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viernes, 7 de enero de 2011

LOS ZORROS


Cuando iniciábamos los vuelos por la noche recibía a mis pasajeros en un restaurante llamado “May Day” (1998). Este restaurante fue hecho en el lugar donde se encontraba la antigua torre de control cuando había sido un aeropuerto militar en la época de la segunda guerra.


Restaurante May Day con la antigua torre de control del aeropuerto.

El restaurante tenía mesas afuera dando a la rampa donde se parqueaban los aviones. El ambiente nocturno era bastante calmado y adornado por las luces azules de las pistas de carreteo. Me sentaba con ellos por unos cinco minutos y les hacía un recuento del vuelo que íbamos a hacer con algunos aspectos de seguridad cuando saliéramos a abordar el avión.

Un día unos pasajeros pidieron una orden de papas fritas con soda mientras estábamos en la mesa y uno de ellos señaló hacia la oscuridad de la rampa un poco asustado y dijo, – ¿Qué es eso que se mueve entre los aviones? – El olor de las papas fritas había atraído a dos hermosos zorritos de pecho rojizo. Muy tímidamente los animalitos se acercaron esperando pacientemente que alguien les arrojara un poco de comida.

Mis pasajeros estaban sorprendidos y felices pues era la primera vez que veían zorros. Sin querer se habían convertido en el primer punto de atracción del vuelo. Salimos a la rampa rumbo al avión y mientras caminábamos los zorritos nos siguieron y luego se esfumaron en la oscuridad como pequeños fantasmas juguetones.

Al otro fin de semana tuve otro vuelo de Aeropaseos durante el día y cuando estaba en la aproximación final antes de aterrizar vi en el borde derecho de la pista una pequeña mancha oscura que poco a poco se iba dirigiendo hacia el centro. Me esforcé por enfocar mis ojos lo mejor posible y a medida que me acercaba me di cuenta que era uno de nuestros amigos zorritos.

Pero para mi sorpresa siguió caminando como si se estuviera arrastrando hasta el medio de la pista. Parecía que estaba cazando una de las liebres que abundan en este aeropuerto. Ya estaba a punto de aterrizar y nuestro zorrito no se quitaba. Si sentaba las ruedas en la pista de seguro lo iba a matar. Reaccioné colocando un poco de potencia para pasar por encima de él.
Cuando ya estaba encima pensé que iba a salir corriendo pero por lo contrario se acurrucó más en el pavimento y se quedó mirándome fijamente como diciendo, – ¿Y que se supone que es usted? ¡Yo de aquí no me muevo! –

Aterricé un poco mas adelante aprovechando que era una pista lo suficientemente larga. Los pasajeros me preguntaron, – ¿Qué es eso que estaba en la pista? – Y les dije, – Un zorro. – ¡Un zorro! – Respondieron sorprendidos. Les conté que los veía a menudo pero en la noche y que era raro verlos de día pues son animalitos nocturnos.

Varias noches más los volvimos a ver y así a mis nuevos pasajeros les contaba estas historias de estos tiernos animalitos los zorritos de pecho rojo llamados por los locales “The red foxes”.

Este zorrito de pecho rojizo es un "grey fox"(zorro gris) como el que se encuentra en este aeropuerto.

jueves, 6 de enero de 2011

LA HISTORIA DE JUAN DAVID


Juan David Jimenez es un amigo colombiano con quien tuve la dicha de compartir un vuelo privado desde el aeropuerto de Tamiami en Florida  donde él rentaba como piloto privado (2004). Y además de una muy buena amistad también tenemos en común nuestro hobby por el aeromodelismo. Aquí esta su "picante" historia sobre algunas realidades de nuestro país Colombia.

Hola Carlitos!

Te escribo rápido, porque como sabrás estamos con nuestro nuevo bebe y no queda tiempo ni de dormir...
Muy interesantes tus historias,algunas cautivantes!!
Estas historias me recuerda mis tiempos en Colombia en los 80-90. Yo quería ser piloto comercial y trabajar cargando cajas si me tocase. Me gradué de piloto y después 5000 hojas de vida, "lagarteadas", etc, no logré NADA!

