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viernes, 4 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE ROBERTO CONTI (3a parte)



Continuación...

PRIMEROS POLLOS ASTRONAUTAS



Antes que apareciera la televisión y las computadoras los muchachos nos entreteníamos con ayuda de nuestra creatividad y curiosidad haciendo nuestros propios experimentos, inventos y diversiones. Época de las radios a galena que uno construía y el gran triunfo era poder escuchar alguna estación local…Esto sucedía al final de los años cuarenta.

Mi padre, meteorólogo de la Fuerza Aérea Chilena en Punta Arenas en el Estrecho de Magallanes, quien había estado en Norte América durante la segunda guerra mundial, me trajo una colección de cartones amarillos y en cada uno había un avión de esa época en tres vistas en tinta negra, vista superior, de costado y de frente, y con detalles de cada aparato. Se usaban en entrenamiento militar para identificar aviones de los Estados Unidos. Tenía DC-3, B-25, A-26, T-6, B-17, Liberators, Catalinas, P-47, P-39, P-51 y Curtis biplano además de algunos otros que no recuerdo.

Eran mi tesoro y con esos gráficos pude construir en madera varios modelos usando lija, Duco y mucha paciencia. Fue increíble como esos aviones influenciaron mi futuro. En 1954 me fui a estudiar a la escuela de aviación con las intenciones de ser piloto militar y me mudé con mi padre cuando lo trasladaron a Santiago, a dos mil kilómetros más al norte.


Los recuerdos de las diabluras que uno hacía de niño no se olvidan y recuerdo una en especial. Tal vez no le habrían hecho gracia a la Sociedad Protectora de Animales, pero aún le faltaba decenas de años para existir.

Fue el cumpleaños de mi hermana, siete años menor que yo, y para la fiesta entre globos de colores, dulces, regalos y torta había también un inmenso globo rojo inflado con gas de más o menos un metro y medio de diámetro que lo hacía más liviano que el aire . Era de los mismos globos que mi viejo solía usar enviando sondas meteorológicas a grandes alturas para conseguir datos que se usaban en los pronósticos del tiempo.

 Al día siguiente tomé posesión del globo ya que a nadie le interesaba y yo ya le había visto posibilidades. Yo no era muy popular en la cuadra donde vivíamos ya que era el niño de las explosiones, usando la pólvora de balas que desarmaba, mesclándola con sal y carbón molido.

En el gallinero de la casa hacíamos con un primo unos caminos con pólvora y al final colocábamos una gran lata con gasolina de aviación que mi padre traía a casa para limpiar manchas y similares. Le acercábamos un fósforo a la pólvora y nos escondíamos ya que la explosión era de padre y señor mío.

Mi madrastra terminaba en el hospital con palpitaciones, así como algunas ancianas vecinas. Las pobres gallinas no ponían huevos por muchos días y yo terminaba azotado. Mi hermana se moría de la risa cuando mi padre me golpeaba. Quedaba castigado por un mes sin dinero para ir a los matinés del cine los domingos. Al primo le caía también su zurra y estrictamente prohibido juntarse conmigo.
 
Finalmente encontré “algo” que se podía hacer con el globo rojo. Pensé que podría enviar al espacio a mi hermana menor que era muy liviana y que era una peste conmigo que siempre estaba metiéndose en mi cuarto y en mis cosas. Después, pensándolo bien me di cuenta que me habrían enviado a la cárcel o algo parecido por “asesinato espacial”… faltó poco.

Llevé el gran globo rojo a la vereda y con un cordel amarré por el cuello a un pobre pingüino que tenía en el gallinero y lo saqué a pasear por la vereda frente a la casa y él flotaba dando saltos, moviendo sus aletas y era el hazme reír de toda la gente que salía a verlo.

Nadie tenía un pingüino en su casa, un día lo había encontrado herido al lado de un río en el campo cerca de la ciudad y lo traje a casa donde lo sané en seis meses y finalmente lo devolví al mar.
Después del paseo del pingüino, no se me ocurrió nada mejor que amarrar por las patas a dos pobres desgraciados pollos que no paraban de aletear y con ese movimiento y forcejeo se me soltó el cordel que sujetaba el globo con los pollos…aya yay.

