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lunes, 8 de noviembre de 2010

¿QUIERE JUGAR MARCIANITOS?


Un día volábamos a Yopal con el capitán Gabriel Espinosa.( Twin Otter DHC-6. Aerotaca - 1992) Coincidencialmente con él habíamos salido de la misma escuela de vuelo Aeroclub y habíamos compartido algunos días nuestra pasion por el aeromodelismo y el vuelo en cometa.

A pesar de esto por alguna razón se comportaba muy seco y callado conmigo. Parecía que el cargo de capitán lo había sumergido en muchos miedos. Pero yo trataba de ignorar su silencio y a cada rato le hablaba de alguna anécdota que recordaba de algunos vuelos de mi planeador de radio o en la cometa.

El me decía que yo era una persona muy idealista y que eso no me iba a llevar a ninguna parte y menos cuando me habían echado de Avianca y de Aces. Pero yo ignoraba sus comentarios negativos y seguía disfrutando de lo que en ese momento me ofrecía la vida.

Sentía lastima de ver como alguien con quien había pasado tan buenos momentos estaba ahora escondido dentro de un duro caparazón; pero al mismo tiempo disfrutaba la coincidencia del destino que nos puso a volar juntos en la misma empresa y ese día en el mismo avión. !Que nos íbamos a imaginar!

Subíamos por la cordillera rumbo a Yopal en las horas del mediodía y el calor de esta hora alimentaba inmensas nubes a niveles tan altos que teníamos que pasarlas por los lados o atravesarlas por las zonas más seguras.

Ese dia yo estaba al mando de los controles de vuelo en este trayecto. Gabriel decidió ponerse un poco en el papel de instructor y enseñarme como llevar el vuelo con este tipo de nubes. Me dijo – Si ve las torres de esos cúmulos nimbus?(Nubes de lluvia)... Están demasiado altas así que vamos a tener que “instrumentarnos” (meternos en la nubes y volar por instrumentos) hasta pasar al otro lado.

 – Yo enseguida me emocioné pues sabía que esto me iba a brindar la aventura de navegar por el bello mundo de los instrumentos de vuelo. Tendríamos ahora que evitar las zonas de alta turbulencia y lluvia de aquellas tormentas delante nuestro.

Enseguida me dijo, – Quiere jugar marcianitos? – , – Como? – le dije.  – Prenda el radar, coloque la distancia para que aparezcan las tormentas y va a verlas como unas manchas rojas rodeadas de una banda amarilla. Tiene que volar por la mitad de las manchas rojas para evitar el núcleo de la tormenta. –

Enseguida prendí el radar, que se encuentra en el centro inferior del panel de instrumentos, ajusté la distancia hasta que aparecieron tres grandes manchas rojas rodeadas de amarillo y verde.

Justo teníamos una al frente y empecé a “jugar marcianitos”. Busqué cual de los espacios entre las manchas era mayor y vire el avión hacia un rumbo que me llevara por la mitad.

Nos metimos en las nubes y todo se oscureció al quedar rodeados de un mundo gris oscuro. La luz del radar con la oscuridad se hizo mas intensa y sentía que estaba en una cápsula espacial evitando el ataque de los marcianos que en este caso eran tormentas reales que han logrado derribar aviones al llenar sus alas de hielo o hacer que pierdan el control dentro de sus fuertes torbellinos.

Empezamos a mecernos fuertemente a medida que nos acercábamos a los núcleos.

Pasé justo por el medio de dos de los “marcianitos” pero como en el juego, enseguida aparecieron dos más y esta vez casi el doble de grandes. Tuve que virar para alejarme un poco del que tenía más cerca y luego empezar a virar para pasar en medio. Pero esta vez no fue tan fácil pues la turbulencia era más intensa y tuve que virar varias veces corrigiendo el rumbo pues las corrientes nos arrastraban continuamente.

Una vez pasé entre los dos grandes “marcianos” tuve que mover la cabrilla constantemente para mantener las alas niveladas con la barra blanca del horizonte artificial.

Poco a poco pasamos las áreas de tormentas y entramos de nuevo al calmado cielo azul que dejaba ver al frente los hermosos llanos orientales.

