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martes, 21 de diciembre de 2010

LAS HISTORIAS DE IVAN DUQUE


Ivan Duque es un antiguo compañero de la escuela Aeroclub en Bogotá. Con él compartimos muchas aventuras en nuestros vuelos crosscountry. Luego de graduarnos nos volvimos a encontrar en la empresa ACES en Medellín. Allí el siguió de cerca mis triunfos y mis tropiezos en la empresa.

Para mi sorpresa muchos años después nos reencontramos en Florida (2010) gracias a que mis amigos de ACES me dieron su numero telefónico. A él le a ido bastante bien en Los Estados Unidos como copiloto en una empresa llamada Jet Blue. Por fin se animó a ser papa y cuando fuimos a visitarlo para conocer su primogénito pude grabarle sus historias. Y dicen asi:


NO QUIERO SER MEDICO

En mi casa desde pequeño, mi familia y en especial mi mama querían que fuera médico. Yo no tenía hermanos y mi primo hermano, que era como mi hermano, si estudió medicina y era como el ejemplo a seguir.

Yo viajaba mucho con mi padrino en todo tipo de aviones y ahí fue cuando empezó a llamarme la atención ver a los pilotos volando el avión. Me daba bastante curiosidad verlos en el aeropuerto y en los hoteles donde nos quedábamos.

Como a mis quince años cuando estaba todavía en el colegio mi madre me preguntó si ya había decidido estudiar medicina, y le respondí, - No mami…yo quiero ser piloto. - !Casi se muere!


Luego con el tiempo al verme decidido a estudiar aviación me dijo que lo mejor era que estudiara para ser piloto de helicóptero. No comprendía. Primero me había dicho que no fuera piloto y ahora que fuera piloto pero de helicóptero.

Ya me tenían escuela y todo pues mi padrino conocía ya al jefe de la escuela. Pero él tuvo problema para importar los helicópteros y no pudo al fin abrirla. Fue ahi que le dije a mi madre, - Bueno, Ahora si puedo estudiar aviación comercial para aviones? –

Pues un primo lejano al que apodábamos Murdock, que ya estaba estudiando aviación fue el que me llevó por primera vez a la escuela Aeroclub. Yo solo iba a conocer y me presentó con el capitán Pierre Potes. Le dijo que yo quería estudiar en el Aeroclub y !Que iba a empezar mañana! Le dije al primo que solo iba a conocer pero él me dice, - Dígale que usted ya va a empezar, dígale,dígale. – Y así fue como empecé.


CASI NOS DAMOS

Una de las aventuras en Aeroclub que recuerdo fue cuando regresábamos de un crosscountry de Ibagué. Me acuerdo que yo iba en un avión y usted venía en el otro con el capitán Gustavo Guerra.

Estábamos cerca de Bogotá y había muchas nubes. Aunque la visibilidad estaba mala Gustavo decidió entrar a la sabana a las patadas. Me dijo por el radio que lo siguiera lo más cerca posible al estilo escuadrón militar.

Empezamos a meternos por la parte cercana a Tabio y Tenjo llamada El Rosal por donde había mejor visibilidad. Cada diez o quince minutos teníamos que estar corrigiendo el compás pues variaba con respecto a la brújula. Halé un poco fuerte el botón del compás y este se descalibró aún más lo que me tomó como cinco segundos más para recalibrarlo.

Mientras tanto estaba dejando de ver hacia afuera y sin darme cuenta en vez de estar atrás de ustedes me había subido y quedé justo al lado de su avión. Enseguida pegué tremendo pedalazo, corté potencia y viré hacia la izquierda para separarme pero alcancé a ver como Gustavo me observaba por la ventana de su avión. Y dije, - !Ah, jueputa! Ahora me va a llamar a regañarme. – Y preciso me llamó, - !Hey Ivan! !No se pegue tanto y síganos! – Y luego seguimos para aterrizar en Guaymaral. !Casi nos damos!

Continuará...