Con el viento el globo tomó vuelo y altura con rumbo noroeste velozmente y los pobres pollos, piu, piu, piu y la gente miraba gritando -¡Ay, Ay, miren los pollos del vecino allá arriba!- Y todo el mundo se reía. Cuando esto acaba de suceder vi el Oldsmobile de mi padre doblando la esquina lentamente acercándose a nuestra casa ya que había mucha gente en la calle mirando hacía arriba presenciando mi evento.

Mi padre se bajó del auto y me preguntó que sucedía. Yo le contesté que por el momento era mejor que no supiera. Por supuesto que me llevé otra gran zurra y mucho tiempo sin ir a cine. En ese tiempo los pollos solo se comían en días especiales y yo había enviado al espacio nada menos que a dos, así que mi castigo fue cosa seria. Pero estoy seguro de que tengo el record mundial… ¡De enviar al espacio a los primeros pollos astronautas!

Continuará...

jueves, 3 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE “ROBERTO CONTI” (2a parte)


Continuación...

El Douglas DC-3 CC-CLL 0010, del Servicio Experimental Santiago-Punta Arenas
Foto sacada del blog "El observador aeronáutico" de Chile:
  http://ivansiminic.blogspot.com/2009/04/la-fan-y-la-apertura-de-la-ruta-aerea.html


El DC-3 arremetió a alta velocidad contra el final de la pista y tomó vuelo como gran pájaro prehistórico, sus motores rugiendo al máximo acompañados de una vibración general del aparato. Los ensordecedores motores se calmaron tomando un zumbido más suave cuando ganamos altura.

Por el lado derecho del avión, la campiña chilena se extendía en perspectiva como una gran alfombra de variados tonos de verde y en distintas formas. Por el costado izquierdo se podía apreciar la majestuosa cordillera de los Andes con sus múltiples azules y grises aun salpicada por la nieve del pasado invierno. Volábamos ya a seis mil pies a la altura de alguna de sus cumbres.

Acostumbrado a tierra firme durante mis doce años, el movimiento del avión fue algo que no estaba en mis planes. Mi estomago por supuesto no se adaptó a los movimientos inesperados y me mareé terriblemente. Me habían proveído de unas prácticas bolsitas de papel que pronto entraron en uso. Me dolían mucho los oídos por la diferencia de altura y el sonido de los motores. Curiosamente las conversaciones de los otros pasajeros parecían amortizadas y eran ininteligibles.

Poco a poco a medida que avanzábamos hacia el sur veíamos pasar rápidamente: Curicó, Talca, Chillán, algo reducidas en tamaño y rodeadas de interminables campos. Nos adentrábamos a veces en algunas nubes que dejaban detrás gotas de lluvia que se escurrían velozmente por el plástico de las ventanas.

Era todo un mundo nuevo de imágenes, sonidos y olores extraños para un muchacho que había hecho una vida común de niño yendo al colegio en Santiago y Viña del Mar. Había salido del nido, del lado de mi madre y en esos momentos estaba...volando.

Aterrizamos cerca de Puerto Montt al medio día y después de un sabroso y caliente almuerzo, que cayó muy bien, despegamos rumbo sur. Volar sobre las cumbres de Los Andes y cruzar a Argentina fue todo un espectáculo. Formaciones de roca gris azulada y nieve por donde uno mirara. Un poco de turbulencia primero, después subimos seis mil pies y el vuelo fue más calmado.

En una hora más ya volábamos sobre la pampa argentina cerca del pueblo de Esquel con un vuelo mucho más suave que en el lado chileno. Los aviones chilenos estaban autorizados para volar sobre el territorio argentino en esa área ya que el clima sobre los canales del sur de Chile siempre estaban cubiertos de nubes y lluvia.