Miré por mi ventanilla hacia el ala y pude ver que salíamos de un inmenso castillo amurallado por gigantes nubes cúmulos nimbus de tormenta. !Habíamos vencido a los “marcianos”!

Marcianito...con todo y cabeza! (Vista en el radar meteorológico
 de la sección transversal de un cumulo nimbo con
tres torres de fuerte desarrollo vertical)

domingo, 7 de noviembre de 2010

ALFOMBRA MAGICA


El “slogan” de la compañía Aerotaca era “Vuele por Aerotaca, la alfombra mágica sobre los llanos de Colombia” y en los aviones estaba dibujado un gracioso “llanerito” sobre una pequeña alfombra al estilo de las fábulas de Ali Baba. 


Cortesía de Aerocol.net

También le decían con humor negro “Vuele Aerotaca…. para una muerte berraca”. Como fuera yo estaba gozando de mi alfombra mágica y justo un día volamos sobre una gigantesca alfombra verde en los llanos.

Era un vuelo charter que me tocó con el capitán Buitrago, un ex–Aces. Teníamos que recoger a un grupo de misioneros en una lejana finca y llevarlos a Villavicencio que está también en los llanos. Esta finca estaba a una hora de vuelo al norte de Villavicencio.


DHC-6 Twin Otter AEROTACA

Salimos de Bogotá y después de pasar la cordillera nos dirigimos con rumbo sur-este hacia esta finca.

Yo tenía ya bastante curiosidad por saber como sería aterrizar en una finca. El capitán empezó a descender y yo buscaba por todos lados la pista. – No hombe’ no va a encontrar la pista porque simplemente no hay pista. – , – Comooo? – Le dije, y me señaló al frente – Si ve esa casita al lado de la carretera? Esa es la finca y podemos aterrizar donde queramos. – Me quedé mirando al frente boquiabierto.

Era una inmensa alfombra de pasto de un verde brillante, bien cortado que se extendía por muchas hectáreas alrededor de la finquita.

Pasamos por encima para ver la dirección del viento en una pequeña mangaveleta colocada al lado de la casa. Hicimos otro sobrepaso más bajo para avisarles que ya íbamos a aterrizar. Me sentía dentro de un aeromodelo que iba a aterrizar en una inmensa cancha de pasto cuadrada.

Viramos de acuerdo al viento y el capitán seleccionó una pista imaginaria para aterrizar. Apenas nos acercábamos hacia la suave alfombra verde sentía que perdía un poco la percepción de altura. Era como estar aterrizando en el mar y me confundía la perspectiva de profundidad al estar rodeado de un horizonte completamente plano y sin montañas. Que sensación mas bella cuando sentamos suavemente el tren principal en la fresca hierba llanera.

Lo que estaba viviendo parecía más bien un capítulo de aviación deportiva.

Llevamos el avión hasta la casa, apagamos el motor izquierdo y esperamos a los pasajeros. Esto parecia sacado de un sueño.

Después de que subieron nos preparamos para despegar y de nuevo tuvimos que hacer el cálculo y definir una pista imaginaria para despegar con el viento lo menos cruzado posible para así salir con rumbo sur-oeste hacia Villavicencio.

 Ese dia volé en alfombra mágica a una mágica alfombra verde! Otro regalo de mi Padre creador!




Llanos orientales.

sábado, 6 de noviembre de 2010

EL CAÑON DEL CHICAMOCHA


Recuerdo que este día veníamos volando con el capitán Muñoz (Avión Twin Otter, Aerotaca,1992) desde Bucaramanga a Sogamoso en el departamento de Boyacá volando en sentido sur para continuar luego hacia Bogotá.

Nunca había hecho esta ruta y estaba ansioso por ver más de cerca el famoso cañón del rio Chicamocha.

Este cañón es una versión pequeña del gran cañón del rio Colorado en los EU. Tiene partes del paisaje que son similares.

Tomamos altura y el capitán me dijo que llevara el avión hasta Sogamoso para que él se pudiera echar su acostumbrada “siestica”. Pronto quedó profundamente dormido.