Cessna 152 HK-2247-I del Aeroclub de Colombia (Foto de Pablo Andrés Ortega)


sábado, 18 de diciembre de 2010

REGALO DE CUMPLEAÑOS


Al final de uno de los dias de entrenamiento en Pelican (1997) mientras que entregaba las llaves del avión en la oficina vi algo que me llamó la atención. Estaba allí un señor preguntando cuanto le costaría llevar a su hijo en un vuelo.

Todos estaban muy ocupados y se demoraban en atenderlo. Yo no pude esperar ante semejante oportunidad. Me acerqué, me presenté y descubrí para sorpresa mía que era Colombiano. Hice el “switch” a español y le dije que el vuelo que él buscaba tendría que pagar un instructor y que yo le ofrecía llevarlo solo por el costo de la renta.

El al principio se mostró un poco extrañado. Supongo que pensaría, “¿Y este loco de donde salió?”  Después de hablarle un poco de mí me contó con más confianza que quería darle una sorpresa a su hijo de cumpleaños. Me confesó que estaba contento de saber que podría ahorrarse unos pesos conmigo pues ahora se daba cuenta lo costoso que era rentar un avión.

Coordinamos todo para encontrarnos en el aeropuerto el día de cumpleaños de su hijo. Me lo presentó – Hola Carlos, te presento a mi hijo Javier. – Y él un poco tímido me extendió la mano y me saludó. Les expliqué los procedimientos de seguridad al caminar cerca del avión y la ruta de vuelo que tenía planeada para él. Sería un vuelo de una hora sobre la playa para admirar la vista de los edificios que bordean el mar.

Mientras yo preparaba el avión vi que el padre se despedía de su hijo y me invadió un fuerte sentimiento de responsabilidad. El estaba entregando toda su confianza en mi. Pero otra cosa era lo que Javier sentía pues ya estaba con una sonrisa de oreja a oreja viendo como su aventura comenzaba.


Aquí esta Javier posando para la foto que el papa le estaba tomando.
 Yo aparezco al fondo dándole la vuelta al ala mientras revisaba
 el avión preparándonos para nuestro vuelo panorámico
 que nos ofrecía el gran parabrisas.


Me despedí del papa indicándole que volveríamos en una hora aproximadamente. La tarde estaba preciosa y el viento estaba suave. Cerramos el inmenso parabrisas y carreteé el avión hacia el inicio de la pista seguido por la mirada curiosa de Javier. Le indiqué que me podía hablar por el micrófono de los auriculares para comunicarnos. Le pregunté si alguna vez había volado en uno de estos y me dijo que no. – ¿No te da susto? – Y me respondió en inglés, – ¡No! ¡Esto esta muy divertido! – 

Despegamos y nos dirigimos a la playa. Una vez estaba volando al lado de los edificios le indiqué como controlar con el bastón de mando la dirección del avión. Al principio abrió los ojos diciéndome – ¿Me vas a dejar volarlo?  – ¡Claro que si! ¡Feliz cumpleaños! – Le dije. Y así el mantuvo el nivel de las alas por bastante trayecto del vuelo. Al cabo de unos minutos me dijo que tomara yo el bastón para él poder tomar unas fotos.


Esta fue una de las fotos que tomó cuando nos dirigíamos hacia el sur
 por el área de Miami Beach. Al fondo se pueden ver
 los edificios del centro de Miami.


Fuimos hasta el área de South Beach dimos la vuelta a la bahía que esta al frente de Miami y regresamos. Aproximé el avión al aeropuerto de North Perry y mientras aterrizaba Javier se inclinaba hacia delante para no perderse detalle de todo el proceso.

Llegamos a la rampa de Pelican y lo ayudé a bajarse del avión. Entramos a la pequeña sala de espera de la escuela y allí encontramos al papa sentado leyendo una revista. Javier le dice, – ¡Hola papa! ¡Ya aterricé! – Y enseguida su padre se sorprende y mirando el reloj dice, – ¡Huy! ¡Fue rápido! – Salimos y me preguntó si le podía dar clases de teoría de vuelo a su hijo en el simulador de vuelo de mi computador.

