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martes, 14 de diciembre de 2010

A LA FINCA DE TOÑITO


Pronto hicimos con Toñito, mi vecino Boliviano una muy buena amistad (Hollywood Florida 1996). El andaba obsesionado con hacer otro vuelo en el Katana. Pronto encontró la justificación perfecta para invertir el costo de rentar el avión por unas dos horas.

El estaba adquiriendo un terreno por el área de West Palm Beach y quería tener un video aéreo de esta finca para así facilitar el proceso de un préstamo por el banco para poder financiar la compra.

Al principio lo miré y le dije – Toñito...usted esta loco o tomándome del pelo? – Pero él con una sonrisa de oreja a oreja me dijo – ¡Hágale Carlitos, separe el avión por dos horas que yo pago! –

Enseguida me llegó esa emoción que viene antes de la aventura. Volar a un terreno que no conocía. Volar de forma especial para un video. Todo era tan nuevo que mil preguntas de súbito se agolparon en mi cabeza.

Separé el avión y abrí el mapa del área para estudiar todo el proceso de este vuelo. El primer gran obstáculo que encontré fue que el terreno se encontraba cerca de la zona de aproximación de los aviones al aeropuerto internacional de West Palm. Tendría que pedir permiso para pasar por esa área.

Llegó el día y nos dirigimos en mi carro al aeropuerto con Toñito y su cámara de video. Yo estaba un poco callado y nervioso tratando de concentrarme en todo lo que tendría que hacer. Toñito en cambio estaba feliz y decía:  – ¡Que maravilla! ¡No puedo creerlo! ¡Voy a mi soñada finca por el aire! – .

Pero en cambio yo me sentía como si fuese a ayudar a escapar a un reo de una cárcel en helicóptero. Sentía que este vuelo era lo más ilegal que nos habíamos podido inventar. Sin embargo poco a poco me fui contagiando de la alegría de mi amigo y esto hizo el vuelo mas divertido.

Tomamos altura en el hermoso y aerodinámico Katana rumbo a su finca y llegó el momento de la verdad cuando nos acercamos al área del aeropuerto internacional.

Llamé al controlador aéreo y sin nisiquiera dejarme preguntar me mandó a que me alejara del área porque estaba muy ocupado. Viré en sentido oeste con un frio en el estómago pero una parte de mi se reveló y pensó en como lograr llegar a nuestro destino.

Revisé mi gasolina y le dije a Toño que no se preocupara que lo iba a intentar otra vez. Decidí bajar a una altura que me permitiera legalmente poder entrar a nuestra área.

Al acercarme volví a llamar y con un fuerte regaño el controlador me dijo que me largara de esa área. Yo en tono calmado le expliqué que quería seguir hacia el norte y para mi alivio me indicó que prosiguiera hacia el norte pero que no me acercara más al aeropuerto.

Justo lo que demoró la conversación con el controlador me dio la ventaja que necesitaba para acercarme a su finca. Por fin llegamos al área y enseguida Toñito la identificó. Me guió hasta que estuvimos justo al lado de la propiedad. Me puse de lado para así tener la casa justo en la punta del ala derecha para que él filmara.

Enseguida me acordé de la escuela de vuelo en Colombia cuando entrenaba esta maniobra para tratar siempre de mantener el blanco sobre el ala. Esto requería bastante coordinación con los alerones, pedales y potencia. Le dimos como unas tres vueltas y Toñito feliz me dijo – ¡Lo tengo! ¡Lo tengo en video! ¡Que maravilla Carlitos! – Yo estaba también feliz de haber podido “coronar” semejante aventura.

Viré de regreso a Hollywood manteniéndome alejado de West Palm y puse a volar a Toñito para así yo tomar algo de aire y recuperar mi semblante.

Ya para el aterrizaje tomé el mando y el aprovechó para hacer tomas del descenso.

Después de un delicioso aterrizaje salimos del aeropuerto a mi apartamento para ver el video. Fue todo un éxito.

Lo interesante fue que él me contó después que aquel video fue el punto adicional que necesitaba para que le aprobaran el préstamo del banco. De nuevo no podía creerlo. ¡Que aventura! ¡Gracias Toñito!

Katana   (Foto Airliners.net)

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