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lunes, 29 de noviembre de 2010

VUELO A MARCO ISLAND

Descubrí de forma muy graciosa que uno de nuestros vecinos era también piloto (Hollywood , Florida 1996). Yo estaba hablando por teléfono celular afuera de mi casa con alguien explicándole que iba a rentar un avión para hacer un vuelo a la costa oeste de la Florida a una ciudad llamada Marco Island.

Mi vecino alcanzó a escucharme y enseguida me dijo – ¿A volar? ¿Va a volar? – Y le respondí que estaba en un entrenamiento para proseguir con mis licencias de vuelo.  Se presentó – Pues Carlos, le cuento que yo tengo algunas horas de vuelo en Cessna 152 en Bolivia de donde vengo. ¡También soy piloto! – Quedé con la boca abierta por la sorpresa.

Era Antonio Álvarez, a quien lo llamábamos cariñosamente Toñito. Lo invité a que viniera conmigo en el asiento del copiloto. El estaba muy contento de volver a volar. Le dije que viniera a preparar el plan de vuelo y luego fuimos a Pelican para preparar el Katana.

Teníamos un muy buen pronóstico meteorológico para todo el día. Despegamos con rumbo oeste y una vez entramos en la inmensa zona verde de pantanos de los Everglades ajustamos el rumbo hacia Marco Island.

Lo puse la mayoría del tiempo a que volara el avión mientras yo hacía la comunicación y la navegación. Nunca había estado en esta parte del sur de la Florida y me emocionó empezar a ver las pequeñas islas que bordeaban la costa. Cuando nos acercamos a nuestro destino empezamos a admirar el paisaje tan hermoso y paradisíaco de estas costas.

Apareció al fondo la pista e iniciamos la aproximación. Aterrizamos y volvimos a despegar enseguida hacia el norte para continuar al aeropuerto de Naples que escogí para efectos del entrenamiento. La vista alrededor era preciosa!

Vista del lado izquierdo del Katana sobre el mar de la Florida.


Parecíamos dos niños que habían robado un avión para divertirnos sobre estas magníficas playas de arenas tan blancas y suaves. Tomamos altura y continuamos rumbo a Naples. Esta vez le entregué el aterrizaje a Toñito donde yo solo hice algunos ajustes.

Cuando parqueamos el avión vino un muchacho a recibirnos y a preguntarnos si necesitábamos algún servicio. Le indiqué que llenara el tanque para nuestro regreso al aeropuerto de Hollywood. Me sentía extraño al ser atendido así. Era como si estuviera viviendo la fantasía de que el avión era mío y estaba volando a este sitio por placer para tal vez jugar golf como algunos señores ricos que podía ver alrededor con sus equipos de golf rumbo a un club justo al lado de la pista.

Una hora más tarde después de calcular de nuevo los vientos nos devolvimos casi en línea recta sobre los Everglades hacia Hollywood.
Durante el vuelo sobre ese gigantesco mar verde Toñito me contaba como se inició en el vuelo en Bolivia. Su padre tenía una finca bastante grande y usaba una Cessna para tareas de vigilancia del ganado y como correo de sus negocios.

Hablábamos de cuanta anécdota aérea se nos venía a la mente. Noté que él ya estaba cansado de estar volando por tanto tiempo y le dije que yo continuaba con los mandos hasta el aeropuerto. Aterricé y de regreso a casa recordábamos como al salir de Naples dimos una vuelta adicional solo para ver las chicas que estaban tomando el sol en la playa.

 Nos reímos bastante y para celebrar cerramos el día con una buena cervecita bien fría.

sábado, 27 de noviembre de 2010

LAS HISTORIAS DE JORGE CIPAGAUTA (3a parte)

INDIA

En India me ofrecían por contrato trabajar doce semanas y cuatro libres además de que me pagaban los tiquetes. Las condiciones eran muy buenas y fue cuando decidí tomar el ofrecimiento de India que siempre estuvo ahí. Lo hacía por mi hija pues la verdad estaba contento en Marruecos.

El “encontrón” con este pais fue muy fuerte. Yo pensé que la vida en Marruecos era dificil pero con India no hay comparación porque hay muchísima gente, mucha pobreza y el impacto es tremendo. Por más insensible que sea la persona a uno siempre lo toca. Todavía me da muy duro.