Adelante de mi empezaba la función de la naturaleza a mostrarme sus primeras imágenes. No podía creer como el rio había socavado durante millones de años tan espectaculares paredes y precipicios.

Este era el sitio donde siempre había querido volar en cometa pero no habia tenido la oportunidad. Ahora estaba adentrándome en este espectacular paisaje cumpliendo mi sueño pero a diferencia de una silenciosa cometa estaba siendo arruyado por el suave y adormecedor zumbido de este turbohélice. Sentía que mi ángel me estaba dando este día el mejor de los regalos!

Tenía ahora la oportunidad de poder disfrutar en balcón de lujo desde la cabina de un avión todo el cañón hasta la zona de sus inicios cerca de Sogamoso. Pensé que sería más espectacular si bajábamos un poco y estuviéramos en el centro del cañón para poder ver más de cerca esas bellas terrazas de diferentes colores.

La ruta nos iba a llevar por un lado y no quería perder la oportunidad. Miré a mi izquierda y vi al capitán roncando placidamente. Miré atrás a la sección de pasajeros y los pocos que habían estaban bajo la influencia de la falta de oxígeno a estas alturas y ya estaban todos dormidos. !Yo era el único despierto!

No pude evitar la tentación y lentamente sin que se sintiera disminuí la potencia para bajar y viré hacia el centro del cañón. Cuando llegué a la altura donde comenzaban las paredes empecé a gozar realmente la belleza del paisaje.

Al ver que todos seguían dormidos no me pude contener y bajé un poco más hasta que quedamos rodeados de precipicios a lado y lado. !Que belleza!… Me sentía viviendo algo surreal. Era estar solo en un avión en medio de la filmación de una de esas fabulosas aventuras del Discovery Channel!.

Hice pequeños virajes para ver mejor los detalles de los ríos que parecían culebras reptando por un gran desierto. A medida que avanzaba el cañón se iba haciendo mas estrecho y el rió más pequeño.

La grandeza del paisaje me hacía sentir como un diminuto pez navegando lentamente por el fondo de un acuario con paredes de roca hecho por el todo poderoso para su propio placer.

Poco a poco el paisaje empezó a tomar altura y debido a esto perdíamos altura con respecto al terreno. Suavemente empecé a colocar potencia rogando para que el capitán no se despertara. Miré a mi lado y podía escuchar todavía sus ronquidos.

El paisaje lentamente se fue tornando más y más verde a medida que subíamos hacia las montañas de Boyacá.

De pronto el capitán se despertó, miró los instrumentos y me dijo – Bueno, “loquito” siga así y me despierta cuando lleguemos. – , – Si capitán, no se preocupe –  Le respondí y acto seguido se volteó hacia la ventana para seguir durmiendo.

Miré al frente y solté un suspiro de alivio al mismo tiempo que se me dibujaba una gran sonrisa por tan tremendo espectáculo que me regaló la naturaleza.

Me llevé de regalo uno de los vuelos que siempre había querido hacer. !Gracias Diosito!



Desde el rio se puede observar sus inmensas paredes.



Parapentista volando sobre el cañón.

viernes, 5 de noviembre de 2010

MARIA EUGENIA ROJAS


María Eugenia Rojas es la hija de uno de los ex presidentes de Colombia Gustavo Rojas Pinilla y no solo fue famosa por su movimiento político ANAPO sino también por ser la primera mujer piloto de helicóptero licenciada en Colombia. No sabía que la llevábamos a bordo y menos me imaginaba bajo que circunstancias nos íbamos a conocer.

Aquel día volaba de nuevo con nuestro capitán “mala clase”. Estábamos haciendo la ruta más difícil de la operación de la compañía que era Bucaramanga, Málaga y regreso en un avión turboprop Twin Otter de la compañia Aerotaca en el año 1992.

La pista de Málaga es una versión miniatura de la pista de Pasto que parece un “porta–aviones” anclado al lado de la montaña. Esta rodeada por precipicios y montañas y solo ciertos capitanes estaban autorizados para aterrizar en ella.

