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domingo, 19 de septiembre de 2010

LICENCIA AMERICANA

CAPITULO VI (Historias de hangar) 
LOS ÁNGELES

LICENCIA AMERICANA

Después de mi historia con ACES (1989) sabía que pronto necesitaría trabajar en lo que fuera y decidí emigrar a Los Angeles aprovechando que había sacado mi residencia con una petición familiar de mi madre que se encontraba viviendo en Hawthorne cerca del aeropuerto internacional de Los Ángeles.

Busqué trabajo en la sección de carga de Korean Airlines y afortunadamente me recibieron. Quería entrar también a continuar mis estudios de aviación en el Long Beach City College.

Después de mi corta carrera en Avianca habia venido a Los Angeles y sacado mi licencia de conducir, y por esto aparecía en el sistema como si hubiese vivido ya dos años en esta ciudad y así clasificaba para poder estudiar. !Buenas noticias!

Por las mañanas trabajaba en las bodegas de carga y algunas noches iba al college para continuar las materias y así acabar el programa que había iniciado en Denver años atrás.

Mi padre estuvo algunos meses viviendo conmigo y me ayudó a comenzar de nuevo las costosas horas de vuelo. Afortunadamente volvía poco a poco a mi medio de la aviación.

Fui al aeropuerto local más cercano y así hice mi primera entrevista para poder sacar la licencia privada americana.

Procedí a llenar varios requisitos, entre ellos un examen médico y luego fui ante un inspector a hacer un examen oral. No olvido que estaba nervioso y no quería encontrarme con otra pared después de lo que me pasó en Colombia. 

Me preguntó. – Si la torre de control le dice que usted es numero dos, que significa? – Abrí los ojos como esperando una pregunta mucho más complicada. Con mi mejor inglés le respondí que eso significaba que había otro avión adelante como número uno preparándose para aterrizar antes que yo. Me miró, se sonrió y me dijo que había pasado el examen.

Sentí una alegría como el "phoenix" renaciendo de la ceniza. Estaba feliz y quería volar cuanto antes.

Asistiendo a una de las clases de simulador del college fue donde me encontré con el instructor con quien volaría en estas épocas. No olvido su nombre, Rick Bennet.

Me dijo que volaba en una escuela cerca del college y así decidí empezar a volar en el aeropuerto de Long Beach en vez del aeropuerto local donde vivía.

Hice los primeros vuelos hacia la zona sur cerca de San Diego. Me fascinaba el vuelo de regreso por la noche y ver las luces de aproximación de la pista antes de aterrizar.

Que felicidad volar otra vez!



Aeropuerto de Long Beach (California) al anochecer.

sábado, 18 de septiembre de 2010

ESTILO SUPERMAN


Para el año 2002 con Felipín, mi amigo boliviano,estuvimos haciendo varios videos de paracaidismo y cada vez que los veo los gozo mucho.

Le pedí que hiciéramos un video donde estuviera yo haciendo “tracking” o avance volando con los brazos hacia los lados estilo “Superman” o más bien como un pequeño niño imaginándose que está volando como un pájaro o un avión.

Este sueño de niño lo pude realizar una vez más en este salto y lo pudimos llevar a los recuerdos con este video. El primer intento fue fallido pues al no salir lo suficientemente cerca,  nos separamos muy rápido.

Al segundo intento salí agarrado de los pies de Felipe iniciando el video de una forma espectacular. Luego se hizo a mi lado y empezó a seguirme logrando uno de los videos más bellos que tengo.

Se podía ver el aeropuerto y la pista paralela a mi cuerpo y el magnífico lago Ockeechobee abajo nuestro.

Le pusimos música y efectos en cámara lenta para ver como abría poco a poco mi paracaídas. Después de que abrió su paracaídas hizo varios virajes para aterrizar primero y así filmarme aterrizando.

Me gusta compartir este video con mi familia y amistades cada vez que puedo y así recordar este vuelo al estilo…”Superman”.

Aquí le estaba diciendo a la cámara que íbamos a intentar 
una vez más el vuelo “Tracking” al estilo supermán.