Coordinamos encontrarnos otro día en mi casa y así disfrute de varias sesiones de enseñanza con Javier. Un par de años después pasando por el frente de un colegio cercano a mi residencia vi por coincidencia a Javier pero con la diferencia que ya había dejado su rostro de niño y se había convertido en todo un adolescente. Sonreí acordándome de aquel vuelo y como la vida me había dado la oportunidad de ser parte de un regalo de cumpleaños tan especial.

Aqui les dejo el Link del video clip donde le estoy dando clase a Javier con mi primer simulador usando el programa de Flight Simulator 95. Sale al inicio mi hijo Fernando posando en el avión Katana en Pelican. (Hollywood FL.1997).

https://www.youtube.com/watch?v=RL8Be2BEhdw



viernes, 17 de diciembre de 2010

LAS HISTORIAS DE NELSON SERRANO (2a parte)

Continuación...
EMERGENCIA EN CUCUTA

Estaba volando de copiloto el Twin Otter de ACES con el capitán Jorge Gómez (inicios de los 90) despegando de Cúcuta. Apenas rotamos el avión perdimos un motor. Hicimos el procedimiento, embanderamos la hélice y aseguramos el motor dañado.

El aeropuerto de Cúcuta tiene dos pistas cruzadas debido a los vientos variables de esa región y decidimos irnos a la cabecera de la otra pista para aterrizar.

Debido a que íbamos con máximo peso, veinte pasajeros, era medio día y hacia calor perdimos mucha altura y nos tocó ir muy bajito casi pegados al piso hasta que lo pudimos entrar a la otra pista.


Twin Otter de ACES.

En el ATR nunca me pasó nada. En el 707 en Tampa solo un par de apagadas de motor en pleno vuelo por problemas de presión de aceite. 

 EXPLOTO UNA LLANTA

Estaba de copiloto en el DC-8 de Tampa Air despegando como a la una de la mañana de Bogotá para Miami y cuando el avión rotó, explotó una de las llantas del tren principal.

Pedazos de la banda exterior de una de las llantas reencauchadas cortaron las líneas hidráulicas principales, parecido a lo que le pasó al Concorde en Paris. Quedamos enseguida sin presión hidráulica, quedaron los flaps abajo, el tren abajo y los controles se endurecieron como si fuera un carro manual.

Volamos así hasta el aeropuerto de Rionegro en Medellín, sostuvimos como hora y media para quemar y botar combustible pues estábamos muy pesados.

Luego aterrizamos y al aplicar el freno de emergencia, fue tan fuerte la frenada, que se estallaron todas las demás llantas.


Estado en que queda el tren de aterrizaje después de explotar sus llantas.

PRIMER VUELO DE CAPITAN

Después de hacer la sesión de simulador para subir a capitán del DC-8 en Tampa Airlines, hice cien horas de chequeos de ruta con un capitán instructor y después un chequeo con inspector de la Aero-civil. Pasé el chequeo y luego tuve mi primer vuelo como capitán con copiloto en un vuelo Medellín – Miami.

El vuelo era como para las cuatro de la tarde pero cuando llegué tenían el avión puesto en gatos hidráulicos pues tenía problemas con el tren de aterrizaje y las compuertas de los trenes. Parecía que cuando subía el tren trababa algunas compuertas. Tuvieron el avión ahí como hasta las seis de la tarde.

Nos entregaron el avión, procedimos a despegar y cuando fuimos a subir el tren, nada, no subió y nos tocó ir al VOR a sostener.

No podía creerlo, justo en mi primer vuelo de capitán. Luego fuimos a botar el equivalente a ese entonces de unos catorce millones de pesos en combustible para aligerar el peso y poder aterrizar sin problemas.

Duró tres días en mantenimiento hasta que lo arreglaron completamente y volvimos a arrancar.