Volar sobre la inmensidad de la Patagonia fue otra experiencia, apareciendo desde el aire como un gran desierto gris que se perdía hacia el este mas allá del ala izquierda del DC-3, volando muy cerca de la precordillera patagónica a unos tres mil pies de altura. Una gran cantidad de pequeños lagos salpicaba esta área cuyas aguas variaban de color de un lago a otro, blancos, azules, rojizos, verdes, probablemente por el tipo de composición química de las tierras que los rodeaban.

Más hacía el sur, enormes lagos azules cruzaban de Argentina a Chile, rodeados de montañas mas bajas de colores rojizos con franjas beige, grises y azules. A lo lejos apareció el monte Fitzroy con su imponente estructura de varias cumbres que parecen agujas muy escarpadas con sus rocosas paredes densamente nevadas.

Pasadas ya las dos y media horas de vuelo comenzamos a bajar y a aterrizamos en Balmaceda, un pequeño aeropuerto en el medio de la pre-cordillera Patagónica. Desde una casita que era todo el aeropuerto se podían ver las casas de la aduana en la frontera con Argentina. El pueblo solamente eran algunas casas de madera muy simples al estilo “cowboy” de las películas del oeste americano.

Nos dieron una rápida merienda con café, tajadas de carne de cordero y pan casero. Al poco rato ya estábamos volando nuevamente sobre la pre-cordillera a unos seis mil pies. Una cosa extraordinaria sucedió, se acercó a mi uno de los pilotos y me indicó que mirara por la ventanilla hacia el horizonte desde donde me encontraba sentado en el lado izquierdo del avión. Pude ver con admiración a lo lejos, la silueta de la costa Atlántica.

Más sorpresa fue aun cuando me indicó que fuera a la cabina mirara por una de las ventanillas. En el horizonte a la distancia y debido a que estaba despejado, se podía ver la costa de los Canales del Sur de Chile y... ¡El océano Pacífico! Eso es algo que ha quedado grabado para siempre en mi mente. ¡Qué show! Al describir estas imágenes después de tantos años aun me emociona. ¡Poder ver desde esa altura ambos océanos fue algo increíble!

Continuó por par de horas nuestro vuelo sobre las llanuras del sur de Argentina hasta que sentí en los oídos que el aparato estaba descendiendo, viró hacia el suroeste y el paisaje comenzó a cambiar. Continuábamos bajando y a lo lejos pude visualizar lo que era la entrada oriental del Estrecho de Magallanes, muy amplia, con planicies a ambos lados del Estrecho. A nuestra izquierda quedó la costa de Tierra del Fuego.

Ya habíamos virado inclinándonos hacia la derecha cuando comenzamos a descender a solo cincuenta metros sobre el agitado mar. Había bastante viento. Todos los pasajeros fueron avisados de ponerse los cinturones y mis oídos parecían explotar después de tanta diferencias de altura. Una gran emoción general me invadía, mezcla de felicidad, excitación después de tan largo viaje pues me iba encontrar con mi padre, a quien solo había visto antes un par de veces en mi vida.

Eran las siete de la tarde y llevábamos volando casi doce horas. Por la ventanilla izquierda pude ver a lo lejos una ciudad y también el mar que solo estaba a pocos metros bajo el avión.
Un remezón y un zumbido indicaron que el tren de aterrizaje estaba bajando. Las olas pasaban muy rápido y de repente, a gran velocidad vi una playa de piedrecillas y luego señalizaciones de una pista de aterrizaje.

El avión floto por unos metros y finalmente se posó sobre un duro y áspero terreno que hacía vibrar el aparato. Corrió un poco mas en su posición horizontal hasta que la parte de atrás del avión bajó quedando el piso en un plano inclinado. El avión se detuvo y vi por la ventanilla como un jeep cargado de personas con uniformes azules eran azotados por un fuerte viento.

Se bajaron del vehículo y varios se colgaban del ala izquierda.  Después me dijeron que esas personas en las alas ayudaban a que el viento no virara el avión. Uno adentro no notaba la velocidad del viento que había y que después supe era de cincuenta millas por hora.

