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martes, 16 de noviembre de 2010

VALET PARKING


(Julio 1992) Pensé en aplicar a otras empresas aéreas en Colombia, pero de solo pensar en que iba a encontrarme de nuevo con el mismo sistema de favoritismos sabía que tenía menos chance pues no tenía contactos ni amistades que pudiesen ayudarme.

Si decidía volver a luchar por conseguir aunque sea alguna esperanza esto podía tomar meses o incluso años. Mi situación económica empeoraba y sabía que tendría que buscar algún trabajo pronto. Decidí que era hora de “tirar la toalla” en esta lucha, enfrentar mi realidad y darme cuenta que solo podría encontrar trabajo pronto regresando a los Estados Unidos.

Utilicé mis últimos ahorros para viajar de luna de miel con mi novia de entonces con la promesa de volvernos a ver y emigré de nuevo para el norte. Pensaba regresar a Los Ángeles pero al pasar por Miami descubrí un nuevo mundo que me daba la mano con su calidez latina y decidí quedarme un tiempo alojado donde mi hermana Margarita Rosa.

Su esposo me ofreció que trabajara con él al norte de Miami como “Valet Parking” o asistente de parqueo de carros en un lujoso condominio. Sin saber, iniciaba así en febrero de 1993 mi vida en el sur de la Florida. Me gustó mucho el ambiente y decidí quedarme del todo.
Conseguí rentar un pequeño cuarto y así empecé mi vida de soltero una vez más. Empezaba también mi sueño de volver a ser piloto profesional.

Fue en estos días cuando encontré en la mesa de trabajo una revista de aeromodelismo. Enseguida sospeché que el asistente del turno de la noche le gustaba este hobby también. Fue aquí donde me encontré con mi gran amigo peruano Gustavo  Ambos seguimos de una forma paralela nuestro gusto por los planeadores de radio control y por la aviación profesional.

Al principio Gustavo estaba un poco frustrado por la cantidad de obstáculos que se le presentaban para poder empezar a estudiar aviación. Lo motivé bastante y poco a poco le di empujoncitos para que se fuera metiendo en los libros y en los procesos de la escuela de vuelo. Lo increible fue que en cuestión de 2 años y bastantes sacrificios Gustavo logró completar su carrera de piloto comercial.
El ayudarlo me ayudó a mí también para levantarme de mis frustraciones pasadas y volver a empezar mi propio proceso en la aviación.

Un día temprano en la mañana mientras parqueaba los primeros carros me entró en la mente el deseo de comprar el periódico local para leer noticias. Yo nunca lo hacía pero ese día tenía en mí esa extraña sensación de querer leer el diario. Fui a un local dentro del mismo edificio donde compré para desayunar un delicioso bagel con queso crema, un jugo y para saciar ese presentimiento compré el diario.

Unas horas después cuando no había mucho trabajo me senté y aproveché para leer poco a poco el diario. Llegué a una sección que decía… “THE AMERICAS”. Busqué abajo donde decía, “COLOMBIA”. Recuerdo que era una sección corta que más o menos decía: “BOGOTA:  Se ha registrado el dia de ayer (Junio 6 de 1993) un accidente aéreo de un avión Twin Otter (HK-2759) de la compañía AEROTACA. El vuelo se originó en Bogotá con destino a la ciudad de Yopal al noroeste de esta ciudad. En el accidente murió el capitán Luis Alejandro Salamanca y su copiloto Cesar León. No murieron pasajeros pues llevaban solo correo y el periódico en este primer vuelo de la mañana. El rescate fue bastante difícil debido a la zona montañosa donde ocurrió”.

La noticia me estremeció y me llevé la mano a la boca. No podía creerlo. Pienso que fue el mismo espíritu del capitán quien quería desde el más allá comunicármelo. Miré hacia el sur como queriendo ver en otra dimensión a mi Colombia y dije – Que en paz descanse capitán. – Varios años más adelante supe, por intermedio de un piloto local que había volado en Colombia, que el accidente parece haber ocurrido en una situación muy parecida a aquel último vuelo que tuve con él cuando se acercó de forma muy temeraria a las montañas. Pero solo él y su copiloto saben en realidad las verdaderas circunstancias de aquel fatídico vuelo.

Pienso que fue aquí donde en realidad cerré mi capítulo con AEROTACA y toda una vida de aventuras en la aviación en Colombia. Ahora que escribo esto me pregunto... volveré a volar en Colombia?