MI MAYOR SUSTO


El mayor susto que me he pegado en mi vida fue un día que estábamos aterrizando con el DC-8 en Bogotá.

Íbamos con máximo de peso y la aproximación estaba a cargo del copiloto. Nos dimos cuenta que empezaba a llover fuertemente sobre Bogotá y decidí tomar los mandos pues se veía difícil el aterrizaje.

Apenas el avión tocó pista monté los reversos de los cuatro motores. Pero no entró el reverso del numero cuatro (motor de afuera del lado derecho)- Enseguida el avión me tiró fuertemente hacia el lado izquierdo por exceso de freno a ese lado.

Le grité al copiloto que me sacara el reverso del numero uno para igualar el momentum y que el avión dejara de tirar para la izquierda. Casi se me sale de la pista y maniobré para ponerlo de nuevo en el centro pero empeoró la situación pues enseguida entró en hidroplaneo (esquiando sobre el agua sin frenar).

Continuó toda la pista hidroplaneando y era la angustia de que no quería frenar, continuaba y continuaba y no se agarraba al concreto. En medio de ese aguacero nos acercamos al final de la pista y faltando solo unos metros por fin se detuvo el avión. ¡Por poquito nos salimos de la pista!

Ese fue el mayor susto de mi vida. Lo que me pasó en el primer vuelo de capitán no se compara con esta historia. La verdad me asusté mucho. Era la impotencia de ver que el avión no paraba y que la pista se estaba acabando.

DC-8 de TAMPA Airlines despues de una larga carrera de aterrizaje.



SE RAJO LA VENTANA

Estábamos volviendo de Nueva York para Caracas con el capitán Iván Jabba quien fuera antes uno de nuestros instructores de ACES. De pronto se rajó uno de los paneles de las ventanas de la cabina. Hicimos el procedimiento de altura y velocidad y decidimos parar en Miami para que lo arreglaran.


El parabrisas esta conformado por dos paneles de vidrio especial térmico sobrepuestos.
 Aqui se ve como uno de ellos se raja y por esto toca descender para evitar daño del que queda.

Bueno, aparte de estas historias todo a sido mas bien normal. En resumen llevo ya unas doce mil trescientas horas y de esas, cuatro mil han sido como capitán. Tengo como planes futuros aplicar a LAN Perú pues me gustaría volar de dia con pasajeros. Tal vez también AVIANCA compre a TAMPA y sigamos volando carga para ellos. Ya veremos.

Nelson Serrano Prada

En el B-767 de Tampa Air

Nota del autor (2018): Aproximadamente en el año 2012 supe que logró entrar como capitán del B-767 en LAN Perú hoy LATAM Perú cumpliéndose asi su proyecto de volar con pasajeros.
Blue Skies capi Nelson!!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

LAS HISTORIAS DE NELSON SERRANO


Nelson Serrano fue uno de mis compañeros de clase cuando nos iniciamos en ACES (1989). Compartimos no solo el estudio sino que también convivimos con otros compañeros en una casa en Medellín donde rentamos un cuarto mientras hacíamos el curso de tierra.
Afortunadamente logré contactarlo hace un año (2010) por intermedio de nuestro otro compañero Jorge Cipagauta. Nos encontramos en Miami en el hotel donde se queda entre sus vuelos internacionales, después de unos veinte años desde que volábamos en ACES. Grato re encuentro!

¡Encuentro después de veinte años!

Nos invitó a mi mujer y a mí a delicioso mondongo colombiano.

Después de almorzar nos pusimos al día con todo lo que había sucedido en nuestras vidas y luego aproveché para grabar sus historias en el hotel. Aquí las transcribo.


MI INICIO EN ACES

Precisamente conocí a Carlos en marzo del 89 cuando hacíamos juntos los exámenes escritos de inglés para poder entrar a la compañía. Ese día estaba también ahí nuestro compañero Jorge Cipagauta. Luego hicimos los exámenes sicológicos en el barrio Conquistadores y después la entrevista. Entramos a ACES y empezamos el curso de tierra que duró como unos dos meses.