OK para la salida… ¡Esta vez si la hacemos!



Salida agarrado de los pies de Felipe… ¡No podía esconder
 lo divertido que se siente hacer esto!


Felipe me alcanzó y así empieza este bello video
 a dar resultados con esta gran vista.


¡Se ve y se siente volar como supermán!


Volando sobre la pista del aeropuerto… 
¡Pero en vez de avión con mis propias alas! 
  Es de las tomas que más me gusta del video.

Aquí Felipe se acerca antes de que yo
 inicie el tracking final y capta esta hermosa
 toma sobre el lago y el aeropuerto.

Después graba la secuencia de apertura
 de mi paracaídas. Se ve arriba el pequeño
 paracaídas piloto y abajo la bolsa que
 contiene el paracaídas justo antes de abrirse.

Aterrizó Felipín y me grabó aterrizando. 
Logré separar este hermoso cuadro justo cubriendo el sol.
 !Me fascina esta foto!

viernes, 17 de septiembre de 2010

VUELO DE DESPEDIDA

Esos días al final de mi pequeña carrera en la aerolínea ACES (Aerolíneas Centrales de Colombia 1989) fueron de mucha, reflexión y resignación, pero no sentía la misma tristeza como cuando me habían echado de Avianca.

Creo que empezaba a aprender las realidades del mundo de las aerolíneas en Colombia y esto me volvía mas fuerte. Sentía que había hecho lo que para mi era correcto aunque el costo había sido muy alto. Pero sentía que debía seguir mi camino en la aviación.

Al ver que habían pocas oportunidades para mi en Colombia, la idea de emigrar empezó a tomar más fuerza y empecé a planear como viajar a Los Ángeles donde tenía a mi madre y a mi tío como base para empezar una nueva vida.

Fui a la oficina a entregar mis alas de ACES y cuando las dejé sentí que me arrancaba algo de mi y lo dejaba allí en ese escritorio.

La secretaria simplemente me agradeció y dijo que lo sentía y me deseaba buena suerte. Parecía que en cierta forma ya tenía esa frase armada para los que la compañía despedía.

Se me ocurrió preguntarle si podría conseguir con la compañía un tiquete gratis para poder regresar a Bogotá. Me dijo que tenía que ser autorizado por el capitán encargado.

Empaqué mis cosas y fui a la oficina ya con mi maleta y sucedió algo interesante. Quien me iba a autorizar el tiquete era el capitán Mauricio Londoño, el mismo que me había hecho mi chequeo a Capurganá.

Me saludó y me dijo – Claro que si Madrigal, con mucho gusto le damos el tiquete de regreso, es lo menos que aquí le deben dar. – Enseguida, alzando la voz dirigiéndose al jefe de chequeadores que estaba en otra oficina al lado dijo – !Aquí mando ya para Bogotá a Madrigal para que así quede el puesto libre para los que ustedes quieren meter! –

Pude ver de más cerca las tensiones y batallas que ya había entre ellos y el capitán dejaba ver claramente su disgusto por no haberse tomado en cuenta el chequeo que él me había hecho que para él yo lo había pasado.

Y me dijo – Mire Madrigal allí esta un Fairchild que va para Bogotá, voy a llamar por el radio para que lo esperen…suerte y siento mucho lo que sucedió… ya usted sabe como es esta vaina aquí. –

Le agradecí por su buen trato y bajé a la rampa para tomar el vuelo. Ya habían quitado la escalera de pasajeros y la volvieron a colocar. La auxiliar me conocía y me saludó pensando que iba de vacaciones a Bogotá pero se entristeció cuando le conté que me habían despedido.


Fairchild 227 de ACES. Foto cortesía de Aviacol.net .

 Una vez llegué a Bogotá caminé hacia uno de los Twin Otters basados en Bogotá. Esperé al copiloto y le pedí el favor de que me tomara una foto de recuerdo en la cabina del Twin.

Esta es la foto donde aparezco en la cabina. Era en ese momento un gomoso de la aviación triste por la despedida pero contento de estar una vez más en la cabina de este bello avión con el que pasé experiencias muy bellas e increíbles.