Los trancones son tremendos. La gente se la pasa pitando. En una cuadra pueden pitar veinte o treinta veces. ¡Y son todos! los carros, las motos, todos. Es increíble. A mi me toca salir con tapa-oidos. Además andan con los espejos retrovisores recogidos porque no los utilizan para nada. Para poder pasar por el lado derecho (porque allá es al contrario) el chofer se tiene que pegar al pito para que el otro se corra.

En cuanto a la empresa, buenísima. Esta empresa se llama King Fisher. El trato y el respeto por los pilotos es muy bueno. Ahora por regulación no pueden volar dos pilotos extranjeros en el mismo vuelo y solo estan recibiendo pilotos extranjeros para capitán. Los copilotos indúes que reciben no tienen casi experiencia para poderlos chequear para comandantes. Llegan con solo doscientas horas.

El contrato de nosotros es por tres años. En cuanto a los vuelos, los aviones son espectaculares. Son aviones nuevos y son los mejores equipados del mundo. Vienen con pantallas de video. Son aviones de ultima generación. El mantenimiento es también excelente. Siempre andamos con una persona de mantenimiento a bordo.



ATR-72 de King Fisher. (Airliners.net)

Un dia regular de vuelo.


Interior del ATR-72



Aqui estoy con una hermosa auxiliar de vuelo Indu.

Le voy a contar una anécdota en esta compañía. Despues de iniciar motores y cerrar puertas me preparaba para carretear el avión. De pronto vi al lado izquierdo diez personas en fila alineadas al estilo militar, adelante otros tres y al frente de ellos la jefe del grupo de servicio de tierra. Cuando pedi libre y empece a rodar el avión todos levantaron la maño al mismo tiempo para despedirse. ¡Se veía increible! ¡Era como si ese vuelo fuera el vuelo presidencial o algo asi! Aquí uno se puede dar cuenta como tratan a las personas allá. Para ellos el pasajero es la razón principal de su trabajo.

Esta empresa es la que esta manejando los precios más altos y el mejor servicio. La clase de gente que vuela con nosotros es gente de mejores recursos. El servicio es excelente desde el comienzo y el pasajero paga bien por este. El mercado en India con dos billones de personas da para todo.

La aerolinea AIR DECCAN es de mercado de bajo costo y maneja tiquetes mucho mas baratos. De hecho creo que alli estan ya unos treinta pilotos colombianos de ACES. La idea de esta empresa es traer todo el mercado de los trenes para los aviones. Sacan tiquetes hasta de quinientas rupias que son unos quince dolares !Imagínese! Y ahora el dueño de King Fisher compró Air Deccan. El dueño es muy rico y maneja el segundo mayor negocio de licor del mundo. Hace poco compró un equipo de fórmula uno. Las condiciones en India ahora están cambiando constantemente. Nos ofrecieron que al cabo de los tres años de contrato nos dan un bono de veinticinco mil dolares o nos pagan el type rating en el Airbus 320. Ahora les van a llegar el 340, el 330, el 350 y compraron diez 380.


CON MIS BOTAS TEJANAS

Recordando una vieja anécdota, una noche tomé un vuelo de ACES de Bogotá a Medellín como pasajero para tomar el curso de tierra para copiloto del ATR. El avión era un B727-200. Recuerdo que estaba de copiloto Juan Carlos Moncada quien luego fue jefe de operaciones de Aero República (Copa Air).

Yo estaba sentado en una de las salidas de emergencia. Estábamos aterrizando normal en el aeropuerto Rionegro de Medellin. Yo veia todo normal por la ventanilla excepto que estaba lloviendo. De pronto vi que la pista se metió debajo hacia el otro lado. ¡Nos estábamos saliendo de la pista! Veia que el plano oscilaba fuertemente casi pegando con el piso. Lo que hice enseguida instintivamente fue apretarme el cinturón y agacharme en caso de un posible impacto. Debido a la fuerte lluvia cuando aplicaron los frenos uno de los sistemas de anti skid (anti bloqueo de frenos) falló y dejó un freno pegado y eso fue lo que nos sacó de la pista. Frenamos totalmente después de varias sacudidas.