Después empezamos a volar como aprendices y a los dos meses y medio nos hicieron la evaluación para poder pasar a volar como copilotos. Volé el Twin Otter aproximadamente tres años. Volaba bastante desde Manizales para poder ver a mis hijos en Cali. Al año se fue mi esposa con los niños a Medellín para así poder estar más tiempo juntos.

Fueron tiempos difíciles económicamente. Después pasé al curso del ATR-42 y lo estuve volando de copiloto unas ciento treinta horas en unos tres meses. Volábamos por el área del Urabá antioqueño, Quibdo, Armenia, Pereira, Manizales y Bogotá.


Esta foto es del HK-4205 X  un ATR-42 carreteando en la rampa del aeropuerto de Bogotá. Al fondo se puede ver un B 727 también de ACES. (Foto Airliners.net).

TAMPA AIRLINES

Gustavo, nuestro programador de vuelos de ACES, se pasó a trabajar a TAMPA (Transportes Aéreos Mercantiles Panamericanos, basada en Medellín) también como programador. Le dijeron a el que necesitaban cuatro copilotos y que si conocía en ACES a alguien que quisiera entrar al curso. El de buena gente me llamó y me dijo que si quería entrar a TAMPA donde iba a ganar el doble. Justo yo andaba bien apretado de dinero y tuve solo un fin de semana para tomar la decisión. Pues me decidí y a los tres días estaba ya en curso de copiloto para el B-707.


B 707 de Tampa aproximando con una tormenta al fondo. Este es el HK-3030X

Me dio muy duro al principio pues el curso de tierra no fueron dos meses como suponía sino solo una semana. Además no estaba acostumbrado a rutas como Nueva York, Miami, Europa y a esto súmale que el equipo era un jet grande y yo venía de volar un pequeño turbohélice.

Para mis compañeros fue más fácil pues venían de Avianca o SAM de haber volado el B-727. Volábamos unas ciento veinte horas al mes y eso me agotaba bastante. Creía que iba a “tirar la toalla”. Habían capitanes buena gente que me ayudaban a cogerle el tiro al avión pero también estaban los mala clase que me daban mucho “tubo” y eso me tenía muy aburrido.

Llegué a pensar que había cometido el gran error de mi vida al haberme pasado a TAMPA y si hubiese existido la oportunidad de devolverme a ACES creo que lo hubiese hecho.  Poco a poco me fui acostumbrando a los vuelos y al avión hasta que pasó el mal rato. A los dos años me pasaron de copiloto al DC-8.

Este es el DC-8. Este es el HK-4176  carreteando en el aeropuerto de Miami.

Este avión es más complicado que el 707. El DC-8 no tiene frenos aerodinámicos y además entra a aterrizar con la nariz abajo a diferencia del 07.
Volé bastante este avión; como unos seis años y medio. Cuando yo entré habían siete aviones, cinco 707 y dos DC-8 y a los seis años la compañía casi se quiebra quedando con solo dos DC-8. Por eso estaba demorado subir a comandante. Por fin llegó la oportunidad de subir a capitán del DC-8. Volé unas mil quinientas horas solamente en unos dos años y medio. La compañía cambió los DC-8 por los B-767 y así pasé a capitán de este nuevo avión. Llevo en este avión ya tres años y pico. Estoy ya en total completando las trece mil horas de vuelo.

Este es el N768QT,  uno de los B-767 de la compañía.

Continuará...

martes, 14 de diciembre de 2010

A LA FINCA DE TOÑITO


Pronto hicimos con Toñito, mi vecino Boliviano una muy buena amistad (Hollywood Florida 1996). El andaba obsesionado con hacer otro vuelo en el Katana. Pronto encontró la justificación perfecta para invertir el costo de rentar el avión por unas dos horas.

El estaba adquiriendo un terreno por el área de West Palm Beach y quería tener un video aéreo de esta finca para así facilitar el proceso de un préstamo por el banco para poder financiar la compra.