Gracias ACES por darme la oportunidad de haber vivido este mundo de la aviación que no conocía.
Gracias Dios mio por este gran regalo de vida!

En la cabina del Twin Otter de ACES en Bogotá.

jueves, 16 de septiembre de 2010

EMBARRADA


Fue un día de salto en Pahokee al lado del lago Ockechobee en Florida E.U.en 1998.

Estábamos haciendo un video con Felipín, mi instructor de salto y todo iba de maravilla hasta que abrí el paracaídas.

Una vez abrió me di cuenta que tenía que hacer un pequeño ajuste de mis controles pues el “slider,” que frena la apertura del paracaídas, bajó muy rápido y “atrapó” la líneas que van a las manijas de control.

Aunque esto no es muy complicado de resolver cometí el error de primero no virar, usando las líneas de atrás, rumbo al campo de aterrizaje.

Cuando terminé de ordenarlas me di cuenta que me había alejado del aeropuerto y que ya mi ángulo de planeo no daba para llegar.

Sentí una mezcla de disgusto conmigo mismo y la angustia de que debía preparar rápido un plan “B”.

Me acerqué lo más que pude al campo pero la situación me indicaba que no alcanzaba a pasar un canal de agua y la carretera que me separaban del aeropuerto.

Tenía que buscar rápido un sitio para aterrizar al frente mío al lado de un sembrado de caña de azúcar.

Me resigné y busqué la final hacia esta área despejada al lado de la plantación.
A medida que me acercaba me entró la tentación de hacer un pequeño viraje para así pasar por encima el canal.

Lo inicié pero me di cuenta que no alcanzaba a cruzarlo totalmente.Venía bastante rápido y sabía que si frenaba antes iba de cuerpo entero al agua.

Frené un poco, toqué tierra con un pie antes del canal y mirando hacia el otro lado del canal hice uno de los saltos más largos que me acuerde extendiendo mi pierna como un sapo para lograr llegar al otro lado.

Logré alcanzar con mis brazos los matorrales del borde pero !SPLASHHH! mis piernas se hundieron en el agua.

El paracaídas cayó al frente mío y afortunadamente no se mojó. Pero quien venía ya embarrada era mi conciencia por los errores en serie que había cometido.

Esforzándome un poco logré salir del agua y un paracaidista muy amablemente vino a recogerme en su camioneta. Llegué al aeropuerto y en vez de caras de preocupación al verme “emparamado” me recibieron a carcajadas burlándose de mi…que embarrada.


Foto de video cuando “acuaticé”. Un paracaidista en la camioneta blanca
 (atras mio) me recogió y amablemente me trajo hasta el aeropuerto. 


miércoles, 15 de septiembre de 2010

SEGUNDO CHEQUEO


Cuando cumplí el periodo de prueba en ACES (Medellín, 1989) pensé que no me iban a hacer otro chequeo pero mis sospechas se hicieron realidad. Anularon ese chequeo como chequeo final y ordenaron que hiciera el que “correspondia” para continuar en la empresa.

En ese momento decidí “tirar la toalla” y me dije – Simplemente voy a responder lo mejor que pueda al chequeo pero no voy a ponerme a buscar “agraciarme con la rosca”.

Sabía que mis posibilidades serían casi nulas pero aun asi fui con buen ánimo al que fue mi último vuelo como copiloto en ACES.

Durante el vuelo iba tan tranquilo que le iba comentando al capitán chequeador mi situación y que si no continuaba en la empresa pensaba en emigrar del pais.

El capitán me decía un poco extrañado – Hombre pues yo haría lo mismo porque aquí uno nunca sabe cuando se la van a “montar” a uno y a armarle el mal camino para echarlo. Yo si pudiera me iría también a volar a los EU… seria muy bacano… pero no puedo…tengo toda mi familia aquí. –

Al siguiente día estuve reunido por algunos minutos con mis compañeros de clase y fue sin querer mi momento de despedida.