Era evidente que se necesitaban palancas y MUY fuertes, y desde luego eso solo garantizaba la entrada a una carnicería ...Si solo tenía palancas para entrar y no para continuar o solo si era hijo de alguna vaca sagrada.
El resto de la historia la conoces. Estudié administración aeronáutica y me vine a USA, estudié en Embry Riddle, saqué mi licencia de piloto privado y con mis estudios logré entrar a trabajar en tierra en una de las grandes de acá, United Airlines.


En una de las Cessnas que rentaba.

  No ha sido el paraiso, pero lo que logré lo logré a pulso, solo.... en Colombia quizas estaría todavía manejando un taxi.
Intentamos regresar a Colombia en el 2005, moví cielo y tierra para lograr entrar por el lado administrativo en alguna aerolínea...pero no tenia buenas "palancas". Por un lado me decían que estaba sobre-calificado, otros que si me conocía el RAC (Regulaciones Aéreas Colombianas), etc...total, bla-bla-bla.. Lo único que veía era ineptitud y arrogancia.

Un dia me llamaran de AeroRepública. De algún modo mi perfil era lo que estaban buscando y más aún alguien con experiencia en operaciones en una aerolínea de E.U. La razón, Copa había comprado a AeroRepública y TODOS los procedimientos eran de Continental, asi que como anillo al dedo.

Desde luego con el desempleo en Colombia, estos tipos contrataban esclavos 24-7, y después de un tiempo tuve que dejar Colombia, además porque estaban recontratando en United, y nos devolvían la antiguedad, beneficios etc... asi que de regreso en Chicago.

De República, sentimientos encontrados... muchas intrigas, roscas, ineptitud y arrogancia. Pude ver muy de cerca quien controlaba la compañía y como funcionaba la Aerocivil con un nivel de estupidez increíble.

Vi como existía una competencia absurda y estúpida con Avianca, tratando de "llegar pirmero" a la cabecera, o aproximación, haciendo carreras Bucaramanga- Bogotá, todo el tiempo , aunque Avianca tiene CAT-II (nivel avanzado para aterrizar o despegar con menos visibilidad) y República es CAT-I, asi que en baja visibilidad ya sabes quien sale y llega primero...

Vi como se había formado la "rosca Aces" en AeroRepública, y parecía que estuvieramos en Medellin... de hecho ya había jefes como el vicepresidente de operaciones y el jefe de pilotos y otros que primero preguntaban si había estado en la "Academia Antioqueña de Aviación".... o sea, o vienes de allá y tienes buenos amigos o no entras...

Los pilotos traían a sus amigos, el presidente traía a sus amiguitas...unas niñitas que sabían más de la calle 93 que de gerencia de operaciones y mercadeo en aerolinea, ja,ja,ja!
Una vez el ingeniero de operaciones me dijo que el vicepresidente y otros me tenían miedo porque yo sabía cosas que muchos no entendían y en más de una ocasión les corregía estupideces en reuniones... total varios me odiaban porque conocía a fondo lo que era operar una aerolínea como esta y al aclarar las cosas se destapaba la "olla podrida".

Una de las más interesantes es que quierían vender la idea de que un EMB-190 sería perfecto para una supuesta ruta BOG-MIA...(el avión es una berraquera a propósito..).Les dije varias veces que ese avión era regional, los motores no daban para la salida de Bogota con el avión full combustible... o sea.. de repente con 50 pasajeros se puede, les dije.... ja,ja,ja.. además que no podría JAMAS competir con un B757 o un B767 para mover carga de-hacia Miami, no teníamos ACARS, operando con CAT-I...absurdo!

En fin, ahi te cuento un poquito de las aventuras que vivi en Colombia.
Desde luego, acá en USA y en United, las cosas no son fáciles y las palancas, amiguismo y ahora, no tener mucho o nada de acento, ayuda mucho... He visto acá gente que sube como espuma y no se ni como, y te lo puedo decir..llevo años tratando de subir y solo poco a poco lo estoy logrando.
Solo espero que United sobreviva a la fusion con Continental... me interesa mucho y más mudarnos a Houston, pero sabemos que vienen los Lay-offs (despidos) y no tener muchos amigos es un problema potencial.
Asi que en MUCHAS cosas me he sentido reflejado en tus historias Carlitos.
!Un abrazo!