Finalmente el aparato se aproximó a una casa con instrumentos y antenas en el techo y mucha gente al frente. Nos detuvimos e inmediatamente se abrió una gran puerta en la parte de atrás del avión y el viento frío se apoderó del interior. Al caminar hacia la puerta pude ver un mar de gente alrededor del aparato. Comencé a bajar por la estrecha escalera que habían colocado y el viento que subía por mis pantalones me helaba.

De pronto un sonriente señor alto, con un gran abrigo y una boina vasca se me acercó y me dijo, - Hola mijito, yo soy tu papá- y me dio una gran beso en la mejilla. Sentí como estaba de fría su mejilla. Sentí un gran nudo en la garganta y le dije finalmente - Hola papá -…Y me dio un fuerte abrazo.



Mi padre
Continuará... 

miércoles, 2 de marzo de 2011

LAS HISTORIAS DE “ROBERTO CONTI”


“Roberto” es el nombre ficticio de un buen amigo que encontré en uno de mis trabajos. Cambié su nombre en estas historias para efectos de su privacidad. Siempre nuestra relación había sido seca dentro del ambiente laboral hasta que un día se me ocurrió hablarle sobre mi pasión por la aviación.

Y fue ahí cuando se transformó y empezó a emerger poco a poco ante mí un antiguo piloto de la fuerza aérea de Chile de los años 50 con muchas historias y anécdotas llenas de sabor a vuelo y romanticismo por aquellas hermosas tierras del sur.

Las edité en orden cronológico. Su historia “De Patagonia con amor”es una versión abreviada que hicimos de un capítulo de su libro “La leyenda de Dos Laguitos” que es una novela basada en su propia vida.

Las fotos son de su archivo personal. Los dos dibujos de esta historia son hechos por él mismo. ¡Le quedaron bellos! Que las disfruten.


VUELO EN DC-3 A PUNTA ARENAS

Muy temprano una mañana de Octubre de 1946, en Santiago de Chile, llegamos a un aeropuerto con mi madre, mi padrastro y mi perro. Me acompañaban a mi primer viaje en avión para ir a Punta Arenas donde iría a vivir con mi padre.

Era el fin de mi niñez. Ya tenía doce años y por fin iría a vivir con él. Mis sentimientos estaban totalmente confundidos ya que quería ir donde mi padre, pero al mismo tiempo me daba mucha pena dejar a mi madre, el confort de su casa, mis amigos, primos, que no sabía cuando los volvería a ver. Además mi perro no me pudo acompañar por haber muchos pasajeros y lo haría después solo el pobre en otro vuelo.

Pero también tenía la expectativa del viaje a lo desconocido y a la aventura de volar. Después de muchos abrazos y lloriqueos vi llegar un gran avión plateado con enormes motores que inspiraban mucha confianza. Era un Douglas DC-3, uno de los aviones más seguros que han existido y que aun vuelan a pesar de ser reliquias de la Segunda Guerra Mundial. Sobre la puerta del avión estaba escrito “Vuelo Experimental de la Línea Aérea Nacional, precursora de lo que es hoy LAN Chile” (2010).

Nada muy auspicioso lo de experimental, pero yo no tenía ninguna alternativa. Viajaríamos hasta Punta Arenas, a unos dos mil kilómetros hacia el sur en aproximadamente un total de doce horas de vuelo.


DC-3 de la Línea Aérea Nacional de Chile.

El plan de vuelo era Santiago a Puerto Montt, almuerzo ahí, después atravesaríamos la cordillera al sur de Puerto Montt hacia Argentina y con escala en un punto limítrofe llamado Balmaceda, donde recibiríamos combustible para seguir después hasta Punta Arenas, en unas tres horas más.
El informe del tiempo era despejado con algunas nubes en toda la ruta, y con bastante viento en Punta Arenas. Pronóstico del tiempo especialmente preparado por mi padre que era el meteorólogo de la Base Aérea en Punta Arenas.