Foto del HK 2760 en el aeropuerto de Villavicencio en Agosto de 1991 justo en la época en que estaba volando en Aerotaca.



Foto en uno de mis trabajos de Valet Parking al norte de Miami. Aqui con un compañero cubano (izquierda), en el medio un compañero ruso, yo y atrás en la puerta el supervisor peruano... cuatro nacionalidades!   

Foto de la página de internet de la compañía de Valet Parking. Después de cinco años todavía aparezco en esta página!

lunes, 15 de noviembre de 2010

MUERTO A BORDO (2a parte)


Salimos de Yopal (Avion Twin Otter, Aerotaca, Colombia, 1992) y empezamos a volar entre varios valles rodeados de inmensas y preciosas montañas.

Cuando podía miraba justo hacia abajo y podía ver el río alimentándose de muchas quebradas que bajaban por los pliegues de los cerros. Me sentía como un niño que saca la cabeza por la ventana del carro de sus papas para ver mejor el paisaje y tratar de recorrer con la mirada todos los detalles de la geografía.

No se si fue por respeto con los pasajeros pero el capitán se abstuvo de continuar con las pruebas y preguntas. Fue un vuelo muy tranquilo donde tuve tiempo para dejarme envolver en la reflexión.

Apareció Sogamoso en el corazón del departamento de Boyacá en medio de un precioso valle adornado con sabanas de un resplandeciente verde esmeralda.

Aterricé con maestría el avión y el capitán tomó el mando para poderlo carretear hacia la rampa. Mientras manteníamos el motor derecho encendido podía ver como el difunto salia por la puerta del avión de su último vuelo en este mundo para así continuar con su vuelo hacia la eternidad.

Después subió el capitán, cerraron la puerta atrás y pude sentir el silencio y el vacío de la cabina de pasajeros.

Despegué el avión rumbo a Bogotá y pronto quedamos rodeados de espesas nubes que anunciaban un regreso con lluvia y frío. Me concentraba en planear la entrada a Bogotá lo mejor posible cuando de repente el capitán me grita – !No ve que ha estado haciendo todo mal!, !Mio el avión! – Y enseguida le entregué los mandos.

Me asusté pensando que había pasado algo o había cometido algún grave error. Pero en realidad mi error consistía en no darme cuenta que el capitán había hecho todo un teatro para hacerme creer que estaba cometiendo muchos errores y así quedar bien para poder despedirme de la empresa. Sentí en ese momento un gran vacío y mucha tristeza al ver que se me cerraban las puertas de esta aerolínea.

Iniciamos el descenso y traté de ayudarle al capitán calibrando algunos instrumentos y me volvió a gritar –  !No toque ni haga nada que yo llevo el avión de aquí en adelante! – Puse mis manos en mis rodillas y simplemente observé el resto del vuelo y su aterrizaje en Bogotá. Una vez llegamos me dijo que fuera a su oficina. Allí me dijo que había cometido muchos errores durante el día y que no había pasado el chequeo y que tenía que renunciar.

Solté mis ultimas palabras antes de perder del todo la esperanza y le dije – Capitán, usted sabe que he adquirido bastante experiencia y estoy volando bien…deme chance. – Y enseguida me respondió – Si quiere vaya a pedirle “cacao” al dueño de la empresa porque por mi lado ya no hay nada que hacer. – Y para evitar mi presencia se levantó de su escritorio y sin tomar sus cosas salió de la oficina.

Ya sabía que no había nada más que hacer. Me levanté y al salir de la oficina su bella secretaria me sorprendió diciéndome. – ¿El desgraciado ese lo echó? – Y sin yo explicarle nada ella con cara de furia prosiguió – A él no lo queremos ni cinco en esta empresa…!Ojalá se muera un día de estos!…!Que se muera! – Abrí los ojos sorprendido por la expresión de odio que veía en ella.

Yo estaba triste pero nunca volcaría mi frustración como para desearle la muerte a alguien. Viéndola a los ojos comprendí que ella y tal vez varios de sus compañeros de trabajo venían acumulando mucho odio hacia él. Preferí no hacerle más comentarios para no inflamar más ese fuego que salía de sus hermosos ojos azules. Le entregué mi credencial de la empresa, unos manuales y ella me dio una carta para que reclamara mis honorarios.