Juan D

Aqui con mi moto velero de radio volando en un parque.  

miércoles, 5 de enero de 2011

EL VUELO DEL AMOR

CAPITULO VIII (libro "Historias de Hangar") 
AEROPASEOS

EL VUELO DEL AMOR

Mientras continuaba con mi entrenamiento en la escuela Pelican (Hollywood Florida 1996) conseguia uno que otro vuelo con algún pasajero que me ayudara con los gastos del vuelo y así poco a poco iba logrando horas de vuelo que debía acumular como requisito para lograr mi licencia de instrumentos.

Para finales del 97 vino uno de las experiencias más dolorosas de mi vida cuando mi esposa decidió divorciarse de mi. Empecé a deprimirme y a entrar en problemas económicos. Como consecuencia dejé de volar y esto agravaba mi sentimiento de frustración. Varios meses después empecé a contactarme con mujeres solteras por el internet. Con la primera que contacté,  la suerte no me acompañó desde el principio. !Su exmarido era piloto y ella no quería saber nada de aviación!

  Después conocí a Natalia, una bella paisita, con quien tuve un capítulo corto pero muy interesante por tantas cosas que aprendí con ella sobre todo de mi mismo. Las coincidencias continuaban cuando supe que su padre había sido piloto en Medellín y murió en un accidente aéreo al estrellarse con su pequeño avión en su propia finca. Pienso que su espíritu a través de su hija vino a brindarme esa energía que estaba necesitando para continuar con mi camino en la aviación.

Un día, comentandole a Natalia sobre mis sueños en la aviación, ella de pronto me abordó con la idea de ofrecer de forma comercial un tour aéreo. Yo le respondí que no podía hacerlo hasta que no tuviese mi licencia de piloto comercial pero podría hacerlo si compartía el gasto con los pasajeros. Me propuso que me ayudaba a hacer propaganda con sus amigos de su lugar de trabajo y que por mi lado hablara con los recepcionistas de los hoteles cercanos para que ofreciera los vuelos.

Bauticé a nuestra pequeña empresa “Aeropaseos”. Pensé que para volar por la noche podía promover la fantasía de una aventura romántica para parejas. Aquí nació la idea de “El vuelo del amor”. Poco a poco me fui entusiasmando con el proyecto y diseñé un panfleto en español y otro en inglés. Esta es una copia del “flyer” en español:

AEROPASEOS ////// // /

¡TOUR AEREO!

¡BIENVENIDO AL MUNDO DEL VUELO!

¿Te gustaría sentir la maravillosa sensación de volar? ¿Subir por el aire y liberarte de la ciudad? ¿Que tal un Tour Aéreo sobre las hermosas playas de Miami Beach? ¡Que aventura! Podrás observar debajo tuyo la ciudad, las autopistas, las playas, los botes, Key Biscayne, los edificios de Miami y el majestuoso mar de la Florida. Volaremos por una hora abordo de un avión Cessna 172. El piloto te explicará en detalle todos los sitios sobre los que vuelen. ¡Te ofrecemos también un divertido video con tus amigos! El transporte en tierra está incluido, dándote así un servicio privado de primera clase... ¡Toda una experiencia!... ¡Bienvenido al mundo del vuelo!

Y.... ¿Te gustaría regalarle algo muy hermoso y verdaderamente romántico a tu pareja? Bueno.... pues aqui les tenemos....

EL VUELO DEL AMOR

Comparta con su alma gemela la noche mas romántica de sus vidas rodeados de la magia que ofrece las luces de la ciudad.... ¡Como un millón de diamantes sobre terciopelo negro! Volaremos sobre el imponente centro de Miami, el mundialmente famoso Distrito Art Decco en South Beach, Coco Walk y Planet Hollywood en Coconut Grove... ¡Una noche que nunca olvidarán!

Los vuelos puede reservarlos para cualquier día, y para EL VUELO DEL AMOR cualquier noche. (Menores de 18 deben llevar autorización escrita). Simplemente llámenos o nos deja su mensaje con su nombre y teléfono al: ... y estaremos gustosos de servirle en esta maravillosa aventura aérea.
Costo Total para dos pasajeros y una hora de vuelo............ $ 80ºº
FELIZ VUELO ! ........CON, AEROPASEOS ////// // /
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Pronto Natalia me trajo la noticia de que me tenía la primera pareja para el vuelo del amor pero con la salvedad que deberíamos pagar el vuelo a cambio de que nos hicieran propaganda en el periódico donde trabajaban.