Este día este capitán parecía que estaba de afán pues se había retrasado el itinerario. Para ganar algo de tiempo decidió salirse de la ruta usual para irse casi directo hasta Málaga. Esto implicaba un vuelo subiendo y bajando la cordillera.

Salimos de Bucaramanga y de inmediato tomó rumbo a las altas montañas. Una vez nos acercamos a la primera, el capitán empezó a buscar la parte más alta de la falda que estuviese debajo del techo de nubes.

 Al ver el paisaje tan cerca recordé los vuelos que hacía en mi deporte de las cometas humanas o alas delta. Me fascinaba ver  de nuevo los árboles, ranchos, sembrados, cultivos con sus vacas y caballos pastando.

Casi que podía sentir el aroma de estos campos. Apenas pasamos esta parte del cerro hizo un fuerte viraje para dirigirse al siguiente cerro. Bajaba lo suficiente para evitar algunas nubes cercanas a la montaña.

Yo me estaba divirtiendo de lo lindo con el paisaje pero pensé que tal vez algunos pasajeros podría estar asustados de ver tan de cerca el planeta tierra. Podrían estar pensando que estábamos descendiendo antes de tiempo por alguna razón.

Pasamos varios cerros subiendo y bajando . Calculo que pasamos a solo cincuenta pies de algunos árboles y esto activó mi alerta por los cables eléctricos que aveces están escondidos entre la zona boscosa y me inclinaba hacia el parabrisas para observar mejor.

Ya al acercarnos al área de Málaga pasamos el último cerro y bajó la nariz fuertemente apuntando hacia la pista. Me dijo - Full flaps - Y yo llevando la palanca de los flaps al máximo le dije - Flaps bajando a full, lista de chequeo de aterrizaje completa.

- Al colocar los flaps el avión bajo la nariz y me sentía montado en una gran ave que trataba de bajar frenada por sus grandes alas. Con rápidos cambios de potencia ajustó su altura para poder tocar la pista justo a su inicio y así evitar despegar otra vez pues teníamos muy poco espacio para frenar. 

Apenas el tren principal tocó pista puso fuertemente el freno de los pedales y de los motores echando aire hacia adelante con un gran rugido. Frenamos en muy poco espacio, redujo toda la potencia del frenado y quedamos rodeados del silencioso arrullo del sonido del motor en mínimas, como si nada hubiese pasado. Una vez mas quedaba fascinado por la capacidad de este avión para frenar tan rápido.

Nos devolvimos por la pista a la zona central donde estaba la pequeña rampa de parqueo.
Una vez nos detuvimos bajaron todos los pasajeros menos “una”.

Vi que le dijo a alguien, que creo era su guarda espaldas, que esperara porque quería hablar con el capitán. Me quedé mirándola tratando de recordar su rostro pues me resultaba familiar pero no acerté en ese momento de quien se trataba. Era María Eugenia Rojas que lucía mucho más joven por su cirugía estética.

La verdad se veía bastante atractiva. Me miró, se sonrió y me extendió la mano para saludarme – Señor copiloto, mucho gusto, María Eugenia Rojas… – , – Buenos días señora como esta. – Le respondí.

Enseguida metiendo un poco la cabeza en la cabina se dirigió al capitán, – Buenos días capitán, María Eugenia Rojas. – Pero el capitán en forma seca le respondió – Buenos días en que le puedo servir. – Como si supiera que no era nada agradable la intención de la visita.

Enseguida ella en tono suave pero muy segura de sus conocimientos en aviación le dijo. – Perdón capitán,  no se supone que el procedimiento de entrada a Málaga es saliendo primero al cañón de Chicamocha, y solo hasta llegar al rio se hace el descenso para la pista? – El capitán se quedó un rato con los ojos bien abiertos ante tan femenina sorpresa.

Yo en cierta forma sentía alivio al ver que este capitán que siempre me regañaba era ahora el regañado. – En seguida el capitán en actitud de completa inocencia sacó una frase guardada que tenía en caso de emergencia – Nosotros veníamos “visual”!. – Haciendo referencia a que podía cortar camino mientras estuviese constantemente fuera de las nubes.