Mi compañero Jorge Cipagauta se sentía consternado por lo que me estaba pasando y con la voz un poco lenta, dejando ver su disgusto me dijo – Carlos, no se sienta mal… sabe que? Sabe donde lo aceptan de una? En Aerotaca. –

Luego me llamó el jefe de pilotos, el capitán Escobar, a su oficina. Yo iba preparándome o para un milagro o para escuchar mi sentencia de muerte en ACES.

Me preguntó que era lo que sucedia con algunos capitanes. Una vez más él me confirmaba indirectamente que el problema era con algunos de ellos. Le respondí que el ambiente en la cabina con ciertos capitanes era de irrespeto, de incertidumbre y demasiado tenso.

Luego el capitán mirando sus reportes se decia a si mismo – Que raro, si usted tuvo muy buenas calificaciones y de las más altas con el sicólogo. –

Decidí disparar mi último cartucho y le pregunté antes de que me “echara oficialmente” si tenía posibilidad de aplicar para ingeniero de vuelo o para algún trabajo en la empresa. Movió su cabeza negativamente y procedí a agradecerle por su tiempo y por la oportunidad que me brindaron.


Me fui a la casa sintiendo ese nudo en la garganta por la tristeza y la incertidumbre al finalizar esta etapa de mi vida pero agradecido con Dios por haberme dado tan bellas experiencias y hacer realidad mi sueño de volar en ACES.

Twin Otter DHC-6 en la fábrica en Canada, siendo preparado
 para ser enviado a Colombia a la aerolínea ACES.




lunes, 13 de septiembre de 2010

GATITO


Me acuerdo que era un día bastante frío a inicios del 85 y había nevado en el sitio de salto de Boulder en Colorado.

Estaba nervioso y no solo temblaba de los nervios por el salto que iba a hacer sino también por el frío.

El instructor me había indicado que entrenara la salida del avión pues estaba cometiendo el error de salir con el cuerpo torcido y eso me había causado más de un viraje en plena caída el cual se reflejaba en las cuerdas del paracaídas enrollandose y al abrir tenía que separar las cuerdas y patear hacia un lado para devolver las vueltas que había dado y así dejar las líneas otra vez normal.

Paracaidas militar T-10 como el que use en este salto.

En el anterior salto terminé mareado después de haber dado como siete vueltas para desenrollar las líneas del paracaídas.

Decidí montarme a un pequeño avión vacío que tenían allí y desde ahí entrenar la salida una y otra vez. Entré al avión y me senté con los pies hacia adelante simulando mi preparación para el salto.

De repente una sombra negra se movió dentro del avión y saltó hacia mi. Me asusté pero enseguida me calmé.

Se trataba de un pequeño gatito de un par de meses de nacido que enseguida se subió a mis piernas. – Gatito, estoy entrenando y no te puedo mimar ahora – le dije, pero su respuesta fue subirse hasta mi vientre y como tenía un suéter de lana  empezó a amullarlo con sus garritas buscando el calor del seno de su madre.

Quería huir del frío buscando calor y seguridad en lo único que se parecía a su mama que era yo. Miré afuera del avión, miré la nieve y me di cuenta que para este pobre animalito de verdad estaba haciendo bastante frío.

De pronto pude verme en él como en un espejo en perspectiva. Yo también tenía frío y buscaba seguridad, estaba nervioso por el salto y esto me hacia sentir aun más el frío.

Lo cubrí con mis brazos y enseguida al sentir mi calor empezó a ronronear y a chupar del suéter como si estuviese amamantando. Se quedó adormilado un rato mientras yo meditaba en esta lección que me estaba dando el universo.

Enseguida como por arte de magia sentí un alivio increíble, mi energía se había revitalizado y estaba listo para mi salto.

Se organizó el salto, subimos a ocho mil pies, sali por esa puerta sin ningún error y ese hermoso paracaídas verde se abrió intacto y sin una sola vuelta...que alegría más intensa!

Ese día vine a encontrar calor dando calor y... mi gran maestro fue... ese pequeño gatito.


domingo, 12 de septiembre de 2010

LAS HISTORIAS DE ALVARO JARAMILLO


Alvaro Jaramillo es un entusiasta de los aires que encontré en el Face Book. Me llamó la atención que además de coincidir con los gustos aéreos tambien le gusta el esgrima. Descubri tambien que tiene vena de escritor por la forma en que editaba sus fotos. Le propuse que compartiera con nosotros en mi blog varias de sus historias. En esta historia veo tambien reflejados momentos especiales de mi niñez. Disfruten de su maravillosa y especial historia.