Aquella noche estaba muy emocionado y hasta nervioso haciendo todos los preparativos para este primer vuelo. Tuve la idea de colocarme un uniforme típico de piloto con pantalón negro, camisa blanca con corbata, alas doradas y presillas en los hombros. Le pedí a Natalia que vistiera también algo elegante similar a un uniforme pero se negó pues se trataban de sus compañeros de trabajo.

Yo estaba tan nervioso con la idea de agradarlos que iniciamos otra de nuestras acostumbradas discusiones. De pronto llegaron al apartamento donde residíamos en Hollywood dos bellas chicas venezolanas y saludaron efusivamente a Natalia. Pensé que alguna de las dos no había podido invitar a su novio y trajo en vez a su amiga. Luego Natalia me llamó al cuarto para explicarme que ellas dos eran la pareja que había invitado y no... no había ningún novio… ¡Ellas eran pareja!
Sorprendido con tan interesantes pasajeras salí a la sala para saludarlas y les dije, – Hola chicas, mucho gusto, soy Carlos Dario ¡Bienvenidas al vuelo del amor! –

 Así empecé los vuelos nocturnos con parejas o amistades que querían disfrutar de la vista de la ciudad por la noche. Con el tiempo se volvió mi vuelo preferido pues no tenía las inconveniencias del vuelo diurno ya que disfrutábamos de mejores temperaturas, menos congestión de trafico aéreo, un vuelo mas suave al haber menos turbulencia y por supuesto un paisaje lleno de luces que lo hacía especialmente espectacular… "Como un millón de diamantes sobre terciopelo negro".

Vuelo nocturno en Cessna 172


Las alas que compré para lucir con mi uniforme
 de piloto con las iniciales de Aero Paseos.

martes, 4 de enero de 2011

LA HISTORIA DE IVETTE


Ivette es el nombre ficticio de una tierna ancianita en sus avanzados ochenta que me encontré en uno de mis trabajos como conserje en un edificio residencial (Hollywood Florida 2006)  y no quiso que publicara su verdadero nombre pues... !Ya no quería ser famosa!

Ella es original de Austria y emigró a Nueva York a sus quince años. Muchos años después se mudó a Florida. Todavía mantiene su acento austriaco. Me causó gran sorpresa cuando me dijo que en su juventud había tomado lecciones de vuelo. Esta es su pequeña historia de su “roce” con la aviación.


YO TAMBIEN QUIERO VOLAR

Eran las épocas en que las tensiones y persecuciones raciales en Europa nos obligaron a escapar a América.
A finales de los años 30 decidimos dejar Austria y emigrar a Nueva York donde teníamos familia. Mi madre se volvió a casar y tuve un hermanastro con el que yo me la llevaba muy bien. A él le fascinaba el vuelo y ahorró lo suficiente para sacar su licencia de piloto privado. A mi me daba mucha curiosidad y le dije que me llevara con él al aeropuerto para verlo volar.

Cuando llegamos y vi el avión en el que él entrenaba con su instructor me llenó de mucha emoción. Era un avión de ala alta con un gran motor al frente. No recuerdo que modelo era pero ya estaba enamorada de la idea de volar. Para sorpresa de mi hermanastro me inscribi en las clases de vuelo en el mismo aeropuerto.

Ya había tomado varias clases de maniobras en altura y luego empezamos los ejercicios para aterrizar. No se que era lo que pasaba conmigo, pero siempre que trataba de nivelar el avión para aterrizar sentía un miedo terrible de pegarle muy duro al tren de aterrizaje y halaba muy rápido el bastón y eso ocasionaba fuertes oscilaciones.
Tuve como cinco sesiones más pero no me sobreponía a mi miedo. Decidí no continuar más mi entrenamiento.

Más adelante cuando tuve mi primer hijo, le contaba de mis aventuras intentando aterrizar aquel pequeño avión de entrenamiento y él me miraba con sus ojos bien abiertos llevado por la fantasía del vuelo. Para mi sorpresa cuando él entró al College se inició en un curso de vuelo en el aeropuerto local y más adelante sacó su licencia de piloto privado. Siguió los pasos de su madre!