En una modesta caseta de madera por terminal nos reunimos los pasajeros y familiares. Un señor muy simpático, vestido con un chaquetón americano de muchos colores, poco común en ese tiempo, se aproximó al ver a mi madre llorar y le dijo que el se encargaría de mi. - Soy periodista de la revista “Vea” y voy de corresponsal a Punta Arenas, mi nombre es Julio Ibáñez Paredes -.

Con él y su esposa entablaríamos después una gran amistad en esa ciudad. Un tiempo después Julio me invitó un día a una comida que ofrecía el Círculo de Periodistas en Punta Arenas en mil novecientos cuarenta y siete a conocer un nuevo cantante jovencito y muy delgado llamado Lucho Gatica...quien con su guitarra y voz de caramelo nos encantó con sus boleros. Tuvieron que pasar unos seis años más para oírlo de nuevo, pero esa vez en el radio...La puerta se cerró detrás de ti...

Con mis hermanas, primos y yo sosteniendo a mi perro antes del viaje.

En medio de la agitación y el movimiento de personal militar y pasajeros, maletas, etc., aparecieron un par de simpáticos y uniformados pilotos a conversarnos y decirnos como mi padre les había solicitado que me cuidaran.

Hablaron con gran cariño de mi viejo y de sus legendarios “meteos”, (informes meteorológicos para el plan de vuelo). Bueno, ya tenía tres personas que se preocuparían de mí… más atención, imposible.

Bueno, llegó la hora de la verdad y nos subimos al avión que era un ex transporte militar de paracaidistas, sin asientos como los que conocemos y sin aislamiento térmico. Dos tiras de lona verde, una a cada costado de la cabina, hacían de asiento. Atrás un mini cuarto con un toilet que a través de el se veía pasar la superficie de la tierra.

Las ventanas tenían unas aberturas circulares al centro, tapadas con tapones plásticos, y algunas tapadas con papel bien enrollado. Definitivamente no era un vuelo en primera clase, especialmente cuando volamos sobre la cordillera y la temperatura bajaba a menos diez y ocho grados centígrados. Por suerte nos dieron frazadas, lo cual ayudó bastante a protegernos del frío. Las cabinas presurizadas y aire acondicionado aun no estaban en los planes de los fabricantes de aviones.

Continuará...

martes, 1 de marzo de 2011

MILAGRO MORENO (3a parte)

Continuación...

Con mi traje ejecutivo de saco, corbata y con aroma a agua de colonia me dirigía a la sede de la compañía aérea en Miami  la cual parecía sacada de alguna fantasía mia.

Nunca había escuchado de esta aerolínea y pensaba que tal vez todo esto había sido una cruel broma de nuestro morenito. Pero hablé con Ammie...Será que ella me engañó también y no es auxiliar de vuelo?  Pero otra parte de mi dijo - Más bien apúrele porque puede ser cierto y no va a querer llegar tarde! -

Llegué a la dirección y el hecho de que fuera cerca al aeropuerto internacional me subió los ánimos enseguida y empecé a sentir esa presión en el estómago por los nervios. Entré a un pequeño parqueadero y pude ver al fondo un letrero que decía "Falcon Air Express". - !Waooo! Esta es la aerolínea! -

Pude ver más aspirantes también con su traje entrando a las oficinas. Después de un rato nos invitaron a un salón donde nos hablaron de la compañía, el tipo de operación de vuelos charter y los aviones que tenían. No podía creer tanta dicha. Estaba tan emocionado que llamé a un par de amigos pilotos para contarles para que aplicaran también.

Nos dieron un tour por la empresa y las oficinas y después nos sentaron a resolver varios exámenes escritos. Al finalizar el examen nos hicieron pasar a una sala de espera. Después la encargada nos dijo - A los que llame pasan a una segunda entrevista y los que no les damos las gracias por asistir.