Al principio lo miré y le dije – Toñito...usted esta loco o tomándome del pelo? – Pero él con una sonrisa de oreja a oreja me dijo – ¡Hágale Carlitos, separe el avión por dos horas que yo pago! –

Enseguida me llegó esa emoción que viene antes de la aventura. Volar a un terreno que no conocía. Volar de forma especial para un video. Todo era tan nuevo que mil preguntas de súbito se agolparon en mi cabeza.

Separé el avión y abrí el mapa del área para estudiar todo el proceso de este vuelo. El primer gran obstáculo que encontré fue que el terreno se encontraba cerca de la zona de aproximación de los aviones al aeropuerto internacional de West Palm. Tendría que pedir permiso para pasar por esa área.

Llegó el día y nos dirigimos en mi carro al aeropuerto con Toñito y su cámara de video. Yo estaba un poco callado y nervioso tratando de concentrarme en todo lo que tendría que hacer. Toñito en cambio estaba feliz y decía:  – ¡Que maravilla! ¡No puedo creerlo! ¡Voy a mi soñada finca por el aire! – .

Pero en cambio yo me sentía como si fuese a ayudar a escapar a un reo de una cárcel en helicóptero. Sentía que este vuelo era lo más ilegal que nos habíamos podido inventar. Sin embargo poco a poco me fui contagiando de la alegría de mi amigo y esto hizo el vuelo mas divertido.

Tomamos altura en el hermoso y aerodinámico Katana rumbo a su finca y llegó el momento de la verdad cuando nos acercamos al área del aeropuerto internacional.

Llamé al controlador aéreo y sin nisiquiera dejarme preguntar me mandó a que me alejara del área porque estaba muy ocupado. Viré en sentido oeste con un frio en el estómago pero una parte de mi se reveló y pensó en como lograr llegar a nuestro destino.

Revisé mi gasolina y le dije a Toño que no se preocupara que lo iba a intentar otra vez. Decidí bajar a una altura que me permitiera legalmente poder entrar a nuestra área.

Al acercarme volví a llamar y con un fuerte regaño el controlador me dijo que me largara de esa área. Yo en tono calmado le expliqué que quería seguir hacia el norte y para mi alivio me indicó que prosiguiera hacia el norte pero que no me acercara más al aeropuerto.

Justo lo que demoró la conversación con el controlador me dio la ventaja que necesitaba para acercarme a su finca. Por fin llegamos al área y enseguida Toñito la identificó. Me guió hasta que estuvimos justo al lado de la propiedad. Me puse de lado para así tener la casa justo en la punta del ala derecha para que él filmara.

Enseguida me acordé de la escuela de vuelo en Colombia cuando entrenaba esta maniobra para tratar siempre de mantener el blanco sobre el ala. Esto requería bastante coordinación con los alerones, pedales y potencia. Le dimos como unas tres vueltas y Toñito feliz me dijo – ¡Lo tengo! ¡Lo tengo en video! ¡Que maravilla Carlitos! – Yo estaba también feliz de haber podido “coronar” semejante aventura.

Viré de regreso a Hollywood manteniéndome alejado de West Palm y puse a volar a Toñito para así yo tomar algo de aire y recuperar mi semblante.

Ya para el aterrizaje tomé el mando y el aprovechó para hacer tomas del descenso.

Después de un delicioso aterrizaje salimos del aeropuerto a mi apartamento para ver el video. Fue todo un éxito.

Lo interesante fue que él me contó después que aquel video fue el punto adicional que necesitaba para que le aprobaran el préstamo del banco. De nuevo no podía creerlo. ¡Que aventura! ¡Gracias Toñito!

Katana   (Foto Airliners.net)

domingo, 12 de diciembre de 2010

LA HISTORIA DE JUAN K (2a parte)


Entonces solicité lo siguiente: - Aproximación, consígame una pista lejos de aquí al menos con orientación 36-18 para aproximar!!! – No hubo respuesta.