Salí del aeropuerto caminando lentamente hacia el paradero del bus. Veía con nostalgia el atardecer sabiendo que entraba automáticamente en otra dimensión. Presentía que dejaba atrás uno de los más grandes capítulos de mi vida... y así fue.

Gracias Javier y gracias Alejandro por haberme dado la oportunidad de seguir volando sobre esos maravillosos paisajes de mí adorada Colombia.
Gracias a los llanos y a las montañas orientales de Colombia por haber llenado mi ser de tanta naturaleza, con sus formidables nubes de tormenta, de fresco aire de las mañanas, de tantos espectaculares amaneceres y atardeceres creados por su ardiente sol y sobre todo de su amable y cálida gente.

Gracias Aerotaca... gracias Colombia, ..gracias Padre celestial.

domingo, 14 de noviembre de 2010

MUERTO A BORDO


Llegó la mañana de mi chequeo de vuelo en Aerotaca.(Julio 1992). Esta vez no habían secuestradores esperándonos pero si tenía al capitán Salamanca más nervioso que nunca y con su paranoia completamente alborotada. Tenía puestos sus guantes verdes de piloto militar que le hacían un contraste gracioso con su uniforme de piloto civil. Hasta pienso que posiblemente tenía escondida una mini ametralladora en su maleta de vuelo.

Era una mañana hermosa y con mis manos en los controles despegamos rumbo hacia Yopal siguiendo exactamente la ruta que debíamos haber hecho aquel día del secuestro. El capitán, siguiendo el ritual de mi examen, constantemente me hacía preguntas técnicas sobre el avión y enseguida yo se las contestaba. A pesar del ambiente tenso del chequeo no podía desperdiciar la oportunidad de disfrutar esa emoción tan especial que me brindaba el paisaje de esa inmensa sabana de nubes que se extendían sobre las montañas del macizo oriental de la cordillera. Era como estar volando sobre un planeta blanco de consistencia gaseosa. El sol al salir de las nubes iba cambiando de tonalidades rojizas hasta las más brillantes.




De pronto el capitán me pidió los mandos e inició el descenso a Yopal antes de lo que yo tenía planeado. Por un momento pensé que me había equivocado pero me di cuenta que quería cortar camino pues estábamos “joches” o atrasados en el itinerario del día. Esto me tranquilizó un poco pero pronto esto se convirtió en preocupación de nuevo pues veía que el capitán empezaba a meterse entre las nubes y a buscar espacios y huecos para así poder bajar mas rápido.

Después de haberse acomodado en un área en la que podíamos ver algunos espacios vacíos para volar se niveló a la altura mínima bajo la cual ya podría haber montañas. Se nos acercaron varias nubes que nos impedían ver más adelante y después de esquivarlas entramos en una especie de niebla donde aveces se podía ver delimitada la silueta de algunas montañas.
La niebla aveces se hacía densa y no se podía ver bien al frente. Sabía que el capitán era muy experto pero sentía que era ya demasiada osadía seguir hacia adelante sin ver bien el terreno y sobre todo al estar volando justo a la altura mínima.

 Al estar rodeado de esta niebla y estar tan cerca de las montañas me sentí de regreso a mi adorado deporte del vuelo en cometa y aunque íbamos mucho más rápido podía casi sentir el terreno a mi alrededor y mi vista se agudizaba aun más. Un poco más adelante pude distinguir la silueta inequívoca de los árboles en la cima de un cerro y mi instinto me decía que no los íbamos a pasar justamente por encima. Supuse que el capitán ya los había visto y que incluso esa era la señal para así poder subir un poco y luego pasar al otro lado para nuestro descenso a Yopal.

Pero el capitán no hacía nada. Simplemente mantenía la misma altura. Pensé que voltear a mirarlo podría ser un gesto grosero pues eso inmediatamente lo pondría en cuestionamiento. Algo dentro de mi hizo un cambio y pasé de ser un estudiante sumiso en examen a un examinador que iba a llamarle la atención al piloto. Simplemente viré mi cabeza y lo miré a los ojos.
Parece que ya le había pasado otras veces pues enseguida sintió mi movimiento, entendió todo y de una forma sutil evitando que yo me diera cuenta, llevó la mano a los controles y aumentó la potencia para subir.