Todo estaba a oscuras, se prendieron las luces de las salidas y enseguida los auxiliares de vuelo anunciaron que teníamos que evacuar. Nunca en mi vida me imaginé que iba a estar en una evacuación real. Nos dijeron que nos quitáramos los zapatos, dejáramos todo y saltáramos por el tobogán. Para ese entonces tenía yo unas botas tejanas y del afán en vez de quitármelas, tomé mis dos maletines, pasé por el frente de la auxiliar, no me dijo nada y salté al tobogán con botas y maletas en mano. El tobogán estaba mojado y salí disparado varios metros mas adelante del final.

Dejé los maletines a un lado y enseguida volví al tobogán a ayudar a recibir la gente que bajaba. Ahí estuve hasta que todos salieron. Afortunadamente no le paso nada a nadie. Llegaron los bomberos y todo el mundo a ayudar. Los pilotos estaban muy asustados pues no sabían que era lo que había pasado y luego con la investigación supieron que había sido un antiskid que había fallado lo que ocacionó la emergencia. Después a la salida me disculpé con la auxiliar por mi debut con mis botas tejanas!

Jorge Hernán Cipagauta.


Jorge Hernán Cipagauta.


Reencuentro de dos viejos amigos en Miami en el 2008 despues de 22 años! 

Anteriores historias de este Blog con Jorge:
http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/07/examen-de-ingles.html
http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/07/el-capitan-jaramillo.html
http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/08/me-salvo-jorge.html
http://memoriasdeunpiloto.blogspot.com/2010/09/segundo-chequeo.html

jueves, 25 de noviembre de 2010

LAS HISTORIAS DE JORGE CIPAGAUTA (2a parte)

SUSTO EN MARRUECOS

Hablando de anécdotas tuve tremendo susto casi al final de mi trabajo en Marruecos.
Como yo era el jefe de pilotos me tocaba a mi hacer todos los vuelos de prueba. Un dia fuimos a hacerle un vuelo de prueba a un avión que el dia anterior le habían tenido que cortar un motor en vuelo debido a un escape de aceite. Le estuvieron trabajando toda esa noche reparando el escape de aceite que era en uno de los rodamientos.


Esta es la compañía donde trabajaba en Marruecos y este es uno de sus ATR.

Fui a hacer el vuelo con uno de los copilotos más antiguos y el jefe de mecánicos, un morenito muy buena gente. Hicimos las pruebas normales en tierra sin ningún problema. Pusimos potencia estática, los parámetros del motor estaban normales, despegamos para un vuelo de quince a veinte minutos con salida estándar con viraje por la izquierda y ascender hasta quince mil pies, volver al VOR y aterrizar.

Ibamos a través de los nueve mil pies cuando escuchamos un ruido muy fuerte en el motor dos (derecho) con una fuerte vibración. Vimos los parámetros del motor y estaban oscilando. Enseguida reduje la potencia en ese motor y me devolví hacia el aeropuerto. Llamamos por radio a la torre para declarar la emergencia y que habíamos reducido un motor.

El procedimiento de descenso era llegar al VOR y dejarlo con tres mil pies para iniciar una aproximación ILS. Cuando estábamos próximos a dejar el VOR nos sonó la alarma de incendio del motor dañado. El procedimiento es halar la manija de corte de motor y descargar la primera de dos botellas extintoras de fuego y contabilizar treinta segundos. Si no se apaga la luz roja toca descargar la segunda botella.

Descargamos la primera, contamos los treinta segundos y no se apagó. Descargamos la segunda botella. En ese momento entró el mecánico morenito, se arrodilló en la cabina y me dijo - Capitán, la cabina de pasajeros esta completamente llena de humo.-  Le juro Carlos que él era moreno y...¡Del susto se había vuelto blanco!

Se había roto la balinera del rodamiento, escapó el aceite de nuevo y se produjo el incendio. Además se rompió uno de los ductos del aire acondicionado y por ahí se metió el humo a la cabina. Nos mirábamos con el copiloto pues aún seguía el fuego y no se apagaba la luz. Pasaron diez eternos segundos que para mi fueron como cuatro minutos hasta que por fin se apagó la luz.