Me relajé pues estaba convencido de que me iban a llamar y en efecto...! Me llamaron! Inicié una segunda entrevista y nunca olvido la última pregunta - Que cosas lo sacan de quicio? - Les dije que pequeñas cosas y que rápido retomaba la calma. Enseguida la encargada me entregó un folder y me dijo - Usted esta invitado a nuestro próximo curso de auxiliares de vuelo. -

Si mis oidos no me engañaban el milagro acababa de tomar forma completa... volvía a mi adorado medio de la aviación comercial. Enseguida les dije a ambas entrevistadoras - No saben cuanto les agradezco que me hayan dado esta oportunidad..aquí estaré puntual!

Tan rápido como un milagro toma cuerpo ya estaba en el primer dia de clase. Recuerdo que mientras recibía mi primer pago tuve que hacer varios trabajos temporales y antes de entrar a cada uno llevaba mis apuntes para estudiar y prepararme para los primeros exámenes.  Supe que dos pilotos y dos ingenieros de vuelo habían iniciado su carrera como auxiliares de vuelo. A medida que me entrenaban como auxiliar nacía un nuevo sueño de algún dia alcanzar la cabina de mando.




Uno de los B-727 de la empresa en los que me estaba entrenando como auxiliar de vuelo.

lunes, 28 de febrero de 2011

MILAGRO MORENO (2a parte)


Continuaciòn...

Enseguida me volvió a preguntar - Tienes alguna experiencia en el trato a los clientes? - Sin todavía entender porque me lo preguntaba le hablé de mis anteriores experiencias tratando clientes en ventas y servicios. Enseguida subió su mascara de soldar y me miró a los ojos - Creo que te puedo ayudar a conseguir un trabajo que se te va a gustar mucho. - Y frunciendo el ceño le dije - En serio? Que trabajo? -

El miró hacia los lados asegurándose que el supervisor no nos estuviera viendo y me dijo - Esto que te voy a contar no lo comentes con los demás aquí en este trabajo. Mi esposa es auxiliar de vuelo en una aerolínea charter basada en Miami llamada Falcon Air y me dijo que están necesitando auxiliares de vuelo. Este podría ser su inicio para aplicar luego a la posición de piloto. -

Apenas escuchaba lo que me iba diciendo mi corazón aumentaba de ritmo y todos mis sentidos se agudizaban...no podía creer tan tremenda coincidencia...la aerolínea se llamaba Falcon y el avión que acababa de pasar era un Falcon jet...!Tenían el mismo nombre! Podía sentir a todos los seres del cielo diciéndome "Te estábamos dando una pista y ahora ya sabes la respuesta...Falcon."

Le dije enseguida - Podrías decirle a tu mujer que de verdad estoy muy interesado en aplicar? - Me dijo que se iba a comunicar con ella para que le diera más información.

Al dia siguiente me lo encontré y recibí una tonelada de buenas noticias. Debía entregarle al siguiente dia mi hoja de vida pues había "Open House' (Convocatoria) en la sede de la empresa en dos dias. !Dos dias! !Oh Dios mio! !Que sorpresa!!
Ese dia salí del trabajo mirando al cielo y diciendo - !Gracias! !Gracias! -

Al otro dia le llevé mi hoja de vida  y nuestro morenito me tenía la sorpresa de que su esposa lo iba a recoger en la tarde. Contaba los minutos para que llegara la hora de la salida.

Salimos y me encontré con su esposa Ammie, una hermosa canadiense y conversando con ella tuve en realidad mi segunda entrevista. Simplemente estaba feliz. Me dio todas las indicaciones para ir bien presentado a la empresa, llevar mi hoja de vida y como responder las preguntas.

Llegó el dia de la entrevista y me puse mi mejor vestido con saco y corbata. Ante mis ojos se habría otro gran capítulo de mi vida que nació de un verdadero milagro que tuvo como intermediario a nuestro morenito soldador.
Continuara...

domingo, 27 de febrero de 2011

MILAGRO MORENO

CAPITULO 10
FALCON AIR EXPRESS
(Historias de Hangar)

El 7 de agosto de 1997, en el aeropuerto de Miami, un avión carguero DC-8 de la compañía Fine Air se precipitó a tierra después de despegar debido a errores de cálculo en el peso y balance y procedimientos de aseguramiento de la carga  de la aeronave.
Murieron cuatro tripulantes y una persona en tierra. Lo que nunca me iba a imaginar es que ese accidente me iba a afectar laboralmente.