Cuando nos acercamos al filo del cerro pude ver nitidamente los árboles y las rocas que nos esperaban si no nos hubiésemos dado cuenta de que venían. En efecto era el punto mas bajo en las montañas que el capitán estaba esperando para así ahorrar casi veinte minutos de vuelo.
De pronto se abrió adelante un inmenso paisaje surreal cubierto por un gran techo de nubes. Poco después todo se llenó de luz al salir de las nubes y descubrir ante nosotros las inmensas planicies de los llanos orientales.

El capitán me entregó de nuevo los mandos y procedí a llevar el avión con nuestro cargamento de pasajeros a la ciudad de Yopal. Me esmeré y acariciando la pista logré un aterrizaje bastante suave. Bajaron los pasajeros y los que subían eran inspeccionados rigurosamente por la policía. Creo que hasta yo también mantenía todavía algo de paranoia por otro posible secuestro.

Escuché para sorpresa mía que después de ir a Arauca y regresar íbamos a hacer un vuelo charter de Yopal a Sogamoso con un féretro y algunos de los familiares del difunto. Despegamos hacia Arauca que limitaba con nuestro hermano país de Venezuela. Siempre que observaba las selvas del otro lado del río en territorio Venezolano, me parecían diferentes, pues era el país que me había visto nacer y eso me traía sentimientos de nostalgia.

Durante el vuelo el capitán continuó con el interrogatorio del chequeo y trataba de hacerme trampa apagando interruptores sin que yo me diera cuenta, pero con una sonrisa le respondía que revisara si el interruptor estaba apagado.

Mientras que sobrevolábamos el pueblo de Arauca pensaba cuantas historias interesantes podrían tener estas gentes que están justo en la frontera de dos países. Al ver este pueblo rodeado de selvas imaginaba que muchos podrían sentir que no eran ni de aquí ni de allá sino de su pueblo como si este fuera su país.

Regresamos a Yopal y después de desembarcar a los pasajeros vi algo que no había visto en mucho tiempo y era ver como desmontaban y sacaban los asientos de atrás en la cabina de pasajeros para así poder acomodar el féretro. Solemnemente los familiares y algunos ayudantes trajeron el ataúd y lo acomodaron dentro del avión.

Luego subieron y se sentaron en los puestos de adelante. Eran los últimos pasajeros que yo iba a volar en Colombia… hasta quien sabe cuando. Nunca pensé que iba a llevar un muerto a bordo pero ahora se que este fue el mensaje subliminal del universo para mi despedida de Aerotaca. Era el mensaje de la muerte. Un vuelo sin regreso...

Continuará...


sábado, 13 de noviembre de 2010

SECUESTRO (3a parte)


Mientras tanto en Bogotá todos nos enterábamos del secuestro por los periódicos y los noticieros de los canales locales (Aerotaca 1992). Para mi sorpresa me llamaron a continuar volando.
Estaba esperando que el capitán me asignara un vuelo para el chequeo pero al no tener dos de los tripulantes me necesitaba ahora más que nunca y solo se limitó a decir que mi chequeo estaba pendiente.

Durante ese mes fue una de las épocas de mi vida que mas volé… gracias a Dios.
Más o menos a la semana de ellos haber sido secuestrados pasó algo muy interesante.

Venía con el capitán Salamanca de regreso de un vuelo y me dijo que en la capilla del aeropuerto se iba a oficiar una misa en plegaria por los secuestrados del vuelo de Aerotaca.

Me sentí extraño de verme a mi mismo con el capitán entrando a la capilla con nuestros uniformes de piloto. Era algo surreal y por primera vez lo veía mirando al frente hacia el Altar en actitud de reflexión.

Pasaron los días y por mi propia iniciativa quise ir a visitar a los padres de mi amiga secuestrada.

Cuando llegué me saludó su madre y el futuro esposo de Aída Luz. Su madre me llevó a su cuarto y me mostró el vestido de bodas todavía en su cama pues el día del secuestro estaba cercano ya a su boda.

El ambiente era casi de un velorio. Se sabía que muchos secuestrados o no sobrevivian o eran asesinados. Le di a ella una voz de esperanza, lo mismo al novio y me despedi.

Varios días después fui a la oficina de la compañía para pedirle al capitán Salamanca que me dejara el día siguiente libre pues estaba con gripa y fiebre. Vi que estaba con el capitán “mala clase” escuchando la radio en espera de alguna noticia sobre el secuestro. Parecían encerrados en una constante obsesión y miedo por lo que pudiese suceder.