Pero este no fue el verdadero susto. Estábamos como a mil pies sobre el terreno ya con la pista a la vista y nos dimos cuenta que había un fuerte aguacero sobre la pista y además viento cruzado de unos veinticinco nudos de la izquierda. Venía yo aterrizando el avión y al tocar pista, debido al viento, al agua y venir con un solo motor, el avión entró en hidroplaneo (deslizarse) y empecé a ver que las luces del lado izquierdo se acercaban. ¡Nos ibamos a salir de la pista! Miraba al copiloto y le decía  -¡No puedo hacer más!- Me tocó ponerle potencia al motor izquierdo mientras seguía pisando fuertemente los frenos y como en las películas justo al último momento volvimos a entrar a la pista otra vez.

Lo del motor fue nada comparado con el susto de que me estaba saliendo de la pista. Afortunadamente parqueamos sin mayor problema y cuando me bajé del avión sentía que me temblaban las piernas.

Continuará...



Aqui estoy en la plataforma en Agadir, uno de los aeropuertos de Marruecos. 

Conduciendo en la capital, Rabat.

martes, 23 de noviembre de 2010

LAS HISTORIAS DE JORGE CIPAGAUTA


Jorge Cipagauta fue y ha sido alguien muy especial en mi fase profesional en la aviación. Nos conocimos en la escuela Aeroclub de Colombia de la cual egresamos casi al mismo tiempo (Diciembre 1986).
Nos reencontramos en los exámenes de clasificación para nuevos copilotos en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellin en el año 88. Al re encontrarnos acordamos estudiar juntos para prepararnos en caso de que nos llamaran a curso.

Fue desde ahí que empezó una buena amistad que ha perdurado a través de los años y como lo relato en las historias de mi libro, fuimos compañeros de curso en el entrenamiento para copilotos del Twin Otter en ACES. Después de que me sacaron de ACES perdimos contacto y después de unos veinte años averigüé su email.

Al año logramos reencontrarnos en el hotel de Miami donde se hospedaba mientras estaba de vacaciones con su familia. Recordamos viejos tiempos, nos pusimos al dia con los chismes de la aviación y grabé algunas de sus historias para mantenerlas como un grato recuerdo. Aquí las transcribo.


EN ACES

Pues le cuento Carlos que ya en ACES estuve de copiloto del Twin por tres años. Luego pasé a copiloto del ATR-42 y lo volé por un año. Despues estuve de copiloto del B- 727 durante ocho años. Para esta época iban a traer los Airbus y casi paso a copiloto de este avión pero el primer contrato se dañó por la letra “menuda”. Recuerdo que alcanzamos a volar de observadores en los Airbus de Mexicana.

Pasé a comandante del Twin y volé casi dos años, después, en el 97 pasé a comandante del ATR hasta que se quebró ACES en el 2003. Mientras estuve de comandante fui también instructor de tierra del Twin y del ATR. Hacíamos todas las prácticas incluyendo las evacuaciones. Fue una experiencia muy buena.


ATR - 42 Aces.  (Cortesía Airliners.net)


Al frente el Twin Otter y atrás el B-727 de Aces en Bogotá (1991). Cortesía de Aviacol.net

Antes de que se acabara ACES nos estaban vendiendo la idea de la unión con AVIANCA.
Al principio estábamos muy reacios pero luego ya no podíamos hacer nada sino seguir trabajando mientras se seguía el proceso. De pronto nos dijeron que cancelaban la operación del ATR. Esto fue en agosto y en julio fue cuando la empresa cerró.

Recuerdo que yo estaba de vacaciones en Bogotá en una reunión de instructores y en esas llega el jefe de pilotos de nosotros y nos dice - Saben que compañeros, lo mejor que pueden hacer es que renuncien en este momento y cuadren con la empresa pues el vicepresidente de AVIANCA nos informó que iban a cerrar a ACES.-

Ese mismo dia, catorce de agosto, sin pensarlo pasé la carta de renuncia. Fueron muchos sentimientos encontrados. Sentía desilusión, rabia, me preguntaba que había pasado pues sabíamos que nos habían estado mintiendo. Vino la sosobra y el miedo pues no sabíamos que iba a pasar después. Supuestamente íbamos a estar un año de “lay off” con AVIANCA y después íbamos a empezar a volar el MD. Eramos pocos los que habíamos sido escogidos por la empresa. Pero después de cuatro meses nos dijeron que cancelaban todos esos planes.