Después, uno a uno los aeropuertos cercanos empezaron a cerrar por fuerte viento, nieve y wind shear (turbulencia severa). Debajo de mi los grandes aviones estaban quedándose sin combustible y comenzaron a partir hacia los aeropuertos alternos lejanos. Con cada avión que salía hacia el alterno, los controladores de aproximación nos descendía 1000 pies.

Cuando el sexto avión partió hacia su alterno quedamos bajo el techo de nubes y pude observar la torre de control sabiendo que una masa de aire con fuertes ráfagas estaba pasando por la torre y por mi avión. Solicité confirmar el viento a la torre y su respuesta fue:  – Una ráfaga de viento acaba de tumbar el anemómetro pero tenemos una cuadrilla arreglándolo en este momento.–

Las luces “NAC NOT FULL” se encendieron en el panel anunciador indicándome que los tanques de las nacellas no estaban ya llenos y eso significa que los tanques de las alas estaban vacíos y que en 40 minutos estaría en un planeador de aluminio con 19 pasajeros y un copiloto catatónico a mí lado.

Cerrándose mi cono de seguridad y ante tan precaria situación dije por la radio: – Control, solicito aproximar. - A lo que aproximación respondió: – Autorizado, comunique con la torre para instrucciones...  !Buena suerte!–

Le dije al copiloto: – Voy a hacer una aproximación con los flaps en approach, tren abajo, hélices adelante y usted me va a avisar si la velocidad se cae 20 nudos en cualquier momento o si la velocidad cae abruptamente por debajo de los 120 nudos indicados. – No hubo respuesta. Solo una cara mirándome con unos grandes ojos abiertos y una expresión de asombro.

Una vez autorizado a aterrizar comencé a trabajar en mi descenso aplicando potencia asimétrica y banqueo para contrarrestar las ráfagas de viento y la deriva en mi aproximación final, el avión y las hélices sonaban cuando las ráfagas de viento lo impactaban y me tocaba llevar los motores casi a la línea roja para segundos después tener que cortarlos al mínimo. Mr. Pratt and Mr.Whitney estarían orgullosos de sus indestructibles motores PT-6 y de cómo nos mantenían en la final a la pista.

Estando a 500 pies del terreno un piloto de un jet dijo por la radio: – ¿Que es lo que está haciendo ese avioncito? – Casi sin pensarlo presioné el botón de mi radio y dije: – !Este avioncito lo está haciendo realmente bien!!!

Ahí estábamos ahora cruzando el umbral y haciendo el aterrizaje más suave de mi vida con toda la potencia disponible en mi avión. No creo que el avión haya recorrido más de 2 veces el tamaño del mismo sobre la pista hasta quedar quietos. Entonces llamé por la radio y dije: –Torre, el viento ahora es de 320 grados, 60 nudos con ráfagas de 80 nudos!!– Y la torre me dijo: – Y usted como sabe eso? A lo que yo respondí, – Bueno, estoy en la cabecera de la pista 32 enfrentado al viento y eso es lo que indica mi velocímetro. –

Muy lentamente carreteamos hacia la plataforma de la compañía pues no quería quedar en ridículo dejando que el viento me sacara de la calle de rodaje. Mis rodillas, mis manos y todo mi cuerpo temblaban. Cuando comencé a oír por la radio que los jets solicitaban aproximar, esa noche se rompieron records a granel acerca de la distancia recorrida por los jets al aterrizar.

No alcancé a llegar a cama para la media noche, pero llegué.....Ah!.... y jamás volví a volar con ese copiloto.

Juan K

Beech 1900  (Foto Airliners.net)

sábado, 11 de diciembre de 2010

LA HISTORIA DE JUAN K


Juan K es un cyber amigo con mucha experiencia en la aviación y quiso muy gentilmente compartir una de sus increíbles historias con nosotros los gomosos del vuelo. Disfrutenla!

DE LOS AFANES...