Cuando los interrumpí y le comenté sobre mi enfermedad me dijo con sarcasmo – !Ah! !Ahora usted nos esta sacando las uñas! !Justo ahora con todo lo que esta pasando! ! Haga lo que se le de la gana! – Me fui con cierto malestar pensando en que me fuera a echar por inoportuno pues era justo ahora cuando más me necesitaban.

De pronto otro milagro comenzaba a tejerse. El sacerdote que iba a casarlos decidió hacer una entrevista especial televisada desde la casa de Aída Luz a modo que sirviera como mensaje para los guerrilleros.

Llevaron la cámara hasta el cuarto de Aída Luz y el sacerdote mostrando el vestido de novia decía algo así: – Señores de la guerrilla, miren, la señorita Aída Luz estaba a punto de casarse el día de su secuestro. Yo iba a oficiar la ceremonia. Por la bondad de Cristo nuestro Señor, apiádense de ella y libérenla. Todos aquí la estamos esperando en especial su novio que siempre esta pendiente de ella. Espero que llegue a ustedes este mensaje y que ustedes recapaciten y la devuelvan sana y salva… –

La verdad cuando vi la entrevista por la televisión se me hizo algo graciosa y bastante ingenua al estar dirigida a uno de los grupos más sanguinarios y terroristas del mundo como lo eran estos guerrilleros. Pero parece ser según lo que supe que esta fue la chispa que por intermedio de este sacerdote empezó a desencadenar un milagro.

No se exactamente como sucedió pero los guerrilleros, después de más de un mes de mantenerlos en cautiverio decidieron dejarlos ir.

La liberación creó conmoción y alegría por todos lados. Me enteré precisamente en pleno vuelo hacia los llanos. Escuché que el capitán Muñoz recibía la noticia por la frecuencia interna de la compañía. Después de que lograron protección del Ejército y la Fuerza Aérea fueron en uno de los Twin de la compañía a la pista clandestina a recoger el otro avión que estaba todavía bajo los arbustos. Mandaron otro vuelo especial para recoger a la tripulación y a los pasajeros en un lugar cerca de donde los habían liberado.

Varios días después preparando el avión en la rampa para un vuelo en la mañana vi que al lado de otro avión de la compañía estaban hablando dos personas vestidas de civil con varios pilotos. Me acerqué para ver de quienes se trataban.

No los había reconocido. Eran Aída Luz y el capitán Buitrago que estaban de regreso en la compañía!

Aída Luz la había conocido más bien gordita y había adelgazado tanto que parecía una reina de belleza. El capitán que antes estaba también gordito ahora parecía un joven muchacho. Era como recibir a dos personas totalmente diferentes que trataban con su conversación volver a un mundo al que antes pertenecían.

Aquel día al regresar del vuelo entré por la puerta del terminal de vuelos nacionales del aeropuerto y tuve la oportunidad de verlos de nuevo reunidos en unas sillas de la sala de espera y esta vez con el muchacho observador que me iba a suplantar. Me acerqué los saludé y podía escuchar algunas versiones sobre lo que les había sucedido durante el secuestro. Escuchaba que les había dado muy duro esas eternas caminatas pero al  muchacho observador parecía no haberle importado mucho. Tenía mas bien una actitud positiva acerca de todo lo ocurrido.

Segui volando por varios días más hasta que el capitán Salamanca me asignó en el itinerario mi dia de chequeo. Volví a prepararme y a estudiar pero nada me preparó en realidad para lo que venía después de este vuelo.

Estas letras las dedico también a Aída Luz Rodriguez quien me apoyó con sus consejos y preparación teórica durante mi proceso en Aerotaca. Y a Dios le doy gracias que a pesar de su trauma ella sobrevivió a esta gran prueba de su vida.

Aproximación a Arauca en los llanos orientales que limitan con Venezuela. (Foto cortesía de Airliners.net)

viernes, 12 de noviembre de 2010

SECUESTRO (2a parte)


Los informantes continuaron contándole el plan de los secuestradores al capitán. (Aerotaca, 1992) Ellos, después de aterrizar en esta pista secreta, nos iban a llevar a todos a un sitio cercano para torturar y fusilar a los que tenían que ver con el ejercito empezando con el mismo capitán Salamanca para después llevarse a los restantes pasajeros como rehenes a un campamento guerrillero en la selva.