María Eugenia sin despedirse se retiró haciéndole comentarios de que le parecía irresponsable el tipo de vuelo que había hecho. Se bajó con su guarda espalda y esperamos a que subieran los pasajeros para Bucaramanga. Y como si nada, el regreso también fue una divertida “montaña rusa” pienso yo que más tranquila para el capitán pues no estaba “doña piloto” de pasajero que lo regañara. 

!Sorpresas que te da la vida!


María Eugenia fue la primera mujer que vistió el uniforme de oficial de la Policía
Nacional de Colombia y también la primera en obtener licencia de piloto
 de helicóptero en Colombia y la segunda en el mundo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

BAJEN AL BORRACHO


Estábamos preparando el vuelo de regreso en la tarde desde Yopal para Bogotá (Avión Twin Otter, Aerotaca 1992). A esa hora venían muchos ingenieros y trabajadores de la BP de regreso a Bogotá. Este día estaba volando justo con el capitán “mala clase”.

Pude ver como los pasajeros hacían una fila en la entrada del avión y comenzaban a abordar por la pequeña escalera. Vi al capitán acercándose al avión y antes de subir a la cabina se quedó observando a uno de los pasajeros. Se dio cuenta cuando este arrojaba a un lado una lata de cerveza vacía. El pasajero subió y tomó su asiento.

El capitán subió a la cabina, tomó el micrófono, movió el interruptor para hablar a los pasajeros y utilizando su acento militar que aprendió en la academia de policía a la que había pertenecido, dijo. – El civil que se encuentra abordo bajo los efectos del alcohol hace el favor de bajarse del avión de inmediato. –

Miré para atrás y vi que todos se quedaron mudos. El pasajero borracho no parecía borracho y todos se miraban entre si tratando de identificarlo. Pasaron dos minutos y el pasajero no se movía. Alguien dijo… – !Eso no tiene nada... más bien vámonos!. El capitán en actitud desafiante tomó el micrófono y exclamó – !Ah!? No quiere bajarse? !Pues entonces me bajo yo! – Cerró el interruptor del micrófono y se bajó del avión.

Miré para atrás de nuevo y una señora le decía a un pasajero  – Mire señor, bájese o no vamos a poder salir. – El señor indignado empezó a vociferar que tenía que irse a Bogotá y no podía perder el vuelo. Unos lo defendían pero otros decían, – !Bajen al borracho!. – Y él decía, –  !Yo no estoy borracho! –

Decidí que era mi turno de hacer algo pues todo había quedado estancado. Me asomé a la cabina de los pasajeros y todos se quedaron callados como esperando el veredicto final de un capitán que se asomaba por la puerta. Pero yo, ni era el capitán, ni traía ningún veredicto, pero si algo que me salió del corazón.

Sentía la angustia y la rabia del pasajero aumentada por el efecto de sus cervecitas. Por un momento traté de entrar en su mundo y le dije casi en voz baja – Mire señor, es que este capitán es el jefe de seguridad de la empresa y anda muy nervioso con cualquier cosa que pase. Pienso que lo mejor es que tome el vuelo mañana para que no haya problemas… No cree?. –
Se quedó mirándome más calmado, luego miró hacia abajo como resignándose y me dijo – Si capi, tiene razón, mejor dejemos las vainas así. – Tomó sus cosas y se bajó en completo silencio.

Como al minuto llegó el capitán acompañado de un policía del aeropuerto. Llegaron a la puerta del avión y se alcanzó a escuchar al capitán exclamando. – !Saque al civil embriagado o no salimos de aqui!… !Sáquelo, sáquelo! – El policía subió la escalerilla, se asomó por la puerta y con voz calmada dijo. – El pasajero al que se le ordenó… –   Enseguida varios pasajeros lo interrumpieron diciéndole – !Ese ya se bajó hace rato!. – El policía se retiró pero el capitán, incrédulo, se volvió a subir y se dio cuenta que en efecto ya se había bajado. Alguien me señaló y le dijo – El otro piloto le habló y lo convenció de que se bajara. – El capitán me miró desde atrás con cara de haber sido desautorizado por un subalterno.

