría al mismo tiempo.
Al salir Jorge estaba afuera esperando su turno y le conté que había pasado la entrevista con el capitán Jaramillo.
Después Jorge salió y me contó que también había sido elegido para el curso. Que alegría!!
Coordinamos para encontrarnos de nuevo en Bogotá y continuar nuestro estudio del avión pues ya pronto nos llamaban al curso y deberíamos estar listos.
En memoria al capitán Alvaro Jaramillo, fallecido en abril del 2003.
Gracias capitán!!
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| El HK-2000 aterrizando en el Enrique Olaya Herrera de Medellín en 1976, al mando del capitán Álvaro Jaramillo |
viernes, 30 de julio de 2010
ARCO IRIS
Por alla en los 80s volábamos en cometa (Ala Delta)con Edgar en Chía manteniéndonos en un divertido vuelo “Soaring” o sostenido por las corrientes de aire ascendente.
Llevábamos como veinte minutos de vuelo y delante de nosotros comenzó a llover teniendo el sol atrás de nosotros.
Edgar hizo un viraje delante de mí y pude ver como detrás de su cometa salía un perfecto arco iris. Parecía una composición de un artista pintando y haciendo un video al mismo tiempo.
Le empecé a gritar a Edgar… – ¡Mire el arco iris! – Edgar volteó su mirada y lo señaló. Fue el mejor cuadro en vivos colores que me regaló el universo ese día y uno de esos momentos en este bello deporte que nunca olvidaré.
jueves, 29 de julio de 2010
EXAMEN DE INGLES
Pronto vino la primera llamada de ACES.(1989). Era la secretaria del jefe de operaciones para comunicarme la fecha del examen de inglés. Estaba feliz de haberla escuchado y empezaba a soñarme con mi carrera en esta compañía. Sentía que estaba “sacándome la espina” que tenía enterrada de Avianca.
Viajé a Medellín por tierra y por el camino pensaba que si entraba a ACES tendría que quedarme a vivir en Medellín por tiempo indefinido.
Cuando llegué pasé la noche en la casa de mi abuela en el apartamento de mi tio Humberto quien me tenía apartada una cama para mi. Al otro día fui al aeropuerto Olaya Herrera que se encuentra en la zona central sur de Medellín.
Llegué y vi a un grupo de unos sesenta pilotos esperando también para el examen. Me acordé de mis épocas de la universidad al ver tantos candidatos. Pensé enseguida que todos así como yo querían ser copilotos. Les desee suerte a todos y me preparé mentalmente para la competencia.
Me reencontré con Jorge Cipagauta, un compañero de la escuela Aeroclub de Colombia y enseguida nos pusimos al día con nuestras vidas. Me contó que estaba volando de copiloto en una pequeña compañía charter y yo le conté de mi experiencia en Avianca. Estaba contento de ver a alguien conocido con quien podía compartir mis temores e inquietudes.
Nos reunieron en varios salones para hacer el examen escrito el cual estaba bien complicado. Lo hice lo mejor posible. Luego nos dijeron que esperáramos afuera para el examen oral. El examinador fue entrando a uno por uno.
Afuera a todos nos afectaba los nervios y tratábamos de hablar con quienes salían para tener alguna idea de como era el examen. Nos dimos cuenta que la mayoría entraba y solo duraban uno o dos minutos. No entendíamos porque pero simplemente el examinador los estaba eliminando como ovejas que iban al matadero. Esto nos ponía más nerviosos aún!
Llegó mi turno y sentía mi estómago completamente comprimido. El examinador me mostró mis exámenes escritos y me explicó rápidamente que debido a los errores yo no clasificaba para copiloto de la empresa.
Sentí el frío de la espada del verdugo atravesando mi vientre. Instintivamente y gracias a mi angelito reaccioné de una forma completamente sorprendente. Mi mente se revirtió al inglés. Antes de que él terminara de asesinarme con la sentencia final, le dije en inglés que en los exámenes de todas formas yo trataba de explicar lo mejor posible cada caso.
El examinador se sorprendió y en español me preguntó que donde había estudiado inglés. Yo sin caer en la trampa de volver al español le empecé a contar,con mi mejor inglés, que había estudiado en Denver y que luego había hecho algunos semestres en el College.
Traté de continuar pero me interrumpió y apuntando mi nombre en una lista me dijo, – Suficiente, usted es de las personas que estamos buscando. – Y me pidió el favor de que hiciera pasar al siguiente piloto. Estaba perplejo y no podía creer que no había sido decapitado… no había sangre en mi cuerpo, … !Había sobrevivido al sable del verdugo!
Salí todavía con cara de asustado y todos afuera me estaban mirando con cara de interrogante. Porque usted si se demoró? Que pasó allá adentro? Les respondí que la clave era hablarle en inglés y creo que con esto le di la oportunidad a algunos de mis futuros compañeros de curso a clasificar.
Luego me encontré con Jorge y supe que él también había pasado el examen. Estábamos emocionados y felices. Enseguida hicimos planes para reunirnos a estudiar nuestro futuro avión, el Twin Otter!
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| De Havilland DHC-6 Twin Otter de ACES. |
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