Mientras tanto otros guerrilleros esperarían en esta pista por un avión que los abasteciera de combustible para usar el avión como transporte de armas y droga. Si mataban al capitán por haber pertenecido al ejercito, los guerrilleros podrían pensar que el copiloto también sería del ejercito y tendría ahí mi sentencia de muerte.

No sabía que tal vez ese día estaba mi angelito salvándome de morir ajusticiado por la guerrilla. El capitán al enterarse de este macabro plan decidió cambiar la tripulación de este vuelo. Irían a bordo el capitán Buitrago y mi compañera Aída Luz Rodriguez como copiloto.

Por esa época ella era de las pocas mujeres piloto de Colombia. Ella era muy amiga de Tatiana Bonilla mi ex compañera de Avianca y vivieron vidas muy similares en la aviación. Sucedió también otra coincidencia. El muchacho al que querían darle mi puesto le asignaron este vuelo para que fuera de observador. Desafortunadamente eran malas noticias para él… pero buenas para mi.

El vuelo despegó de Bogotá sin problemas sin que nadie sospechara los virajes que iba a dar el destino. Llegaron a Yopal, dejaron a los pasajeros que se quedaban y se prepararon para continuar a Arauca. Entre los pasajeros que subían para Arauca habían tres guerrilleros entre ellos uno que tenía entrenamiento básico de piloto. Levantaron vuelo y a los pocos minutos los guerrilleros tomaron secuestrado el avión.

Fueron a la cabina, anunciaron que el vuelo estaba secuestrado y le dijeron al capitán que pasara atrás del avión. Aída Luz siguió volando el avión y el guerrillero piloto se sentó en el puesto del capitán. Le dieron un rumbo para que volara hacia una pista clandestina que ellos tenían ya situada más adentro de los llanos.

Aída Luz al saber que iban a aterrizar en una pista en malas condiciones le dijo al guerrillero que ella era nueva en la empresa y que no tenía experiencia para aterrizar en una pista así. Aunque no era cierto, lo que ella quería era lograr traer al capitán de regreso a la cabina pues temía por su vida. El guerrillero aceptó y trajo al capitán Buitrago de regreso a su puesto.

Llegaron a la pista clandestina la cual era prácticamente una trocha o camino de mulas. Afortunadamente la experiencia del capitán y la maravilla del Twin Otter lograron un buen aterrizaje en este potrero. Los guerrilleros hicieron bajar a todos. Se dieron cuenta que el capitán Salamanca había cambiado la tripulación, pero entre los pasajeros tristemente venían tres jóvenes militares de regreso de descanso a sus casas. Los guerrilleros se los llevaron a otro sitio aislado, los torturaron y los asesinaron.

Esto bajó la moral de los pasajeros y los pilotos. Estuvieron esperando un tiempo el avión que los venía a abastecer de combustible para el Twin Otter y de víveres para continuar hacia el campamento. El capitán Salamanca apenas supo que el avión fue secuestrado dió la alerta a las autoridades y a la fuerza aérea. Debido a esto el avión que les llevaba abastecimiento se dio cuenta que aviones de la fuerza aérea estaban sobrevolando la zona y decidió no aterrizar. Los guerrilleros decidieron esconder el Twin con ramas y arbustos y salir de inmediato hacia el campamento.

Según lo que logré escuchar ellos estuvieron la mayoría del tiempo caminando entre inmensas fincas por bosques y pastizales de los llanos por casi un mes. Solo se detenían un par de veces al día para preparar algo de comer, descansaban un poco y enseguida volvían a iniciar la caminata hasta que les cogía la noche y volvían a parar para armar un improvisado campamento y dormir. A la madrugada se levantaban e iniciaban otra vez su camino llano adentro.

Continuará...

jueves, 11 de noviembre de 2010

SECUESTRO


Un día bajando del Twin Otter de Aerotaca  en la rampa de El Dorado en Bogotá (1992) vi que venía a mi encuentro Javier Salamanca mi excompañero de Avianca y hermano del jefe de operaciones de la empresa.

Se me hacía bastante extraño verlo ahi. Tal vez había venido a ver a su hermano a la oficina y después pasaba a saludarme. Pero en mi ingenuidad ignoraba que se trataba del primer paso para mi despedida. El tenía en Avianca a un capitán amigo que necesitaba que su hijo entrara a volar en alguna empresa mientras se iniciaba un curso en Avianca.