Llevaba para finales del año 1999 ya dos años trabajando en una empresa como auxiliar de mecánica de aviación. Nuestra empresa se encargaba de reacondicionar la cobertura de los motores de los aviones DC-8 de la compañía de carga aérea Fine Air.


Estoy al lado de un motor de un jet DC-8. Este es un motor modelo para
 medir que las puertas laterales ajusten exactamente en un motor real.


Aquí estoy trabajando en una de estas puertas del motor que ya estamos por terminar.


Avión de carga DC-8 de la compañía Fine Air

Después del accidente la compañía empezó a hacer recortes y poco a poco veía como iban despidiendo uno cada semana. Me preguntaba cuando sería mi turno y en donde iría a buscar trabajo. Llegó el año 2000 con la noticia de que yo era el siguiente en ser despedido.

Preocupado con mi situación no tuve más opción que buscar un trabajo temporal en una agencia de empleo. En esta agencia afortunadamente lograba cada dia encontrar un trabajo distinto.
Un dia alzaba cajas en una bodega, otro dia limpiaba el piso en un hotel, otro dia estaba limpiando barcos y con la variedad venía un poco de alivio a la incertidumbre económica.

Un dia me tocó ir de ayudante en una bodega donde procesaban madera y armazones de hierro. Recuerdo que el jefe me dijo que saliera a barrer en la rampa de entrada. Escuché el sonido de un jet privado Falcon aproximando al aeropuerto ejecutivo de Fort Lauderdale y me di unos segundos de placer para seguirlo con la vista y disfrutar de saber que era piloto y mantenía viva mi esperanza de poder volar otra vez.

Para mi sorpresa volví a escuchar otro jet Falcon aproximando al mismo aeropuerto. A los pocos minutos lo vuelvo a escuchar y me di cuenta que era el mismo avión haciendo tal vez un vuelo de prueba o entrenamiento... "entrenamiento"... eso era lo que yo tanto deseaba en ese momento. Miré al suelo mientras barría y me dije - "Que maravilloso sería volver a un entrenamiento de aviación...volver a estar en un simulador...-

Volví a ver al mismo jet pasar justo sobre mi y dije mirando al cielo - Dios mio, dame el chance otra vez de iniciarme en una empresa aérea... - Volvi a infectar el campo cuántico y el cielo me tenía ya un milagro a unos cuantos metros y a solo segundos de esa súplica al Todo Poderoso.

-!Oiga joven!- Me gritó un morenito que trabajaba ahí y se encargaba de hacer la soldadura de los armazones de hierro. - !Venga y me ayuda a sostener estos tubos! - Dejé la escoba a un lado y siguiendo sus ordenes le ayudé a irle pasando los tubos mientras el cerraba su careta contra su cara y me decía - ! No vaya a mirar o se queda ciego! -

Yo tenía curiosidad de mirar pero decidí cuidar de mis ojos...pienso que era la voz del universo diciéndome...obedezca y no mire... porque estaba presenciando lo que yo defino como un milagro.

Se me hizo interesante la técnica de la soladura y me puse a pensar que este trabajador debía hacerse sus buenos dolarcitos. Inicié la charla con este morenito y le pregunté sobre sus honorarios y en efecto supe que ganaba muy bien. Después le pregunté sobre sus estudios y me contó sobre el proceso para lograr hacerse técnico en soldadura en el college. El al ver la clase de preguntas que le hacía me dijo - Oye, tu pareces una persona que ha estudiado algo...no me digas que tu has vivido solo de estos trabajos porque no te creo. -