Varios años después estuve visitando las selvas de Colombia y Perú con una comision de la National Geographic. Teníamos que volar a pueblos de la selva amazónica en pequeños aviones y les contaba a los pilotos mis antiguas aventuras aprendiendo a volar.

No olvido algo muy gracioso y fue que en medio de la selva de pronto empezaron a caer las primeras gotas de lo que parecía era una fuerte lluvia, pero en realidad eran unos micos que estaban orinando sobre nosotros! Y nos miraban como diciendo... - !Fuera de aquí o los seguimos miando! Ja,ja,ja! -


lunes, 3 de enero de 2011

VUELO CON MI HERMANO


Para mi era un sueño poder llevar a mi hermano Felipe a volar en avión. Le comenté el plan y él gustoso aceptó. Le propuse que voláramos un poco de simulador en su computador para que se familiarizara con los controles del avión. Aprendió lo básico para mantener rumbo y altura.

Separé en la escuela Pelican Airways uno de los Katanas para un vuelo cross country de varias horas por el centro de la Florida aprovechando que era parte del requisito para lograr mi siguiente licencia, la soñada licencia de instrumentos. Le dije que llegara bien temprano a mi apartamento y de ahí nos dirigimos al aeropuerto.

Era una fría mañana de invierno de Enero de 1997 y cuando llegamos lo hice sentar dentro del avión para que no le diera mucho frío. Entré a la oficina para arreglar varias cosas con mi instructor. Salí y vi a Felipe sentado esperándome pacientemente. Al verlo me llegaron muchos recuerdos de nuestra juventud cuando jugábamos juntos a Batman y Robin. Era como salir a jugar de nuevo con él.Había todavía ese gusto por compartir juntos alguna aventura interesante.

Inicié el motor mientras le explicaba algunas cosas básicas sobre este avión. Despegamos y nos dirigimos hacia el norte siguiendo el plan de vuelo hacia un pueblo con nombre indígena llamado Pahokee. Una vez despegamos le entregué el bastón de control y él un poco nervioso me preguntaba si lo estaba haciendo bien. – Carlos...no nos vamos a matar, ¿No?– Me decía y yo le sonreía diciéndole que era un avión muy seguro y que el piloto...!Por supuesto que también!, je,je.

Poco a poco con la monotonía del vuelo se fue calmando y ya mantenía el nivel del avión con bastante facilidad. Hablábamos de lo que se nos ocurría trayendo gratos recuerdos de travesuras y anécdotas familiares. Iniciamos nuestra aproximación a Pahokee que esta rodeado de uno de los lagos más grandes del sur de los Estados Unidos, el lago Ockeechobee. La vista era espectacular.


Estudiante aproximando con viento cruzado en Pahokee en dirección norte.
Se puede ver el lago Ockeechobee a la izquierda y a la derecha de la pista la antena del VOR.
 Este es el mismo aeropuerto donde se desarrollan mis historias de paracaidismo en este blog.


Vista desde el espacio del lago Ockeechobee. Las zonas verde oscuro debajo
 del lago son plantaciones de azucar. Alrededor se ven plantaciones de cítricos.



Twin Otter de Skydive America dedicado solo al paracaidismo.


  Me di cuenta que había otro avión soltando paracaidistas. Emocionado por saber más sobre este deporte decidí parquear el avión. Bajamos con mi hermano y fui a la oficina para hablar con los paracaidistas. Era para ese entonces un club llamado Skydive America. Recuerdo que uno de ellos me dijo que si el avión en el que había llegado era mío y yo riéndome le dije que no era ningún millonario sino un alumno más que estaba rentando en una escuela.

Apunté algunos datos y después de ver algunos paracaidistas aterrizando fuimos de nuevo al avión para continuar con el plan de vuelo. Fue ahí donde hice mi primer contacto con esta escuela de salto. Luego nos dirigimos a un pueblo llamado Inmokalee hacia el oeste rodeado de plantaciones de naranja y toronja.

Cuando ya estábamos aproximando le propuse que aterrizara el avión y que yo le ayudaba pero él con los ojos bien abiertos mirando la pista dijo, – ¡Nooo! ¡Ni loco! ¡Mejor aterrícelo usted! – Por lo menos lo convencí de que dejara la mano en el bastón para que sintiera las maniobras durante el aterrizaje. Aterrizamos y enseguida volvimos a despegar.