Se subió a la cabina y sin decirme nada mantenía el ceño fruncido con una expresión de “Si no lo pude bajar yo como así que este pendejo si lo logró”. No pude evitar sonreirme y esto enfadó más al capitán quien empezó su acostumbrado rito de maltratos hasta Bogotá.

Para ese entonces pasaba un mal rato en estos vuelos, pero ahora me rio al recordar estas historias con el capitán “mala clase”.


"Si hay una emergencia durante el vuelo, camarada pasajero,
 bebase esta botella de vodka tan rápido como pueda."

miércoles, 3 de noviembre de 2010

AMANTE EN AGUAZUL (2 a parte)


Salí del hotel, vi la dirección y era la correcta.

Pensé que hasta ahí me había llegado la dicha y que todo podría haber sido un engaño. Pero alguien fue a llamarla y como en un sueño la vi bajando la escalera. – !Hola Carlos! –Me dijo sonriendo. Estaba espectacular. Su cabellera era más rubia que aquel día que la conocí. Su ojos estaban más azules. Estaba tan bella que no pude callarlo y le dije… – Martha…!Estas preciosa! –

La noté un poco tensa y me dijo – Que pena Carlos, no te puedo atender pues justo ahora esta llegando un grupo de ingenieros de la BP y esto esta la locura. – , – Tranquila, muéstrame mi habitación y luego nos vemos. – Mientras la seguía por los pasillos continuaba disfrutando de su espectacular cuerpo. Pensaba que tal vez todo esto era un extraño sueño…!Pero lo estaba disfrutando!

Dormí un poco y al llegar la noche salí a la recepción y la encontré bastante atareada con los clientes. Intermitentemente podíamos hablar y sentía que ella quería decirme algo pero que todavía no se atrevía.

Quería darle más confianza para que se sintiera mejor pero sus expresivos ojos azules me decían que algo había que la estaba atormentando.

Le pregunté si podíamos cenar juntos pero un poco apenada me dijo que no iba a ser posible. Le dije que me tocara la puerta en mi habitación apenas tuviera tiempo. Salí a cenar algo y mientras pensaba que en vez de ser una guerrillera era mas bien una mujer con problemas en su corazón y que conmigo estaba buscando escapar y sentir algo de alivio con alguien diferente.

Cuando volví al hotel la vi todavía muy ocupada y le dije que la esperaba más tarde. Me dijo que luego me hablaba y pude sentirla alejada y confundida. Decidí “bajarme de la nube” en la que venía montado y aterrizar a la realidad de una mujer con tormentos sentimentales.

Me fui a mi habitación, me quedé dormido y a eso de las cuatro de la mañana sentí que ella abrió la puerta y se quedó alli observandome.  Abriendo ligeramente mis ojos pude ver su silueta en la oscuridad.

Ella no encendió la luz y se quedó quieta mirándome. Estaba completamente indecisa y confundida. No sabía si hablarme o irse a dormir . Una parte de mi quería iniciar una noche de ardiente pasión pero al verla así decidí fingir que seguía dormido y empecé a apagar mi fuego interno por amarla.

Me di cuenta que estaba llorando. Esto aclaró mis dudas y en cierta forma me tranquilizó. Entre mis párpados vi como se quitaba su ropa y dejaba ver sus preciosos senos y su cuerpo de diosa de los llanos. Se acostó silenciosamente para no despertarme en otra cama que había en la habitación.  Cerré mis ojos y me llevé esa imagen de recuerdo para la dimensión de mis sueños.

Al otro día al despertarme  no la vi en su cama. Me bañé y fui a la recepción a saludarla. Ella se disculpó por no haberme dado tiempo la noche anterior pero me dijo que la acompañara a Yopal a comprar algunas cosas. Eso me subió la moral y más tarde salimos en un pequeño bus hacia Yopal.

Hablamos un poco más y supe que tenía una hija de unos seis años y que estaba separada de su esposo con el que tenía muchos problemas. El aire de la mañana de los llanos entraba por la ventana y movía su fresca cabellera…de pronto mientras hablábamos no aguanté la tentación y suavemente le acaricié su mano. Ella enseguida se quedó callada, tomó mi mano, la apretó respondiendo así todo lo que no se atrevía de forma silenciosa y se puso a ver el paisaje por la ventana.