Le empecé a confesar sobre mis estudios en la aviación y mi experiencia como copiloto en Colombia. El abriendo los ojos me dice - !Y que haces aqui barriendo en esta bodega! - Y le dije - Bueno de algo tengo que vivir mientras sigo estudiando. -

El morenito siguió soldando varios tubos y después de un rato me preguntó - Oye, tu que tal eres tratando a la gente... al cliente en general. - Me sorprendió la pregunta y creía que solo quería saber yo como trataba a las personas. Lo que nunca me sospeché es que en esta remota bodega y de este morenito soldador estaba yo escuchando la primera pregunta de mi primera entrevista en el arduo y maravilloso camino hacía una aerolínea!!
Continuará...

jueves, 24 de febrero de 2011

HERMANOS AL RESCATE


El 24 de febrero se conmemora en Florida y en el mundo un aniversario más del derribo de dos aviones Cessna de la organización "Hermanos al rescate" o "Brothers to the rescue" en un cobarde ataque de la fuerza aérea cubana el 24 de febrero de 1996 donde perecieron cuatro de los pilotos de la organización.

De muchos sitios en el internet encontré uno donde se hace un breve resumen informativo sobre las misiones de la organización y lo que sucedió aquel funesto dia con transcripciones de las conversaciones entre los pilotos y el control aéreo de la Habana y las conversaciones entre los pilotos de la fuerza aérea cubana. Este es el link:
http://www.aguadadepasajeros.bravepages.com/menu2/rescate1.htm

De este link:
¿Quienes son Hermanos al Rescate?
Es una organización humanitaria con sede en Miami, Florida, integrada por Cubanos-Americanos, Cubanos y de otras nacionalidades, con el propósito de asistir a cubanos en el Estrecho de la Florida que huyen en balsa de la Isla comunista de Cuba para localizarlos y desde el avión lanzarles agua, comida, radios y tambien coordinación con los guardacostas para su rescate..

LOS HECHOS:
El sábado 24 de Febrero de 1996, cuando tres aviones Cessna 337 de Hermanos al Rescate cumplían una de sus tantas misiones humanitarias, un avión de combate Mig 29, utilizando el apoyo logístico de un Mig 25 de guerra y radares ubicados en bases militares de Cuba, hizo pedazos con cohetes de aire a aire en aguas Internacionales, a dos de tres aviones civiles de Hermanos al Rescate. El tercer avión logró escapar y regresar a su base en la Florida.

Mi amigo Gustavo (para protejer su privacidad) tuvo el privilegio de volar con la organización "Hermanos al rescate" y transcribo aqui su historia que es parte de su artículo en este blog."La historia de Gustavo"


HERMANOS AL RESCATE

Decidí abandonar mi proyecto de sacar la licencia de instructor. Me ofrecí como voluntario para volar con la “Civil Air Patrol” y así logré hacer más horas de vuelo. Conocí luego en el aeropuerto de Opalocka, al norte de Miami, al grupo de los “Hermanos al rescate” y logré que me dieran puesto como copiloto y luego de piloto en los vuelos de reconocimiento para buscar balseros que escapaban de Cuba en medio del mar.

Esta fue una experiencia muy bella difícil de describir. Divisarlos era prácticamente salvarles la vida ya que muchos de ellos mueren en el mar. Era una alegría indescriptible descubrirlos. Por las mañanas preparaba unas pequeñas bolsas con comida en lata y en especial un radio barato con instrucciones de cómo usarlo para comunicarse con el avión. Era muy emocionante cuando los balseros recibían la bolsa y nos llamaban al avión contándonos que llevaban cuatro a seis días en el océano. Después le dábamos las coordenadas de la balsa a los guardacostas para que se encargaran del rescate.



Aquí estoy con el comandante del escuadrón y fundador José Basulto.
 Esta es la Cessna 337 Skymaster.

Oración antes de partir.

Vuelo en formación en final corta paralelo a la pista del aeropuerto de Opalocka.



Con mi camiseta de “Hermanos al rescate”. En el logo está la bandera de Cuba y los balseros.
 Aquí se puede ver el motor trasero del Skymaster.