La solución era entrar a Aerotaca. Pero para mantener el mismo número de empleados ellos tenían que sacar a algún copiloto. Como yo era el más nuevo yo era el candidato para dejarle el puesto libre a este muchacho. Mis días estaban contados. Pero ninguno de nosotros imaginaba de que forma iban a estar contados.

Javier se acercó con el rostro serio y me saludó. Me dijo que había recibido malos reportes de los capitanes que habían volado conmigo y que si seguía así no iban a tener más remedio que sacarme de la compañía. Le dije que estaba haciendo lo mejor que podía y que sentía que estaba ya volando mucho mejor por la experiencia que había adquirido.

Pero al parecer esto que le dije fueron palabras que se perdieron en el aire. Sentí un nudo en la garganta y sentía como si todos los capitanes hubiesen hecho un complot en mi contra. Pero la realidad era otra, necesitaban mi puesto para favorecer así a su amigo. Era el sistema que se vivía en el medio de la aviación el cual yo nunca pude enfrentar.

Pienso que inconscientemente me negaba rotundamente a ser un “chupa medias”, adulador, hipócrita o lo que es lo mismo alguien que busca favoritismos e intrigas para mantenerse en una empresa. Teniendo ya las antiguas experiencias de las otras empresas preferí resignarme a lo que el destino me brindara.

Llegó el día en que el capitán Salamanca me asignó el día de mi chequeo final para así saber si seguiría en la empresa. Como él era el jefe de pilotos el chequeo iba a ser con él. Teoricamente el chequeo sería la excusa perfecta para sacarme de la empresa pero aquel día el destino nos tenía muchas sorpresas… sorpresas que nadie imaginaba.

Las noches anteriores, cuando llegaba bien cansado de vuelo antes de irme a dormir me sentaba a estudiar el manual del avión y a repasar todos los procedimientos. Para mi, pasar mi chequeo en Aerotaca y que me dejaran continuar volando, significaba lograr mi sueño de quedarme a vivir definitivamente en Colombia trabajando como piloto.

Era la madrugada del 16 de Mayo de 1992 .A eso de las cuatro de la mañana empecé a preparar el avión para mi chequeo. Vi con sorpresa que llegó el secretario de la empresa y me dijo que el vuelo no era ese dia. Pensé que estaba equivocado pues vi al capitán Salamanca cerca en la rampa hablando con otras personas.

Me acerqué y le pregunté – Perdón capitán, tenemos el chequeo hoy, no es así? – Y me respondió que lo había cambiado para otro día. El secretario se disculpó con el capitán porque no había logrado contactarme a tiempo para evitar que yo fuera ese día.

Sentí un poco de alivio pues así podría seguir estudiando un poco más y me fui tranquilo para mi apartamento. Lo que no sabía es que a mi alrededor estaban sucediendo muchas cosas que solo meses después vine a descubrir. El rezo de mi querida llanerita empezaba a tomar forma y a conjugarse con un gran milagro que provenía del más allá.

Las personas con quien el capitán hablaba eran informantes secretos infiltrados en la guerrilla que lo conocían desde que él había estado en el ejército. Le estaban informando que justo ese día los guerrilleros planeaban secuestrar nuestro vuelo cuando saliéramos de Yopal para Arauca y llevarnos a una pista secreta en la selva de los llanos.

Continuará...

El avión secuestrado,  HK-2760. (Cortesía de Aviacol.net)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL REZO DE UNA LLANERA


Era una oscura y fría madrugada. Caminaba por la rampa del aeropuerto El  Dorado de Bogotá, a las 4:30 am  hacia el avión asignado. (Twin Otter, DHC-6 , Aerotaca. 1992).

Al acercarme me pareció ver entre las sombras fantasmas moviéndose alrededor del avión... – !Buenos días! –  Grité para asegurarme que no eran almas en pena o seres que estaban en mi imaginación. – !Buenos días capi! – Me respondió uno de estos seres. Eran los mecánicos y auxiliares de tierra o “cuadrilleros” que durante toda la noche trabajaban en el avión para dejarlo listo para la jornada de ese día.