Estábamos en la última pierna de nuestro vuelo de 8 trayectos del día, el DME de nuestro BEECH 1900 mostraba 380 nudos sobre el terreno casi 100 nudos más de lo normal.
Gracias a esos 100 nudos que tuvimos de viento de frente cuando hicimos el vuelo anterior estábamos atrasados en el itinerario.

Le dije al copiloto que cargara el equipaje de los pasajeros y averiguara el estado del tiempo mientras yo pedía autorización y mantenía el motor numero 2 encendido. Habíamos hecho el vuelo PITTSBURG-COLUMBUS-PITTSBURG tres veces ese día con vientos en un rango de 15 a 25 nudos y nubes dispersas, había un aviso de un frente frio, pero no afectaría nuestro itinerario y ese frente llegaría a PITTSBURG (estimaba yo cuando estuviera en mi cama alrededor de la media noche) además del viento que tendríamos de cola nos llevaría mucho más rápido a nuestro destino.

Sorpresa. Estando cerca de PITTSBURG cuando cambiamos a la frecuencia de aproximación se estaban otorgando esperas en el patrón del VOR para todas las aeronaves. Yo le pregunto al copiloto – Averiguaste el último reporte de tiempo antes de salir? – Y su respuesta fue: – Disculpe capitán no tuve tiempo de hacerlo porque temía que eso nos demoraría la salida del vuelo... pero no se preocupe el tiempo ha estado bueno todo el día. –

Los copilotos que empiezan sus carreras en este medio tienen un enorme entusiasmo por estar volando un turbo-prop que a su vez compensan con una gran falta de experiencia, ellos trabajan duro y por eso pocas veces critico sus esfuerzos, son como esponjas secas que absorben el conocimiento rápidamente, pero las tareas tienen prioridades y son estos casos los que marcaran sus carreras y harán saber por el medio no deseado que las ordenes son para cumplirlas y no para discutirlas o darle una prioridad diferente a la que ordena el piloto al mando.

Con ese viento de cola nos aproximábamos rápidamente a PITTSBURG y el panorama no era para nada agradable, las nubes negras con relámpagos brillantes que iluminaban su interior y la turbulencia nos indicaba lo que el mal tiempo tenía preparado para nosotros al arribar.

Pedí a PITTSBURG por el radio un reporte de tiempo y me contestó: - PITT está cerrado tenemos viento de los 360 a 60 grados con 70 nudos con ráfagas de 90 nudos. -  El copiloto murmuró algo por el interphone que no entendí y fue lo último que escuché de él ese día.

Ahora la formación de hielo era la nueva situación para afrontar, las botas anti hielo empezaron a hacer su trabajo mientras recibíamos vectores para proceder al patrón de espera. Ya incorporados en el patrón mantenía 140 nudos, la velocidad más segura que consideré para el holding bajo condiciones de hielo y para conservar el combustible que quedaba en los tanques.

Cuatro grandes jet por encima y seis por debajo eran mis acompañantes en esa tormentosa noche en el patrón de espera para la pista 32. Tomé en cuenta la deriva por el viento y viré al outbound, el BEECH es un gran caballo de trabajo pero este en especial era muy simple en instrumentación y no teníamos datos de la deriva de viento como se puede apreciar en un GPS con moving map.

Cumplido el tiempo en outbound viré hacia el inbound pero el radial de inbound estaba tan desplazado que opté por volar directo hacia la radio ayuda pues sería una batalla perdida tratar de interceptar el radial de entrada. Ahí calculé que la deriva era causada por un viento de no menos de 100 nudos y que estábamos todos los aviones haciendo unos patrones realmente raros y circulares.

Estuve 1 hora en espera y había llegado el momento de tomar una decisión, llamé a control aproximación y le pregunté por las condiciones meteorológicas y me contestaron que estimaban que pronto pasaría el temporal, pero quien me lo podía asegurar?

Entonces solicité lo siguiente: - Aproximación, consígame una pista lejos de aquí al menos con orientación 36-18 para aproximar!!! – No hubo respuesta...
Continuará...

Beech 1900