Le dije que contara conmigo para lo que yo pudiese ayudarla. Esto la tranquilizó un poco y así llegamos a Yopal. Allí fuimos a varios sitios a comprar algunas cosas que ella necesitaba. Le hice un pequeño regalo a su hija escribiéndole en una tarjetica “con amor de Carlos Darío”. Y ella me dijo, – No, por favor no escribas eso que no quiero saber ahora más de amor. – Sentí su tristeza y le dije que se diera tiempo y que lo pensara. – Martha…una mujer tan preciosa como tu no debería tratarse tan mal a si misma. – Cuando le dije eso me miró a los ojos como si hubiese descubierto a otra persona en mi. – Me sonrió y me dijo que estuviese pendiente de su llamada.

Nos despedimos y me dirigí al aeropuerto. De nuevo me sentía extraño al ver el avión que yo usualmente vuelo de copiloto pero que esta vez abordaba como pasajero.

Despegamos y gocé todo el paisaje con los visos rojos del atardecer pensando en mi gran aventura amorosa de Aguazul.

Habían muchos interrogantes sobre ella pero no sabía como acercarme más y tratar de iniciar una relación.

Un par de días después para sorpresa mia me llamó al apartamento en Bogotá. Mi corazón se salía de mi pecho de la emoción. Sentía su voz completamente tensa.  Me dijo que no la fuera a llamar al antiguo teléfono y me dio un nuevo número. Me dijo que quería verme otra vez. Sentía que se estaba enamorando de mi pero había algo, como una sombra de la que ella no quería hablar, que la amenazaba constantemente.

Sentía que era como una fugitiva… una hermosa fugitiva de alguna película famosa que quería liberarse de sus ataduras para escapar conmigo.

Los siguientes días traté bastantes veces de llamarla a su nuevo número pero nunca me contestó. Sentí que ella volvía a internarse en la selva de mis sueños… en los llanos orientales de Colombia… tierra de las diosas llaneras.


martes, 2 de noviembre de 2010

AMANTE EN AGUAZUL

Pedí al capitán la lista de chequeo para aterrizar . Me concentré en llevar este hermoso Twin Otter de Aerotaca (1991) exactamente al punto donde yo quería tocar la pista. Maniobré para corregir el viento cruzado con pequeñas correcciones, lo nivelé y logré escuchar esos ligeros gemidos que las llantas del tren de aterrizaje producen al acariciar la pista.

Llegábamos a Yopal temprano en la mañana. El capitán se bajó y mientras que los pasajeros bajaban me quedé en mi puesto haciendo los papeles del vuelo y preparando las frecuencias para continuar a Arauca. De pronto oi una dulce voz femenina detrás mio que me decía casi como en secreto – Capitán…capitán. –

Se me hizo muy extraño pues era la última pasajera en bajar y me estaba llamando. Me viré hacia ella. Estaba sentada recogiendo sus cosas, se acercó a mi y me dijo con una voz muy femenina. – Hola capitán, me llamo Martha… –  Y le respondí un poco sorprendido  – Mucho gusto me llamo Carlos… Se te ofrece algo?… –  Y ella me responde sonriendo  – Mmmmm…  solo queria ver quien era el copiloto y…saludarlo. –

Me ruboricé al sentir como de repente una hermosa mujer llanera de ojos claros dulcemente me seducía. Enseguida mis hormonas me pegaron un par de cachetadas y me decían…"!Charlie! !Pilas! !Le están tirando los perros! !Aproveche y no la deje ir así no más!"  Veía ante mi una especie de milagro hecho realidad. Pensé – !Estas mujeres llaneras si quieren algo de una vez lo van diciendo!.