Después sobrevolamos otros pueblos y así iniciamos nuestro regreso al aeropuerto de North Perry. Aprovechamos para charlar un poco más y luego me dejó en mi apartamento. Me quedé feliz de haber compartido ese vuelo con Felipe y sentir un sueño más hecho realidad.


Mi hermano Felipe Madrigal es ahora el representante
de la aerolínea de carga  Amerijet en Colombia.

martes, 28 de diciembre de 2010

CAPITAN "GALLETICA" (3a parte)

Continuación...

Una vez estábamos en la pista de taxeo quedamos en espera entre dos jets. Éramos los niños raros entre tanto gigante. El controlador me pidió que saliera desde una de las intersecciones para así ahorrar un poco de tiempo a otros aviones. Acepté y salí a la pista antes de llegar al final pues aun así había pista de sobra. Le di el despegue a nuestro capitán Galletica para que se diera el gusto de haber despegado de un aeropuerto de estos.

El controlador nos dió un rumbo para continuar hacia Daytona y así iniciamos nuestro regreso. Una vez estábamos sobrevolando la costa y “liberados” por el control nos dimos el gusto de bajar un poco para disfrutar de la vista de los edificios a lo largo de la costa.


Sobrevolando la costa este. Y en los controles...si...
 adivinaron, el capitán !"Galletica"!

Paisajeando y tomando fotos durante el regreso.


Llegamos a Daytona pero en este aeropuerto solo hicimos un aterrizaje seguido de un despegue para proseguir a Melbourne donde pondríamos gasolina de nuevo. Llegamos a Melbourne y mientras estábamos en la oficina esperando que le pusieran gasolina me di cuenta que íbamos a llegar ya de noche a Hollywood. Esto me puso un poco nervioso y aquí vino una de las grandes lecciones de mi vida.

Llegamos al avión y le dije a Juan Carlos que nos subiéramos para irnos lo más rápido posible. Pero Juan Carlos me dijo que él no salía sin hacer la revisión externa prevuelo. Me sorprendió que aquello que yo tanto le había inculcado... él ahora me lo estaba inculcando a mi. Y ¡Oh sorpresa! !Uno de los protectores que cubrían uno de las tomas para un instrumento de vuelo estaba todavía puesto! – Si ve Carlos, mire lo que se le iba a olvidar.

Nunca se debe salir sin hacer el pre vuelo y con mayor razón si esta de afán. – Le dije que tenía toda la razón y me quedé callado un buen rato pensando en que si hubiésemos despegado con ese protector puesto tuviésemos que haber aterrizado otra vez al no tener indicación de velocidad. Vaya vaya que lección.

El viaje de regreso fue toda una delicia a pesar de sentirnos ya un poco cansados por tantas horas sentados en este pequeño avioncito. Pero esto no era mayor inconveniente para un par de gomosos de la aviación.

Poco a poco se nos fue ocultando el sol y debía tener cuidado de mantenerme bajo las reglas de vuelo visual. Afortunadamente a medida que nos acercábamos iba reconociendo el contorno de todo lo que rodeaba el aeropuerto de Hollywood.

Aterrizamos cuando ya estaban las luces de la pista prendidas y no había ya nadie en la torre de control. ­– !Como que nos iba cogiendo la noche! – Dijo el capitán Galletica. Me fascinaba ver ya las luces de la ciudad y las de la pista rodeando nuestro avión. Apenas senté las ruedas en la pista sentí como si todo lo anterior lo hubiese soñado.

Llegamos y ya en la penumbra parqueamos el avión en la rampa de la escuela. Ya no había nadie en la escuela y dejamos las llaves por una ranura en la oficina. Juan Carlos como cosa rara empezaba otra vez a quejarse de que tenía hambre. Pero esta vez no habían galleticas! Ja,ja,ja,ja! Asi que nos fuimos a comernos una hamburguesa mientras hablábamos sobre todo lo vivido aquel día.

Que experiencia más fabulosa haber hecho un vuelo tan largo...una aventura aérea de todo un día.