Twin Otter DHC-6


Uno de ellos era llanero y me contaba muchas historias de su amada región de los llanos orientales y me contaba también como su madre adivinaba la suerte y  hacía “trabajos” espirituales a muchas personas. Ella hacía rezos para ganarse así algunos pesitos. Me preguntó que si quería algún trabajito o algún rezo para saber de mi futuro. Yo había oído de los famosos rezos llaneros.

Yo, aunque no me creo religioso ni seguidor de agüeros, un día había hecho un rezo llanero cuando nos quedamos sin visibilidad para despegar en cometa de la montaña del Neusa. Lo interesante es que el rezo dio resultado, el techo de nubes subió y mis alumnos pudieron despegar. Por lo mismo me dio curiosidad y le dije – Hombre, sabe que, me gustaría que su mama me hiciera un rezo para averiguar mi futuro en Aerotaca pues lo estoy viendo muy incierto. –

El, muy contento me dijo que iba a pedirle a su madre, que estaba viviendo en un pueblo de los llanos, que le hiciera el rezo pero que esto dependía de que yo le hiciera una pequeña donación. Entendí el mensaje y echando mis manos al bolsillo saqué lo poco que tenía para ese día y se lo entregué.

Salí a volar y me quedé pensando en como algunas personas se ganan unos pesos con la falta de perspectiva de la gente. - Será que estoy perdiendo perspectiva y acudo a estos rezos? - Pensé.
Pasaron unos días y me había ya olvidado del dichoso rezo.

Una tarde llegando de volar me encontré con mi cuadrillero amigo y lo saludé como si fuéramos viejos amigos. El capitán Salamanca pasaba por allí, me dijo que me acercara  – Mire Madrigal deje esas confianzas con los cuadrilleros que eso le quita imagen a la empresa y le quita autoridad. Usted es el jefe de ellos… pongase las pilas. – Yo le respondi el ya gastado – Correcto capitán. –

Esperé a que se fuera y volví a saludar efusivamente a mi amigo. Me contó que le había dado la platica a la mama y que ella me había hecho el rezo. Después de un rato ella sacó su predicción… – Pero capitán, no se vaya a poner bravo por lo que dice el rezo porque no se si le vaya a gustar. – Me sentí un poco intimidado y le dije – No importa tranquilo, sea lo que sea quiero tomarlo como un punto de vista pues yo no es que crea del todo en esas vainas. – ,

 – Bueno, capi, los rezos de mi madre les ha salido a muchas personas así que tiene que escucharlo bien… Ella me dice que no le va a ir bien en Aerotaca y que lo van a sacar pronto pero va a suceder un milagro antes de que se vaya que lo va a salvar de algo muy malo y debido a esto luego usted va a viajar a un sitio lejano y le va a ir muy bien. Sabe capi es increíble pero a los que echan de Aerotaca les va muy bien… es “buena espalda”…bueno…y que gracias por la platica. –

Me pareció una historia como "patas arriba" pero lo que me quedó sonando fue la palabra “milagro”. Un milagro antes de que me vaya… De que me podré salvar?… Bueno, por lo menos la parte buena es que el futuro pinta bien según este rezo. Lo invité a una gaseosa con empanada a una pequeña tiendita al lado de la compañía donde habían algunos cuadrilleros y mecánicos.

Gozaba sintiendo la sencillez y sinceridad de ese ambiente. Podía ser su jefe pero en la tiendita todos eramos iguales y la pasábamos muy bien.

Bueno... en efecto más adelante en las siguientes historias les diré de que me salvé y los milagros que ocurrieron después...que la señora rezandera intuyó...pero que en realidad fue nuestro Padre Creador quien me cobijó bajo sus alas.

Dedico estas letras a mis cuadrilleros que literalmente se doblaban la espalda para cargar y limpiar los aviones y a los mecánicos que durante toda la noche hacían el pesado y riguroso mantenimiento…  aquellos que muchas veces me subían el ánimo cuando les contaba mis problemas… a todos ellos, gracias!!



La señora Lucrecia Alfonso de Bellavista en los llanos orientales, es una "Rezandera de Lombriz". "Quecha", como la llaman en su pueblo, recuerda con orgullo cuando le tocó rezar a una niña que diagnosticaba tener parásitos intestinales o lombriz ascáride y ella con la oración de San Pablo, una toma de té y limón caliente asado, pasado por el cuello, las orejas y por los ojos, logró salvarla.
Asi imagino a mi llanera rezandera!