Y enseguida le pregunté de donde era ella para así iniciar la conversión. – Yo soy de Aguazul a una hora en carro hacia el sur de Yopal. – Sabía exactamente donde estaba pues era nuestra referencia para aterrizar viniendo de Bogotá. Y me dijo con su dulce voz – Si algún día puedes me gustaría que conocieras Aguazul. – Y le dije  – !Claro! !Me encantaría que me lleves a conocer Aguazul! –

Le pedí su teléfono y le dije que la llamaría desde Bogotá para decirle cuando podría venir. Se despidió de mi de una forma tan sensual que me dejó un nudo de emoción en el estómago. La vi bajar del avión y con la boca abierta podía disfrutar sus hermosas curvas femeninas. Me rasqué la cabeza y recuperando poco a poco mi cerebro después de esa tormenta de hormonas pensé que era un poco sospechoso que fuese así tan directa conmigo.

Será que quiere salir conmigo para robarme? O... tal vez es una guerrillera que quiere información mia?...!Ufff pero que guerrillera tan buena!!  Bueno… como sea que sea la tentación no me dejaba en paz y decidí llamarla esa noche. Después de un rato de llamar varias veces por fin entró la llamada. Me respondió de nuevo con su dulce y seductora voz.

A medida que tomábamos confianza ya podía oír de nuevo su acento llanero normal. Me sentía más tranquilo. Me dijo que trabajaba en un hotel como recepcionista donde llegaban muchos ingenieros de la petrolera BP. Traté de no irme mucho a lo personal para no “espantarla” y le dije que para mi próximo día libre podría ir a visitarla. Contenta aceptó. La volví a llamar el día anterior y le pedí los datos de como llegar desde Yopal.

Llegó mi dia libre y me dirigí al aeropuerto. En vez de mi uniforme me puse mis blujeans, mis tenis, una camiseta y meti mis cosas en un pequeño morral. Parecía un gringo de visita por Colombia. Fue mi primer y único viaje en la compañía aprovechando que por ser tripulante podía viajar gratis.

Llegué al mostrador del aeropuerto El Dorado a la madrugada para tomar mi tiquete y me dice la preciosa bogotana encargada de los tiquetes.. – !Capitán! !Como esta!… Se va de paseo para Yopal? Y eso?… ?Alguna traga?, je,je. –  Parecía que no podía esconder el propósito del viaje.

Cuando iba a subir al avión me tomaron por sorpresa el capitán y el copiloto – !Ajaaa! !Se va de rumba pa’Yopal!… !Muy boniiito!…. !Ojo no se emborrache que pasado mañana tiene que volar! Ja,ja,ja!. – Me reí un rato con ellos pero no solté mi secreto de que iba a Aguazul.

Me sentía extraño al ir como pasajero. Estar en la ventanilla de un pasajero observando todo el vuelo era algo muy diferente y gocé todo el vuelo viendo el paisaje desde ese “otro” punto de vista.

Llegamos a Yopal bajo una tenue llovizna. Bajé del avión, me despedí de los pilotos y sentía como si estuviese llegando a las puertas de una gran aventura en la selva del Amazonas.

Estaba contento de por fin alejarme del trabajo por un par de dias pues había estado volando bastante.  De todas formas otra parte de mi mente me decía que tuviese cuidado pues estaba entrando en terreno desconocido. Aun asi, a medida que caminaba hacia el centro de la ciudad recordaba mucho a mi pueblo de crianza, Barrancabermeja, pues ambos pueblos son casi igual de cálidos y rodeados de la misma vegetación.

Una vez llegué al centro de Yopal recordé que allí vivía un compañero del deporte del vuelo en cometa (Delta Plano), Ricardo García al que le deciamos “Kung Fu”. Lo llamé y fui a visitarlo. Muy contento me empezó a contar de sus logros en el vuelo sin motor y me mostró la montaña desde donde despegaba.

Mas tarde fui otra vez al centro y llamé a mi “traga” de Aguazul. Me emocioné bastante al oirla y saber que estaba más cerca de ella. La sentí un poco sorprendida y contenta a la vez. Me dijo que aunque tenía mucho trabajo esa noche, me recibia de todas maneras en el hotel para que me hospedara de una vez. Me puse muy contento y tomé un pequeño bus hacia Aguazul.

Llegué ya en las horas de la tarde. Segui sus indicaciones y por fin encontré el hotel.

Entré pero no la vi por ningún lado. Era este el hotel? Había sido todo esto un engaño? Donde estaba ella?

Continuará...