El capitán “Galletica” en el Katana al frente de Pelican
 en preparación para otro vuelo de copiloto.

lunes, 27 de diciembre de 2010

CAPITAN "GALLETICA" (2a parte)

Continuación...

El vuelo transcurría plácidamente sobre los verdes campos llenos de naranjales de la Florida. Más adelante empezaba a asomarse en el horizonte una banda continua de nubosidad, tal cual como el instructor nos había dicho sobre el frente frío. Varios controladores me aconsejaban no pasar el frente pues había baja visibilidad. Pero viendo el panorama era solo cuestión de mantenerme un rato siguiendo los instrumentos mientras salía al otro lado donde tendría mejor visibilidad. Esto era un juego comparando con las nubes de tormenta que tiempo atrás acostumbraba a lidiar sobre las montañas de Colombia.



Capitán "Galletica" en los controles pasando por mal tiempo.

Juan Carlos mantuvo la mayoría del tiempo el control y lo hizo bastante bien mientras pasábamos un poco de turbulencia y mal tiempo a través del frente frío. Pasamos al otro lado y la visibilidad empezó a mejorar. Más adelante avistamos Daytona. El plan era solo aterrizar y despegar para continuar hacia Jaksonville. Cuando aterrizamos nos dimos cuenta que la pista de carros estaba cerca de la pista y Juan Carlos le tomó algunas fotos.


¡La pista de carros de Daytona al lado de la pista de aviones!


Despegamos enseguida y el control de Daytona nos dio un rumbo para seguir hacia el norte. Nos pudimos relajar un rato y así tomé yo los mandos para que Juan Carlos descansara.

Una vez nos acercamos al área de Jacksonville vino la pregunta esperada de parte del controlador, – ¿Cuál es su destino? – Le respondí que Jakcsonville y enseguida me preguntó que si iba al regional o al internacional.  No esperaba que me aparecieran dos Jacksonville en el panorama y confundido dije que el internacional. – ¿Esta seguro? Porque yo supongo que usted va en vuelo de entrenamiento al regional. – Me respondió el controlador. Yo volví y le dije que me dirigía al internacional pues así había hecho mi plan de vuelo y no quería cambiar tan súbitamente mi destino.

Enseguida el controlador me empezó a dar rumbos y me dijo que continuara la secuencia detrás de un jet que estaba aproximando mas adelante. De repente me sentí en otro mundo. Era el mundo de los jets y la aviación comercial de los grandes aeropuertos. Recordé cuando volaba como copiloto en Colombia y poco a poco me fui calmando y dejándome llevar por las instrucciones del control como en los viejos tiempos.

Juan Carlos empezó a alborotarse y a hacer mil preguntas pues sabía que estábamos en ese medio que a él tanto le fascina. Por lo mismo a cada rato me tocaba indicarle que se callara para poder escuchar al controlador. La torre de control de Jacksonville me autorizó a aterrizar indicándome que volara más rápido pues habían otros jets detrás nuestro.

Aterrizando el Katana en el internacional de Jacksonville. (Foto de Juan Carlos)

Aterrizamos y salimos de la pista siguiendo las instrucciones para ir a la estación de servicio. Me sentía como un niño en un triciclo perdido en la mitad de un inmenso parqueadero.

Después de un intrincado paseo por las vías de taxeo llegamos por fin al área de parqueo. Nos bajamos y coordinamos con un muchacho para que llenara el tanque de gasolina. Nos dijeron que tendríamos que pagar un dinero por derecho de parqueo en este aeropuerto. Yo le dije que saldríamos enseguida y que si me podrían “perdonar” ese pago. El encargado habló con su jefe y para mi alivio me dijo que no me preocupara pues sabía que era estudiante y no me iba a cobrar.

Después de un rato preguntan por mi nombre y me piden que me acerque a la oficina. Me asusté pensando que estaba metido en algún problema por haber aterrizado en este aeropuerto. Se trataba de un mensaje que había mandado mi instructor que andaba preocupado pues no me había podido contactar en el aeropuerto regional y mandó mensaje al internacional donde me explicaba que si no tenía buen tiempo no fuera a regresar.

Se quedaron mirándome los de la oficina con cara de preocupación pero los calmé diciéndoles que ya había estudiado el tiempo y que no se preocuparan. Sali con Juan Carlos hacia el avión y nos preparamos para el regreso.


Continuará...