MI HEROE TAMBIEN VOLABA

 A la edad de 10 años, todos mis amigos de la cuadra tenían un héroe que volaba. Andrés Campuzano tenía a Superman, Camilo Stiefken a Batman y Charles Lersundy tenía a Bob Marley, aunque este último héroe volaba por otros medios, pero volaba.

El mío no aparecía en televisión ni en comics, sólo lo vi una vez en la propaganda de alguna revista.
Mi pasión por el vuelo comenzó cuando muy pequeño me pedía viajar en el puesto del copiloto de un Piper Navajo que piloteaba un buen amigo de mi papá. Denis Cabrales, el único que se ha dado el gusto de inaugurar las dos pistas del mismo aeropuerto, Eldorado.

Esa fue la chispa que generó una desbordada pasión por el vuelo. Desde entonces mis investigaciones en periódicos se limitaban a encontrar noticias de accidentes aéreos, o de la nueva adquisición de alguna aeronave para nuestra querida aerolínea insignia, Avianca. Fue entonces en esa época, cuando una temprana mañana vi pasar una camioneta roja, en su interior sus ocupantes vestían uniforme negro cruzado con rayas doradas en sus mangas…….

!Sorpresa! ….Mi héroe, ese mismo que aparecía en el recorte de la revista, pasaba frente a mi paradero! Yo sabía su nombre, lo decía la publicidad que celosamente guardaba en una carpeta; era la persona que Avianca había designado para traer desde Roma en un Boeing 707-359B bautizado con el nombre de Sucre, el HK-1402, al Santo Padre Pablo VI en el año 1968.

Desde ese día, y viendo mi entusiasmo al verlo, el Capitán Enrique Fajardo no podía pasar por mi casa sin sacar su mano para saludarme y despedirse; esos cuatro galones en su manga brillaban como lingotes de oro, era mi gran tesoro infantil. Ser amigo de uno de los más importantes pilotos me llenaba de orgullo.


Este es el Boeing HK-1402 que comandó el capitán Fajardo y que sirvió de transporte al Santo Padre, fue retirado de servicio en abril de 1991 en Miami, luego en junio de 1993, el avión fue desguazado en la misma ciudad. Tenía número de serie 19741, este avión sólo operó con Avianca y fue adquirido el 7 de marzo de 1968. (Foto cortesía de Aviacol.net)
 
Transcurridos muchos años después, 30 tal vez, sentí un gran dolor en el brazo izquierdo, lo que me obligó a realizarme un chequeo del corazón. Me encontraba sentado en la clínica Santa Fé esperando el turno para mi examen médico. Un señor se sentó a mi lado, lo miré, era el capitán Fajardo; mi héroe de nuevo aparecía por sorpresa.

El tiempo me había quitado la espontaneidad que se tiene de niño, no sé porque pero me congelé, no tuve la valentía de decirle que era él quien despertaba toda mi admiración desde pequeño; no logré decirle que era yo aquel niño que esperaba con ilusión su saludo diario, ese niño que soñaba ser como él. Sus mangas no llevaban ya los cuatro lingotes de oro, pero aún así, su destello y mi orgullo por este héroe seguían intactos.
 
Álvaro Jaramillo

Roberto San Martín muy gentilmente nos compartió esta maravillosa reliquia de la aviación colombiana:
Hola Carlos:
Esculcando en mi archivo me encontré esta foto de Enrique que le tomé hace la friolera de 56 años (1957). Está al mando del HK-175 de Avianca que era un Superconstellation L-1049 G; poco tiempo antes de que iniciara su transición al jet.
Cordialmente,
Roberto Sanmartín





Un recuerdo de ese magnífico avión y las cuatro barras de mi héroe.



En mis épocas de piloto.

Celebrando triunfos en la aviación (septiembre 2018)