ARKAS

Fue en estos dias cuando los pilotos que habiamos quedado de ACES empezamos el gran proyecto de una nueva aerolinea de carga llamada ARKAS. Todos empezamos aportando una cantidad de dinero para la creación de esta empresa. Ya logramos traer dos aviones ATR.

Por ahora no vuelo con ellos pues estando por fuera puedo acabar de aportar más rápido el dinero que hace falta y asi espero a que se consolide más. Pasé un año trabajando con ARKAS en la parte administrativa y al mismo tiempo buscando trabajo como piloto en Colombia pero nos dimos cuenta que cierta gente envidiosa mandó una carta a las empresas hablando mal del grupo de instructores de ACES y eso era lo que nos mantenía las puertas cerradas. Tuve una entrevista con AIRES y AEROREPUBLICA pero nunca me llamaron, no se que habrá pasado.


ATR-42 de ARKAS.


MARRUECOS

Paralelamente a todo esto yo tambien estaba buscando trabajo por fuera del pais. Un capitán Samuels de la empresa AIR DECCAN de India fue a Colombia a buscar pilotos para sus ATR y se llevó a bastantes de ellos. Yo casi me voy para India pero tambien hubo una convocatoria para pilotos en Marruecos que me llamó más la atención.

Me llamaron para trabajar con ellos y me preguntaron si sabía de más pilotos interesados y yo me encargué de llevarles mas pilotos de Colombia. Nos fuimos a simulador a Toluz, Francia, en mayo y despues de pasar los requerimientos me mudé en junio para Marruecos. Alli fui jefe de pilotos por tres años y además fui el primer colombiano en Marruecos en ejercer un cargo administrativo en una empresa comercial aérea.

Empecé a tener el problema de tener menos tiempo para poder visitar a mi hija a Colombia debido a la escacez de pilotos y solo podía salir cuando no había problemas con los horarios o con los pilotos. Fue aquí cuando consideré irme mejor a India.

Continuará...


ATR-42 en Marruecos.



Ya de jefe de pilotos del ATR en Marruecos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

MI PRIMER PASAJERO


Pronto llegó el momento en que los instructores "British" de la escuela de vuelo Pelican Airways me dieron “permiso” para poder llevar pasajero (año 1996).

 Para esos días había convencido a Edgar Hazbón que viniera a los Estados Unidos a hacerse un salto en paracaídas. Coincidió que él estaba todavía alojándose con nosotros en Hollywood y le propuse que viniera a volar conmigo en el Katana como pasajero. Le gustó mucho la idea y le dije que le podía dar los controles en vuelo. Tenía pensado hacer solo un pequeño vuelo alrededor de la pista despegando y aterrizando.

Separé el avión para un día libre por la tarde y nos fuimos al aeropuerto con Edgar. Lo que Edgar no sabía es que el iba a ser mi primer pasajero!
No quería decírselo para que no se pusiera nervioso pero igual cuando llegamos a la escuela la dueña me delató…– ¡Felicitaciones Carlos su primer pasajero en los EU…muy bien! – Pero esto no le importó a Edgar lo más mínimo.

Parecía que era solo a mí al que me preocupaba la idea de llevar pasajero. Pero algo dentro de mí cambió enseguida que empecé a hacerme cargo y a organizar todo para dirigir a Edgar al avión. Me sentía en control del vuelo y me llené de energía y motivación. Estaba muy contento de lograr un viejo sueño y era el de llevar a volar en avión a mi viejo amigo aeromodelista y cometista…a mi hermano de la aviación deportiva.

Lo interesante es que todo este sueño se llevaba a cabo lejos de nuestra tierrita. Era como si estuviéramos dentro de otra dimensión en medio de una fantasía de nuestra niñez.

Senté a Edgar en el asiento del copiloto del estilizado Katana, le indiqué como usar los auriculares para comunicarnos durante el vuelo y empecé mi ritual para iniciar el motor.

Edgar miraba con curiosidad como preguntándome la razón de cada movimiento que hacía en la cabina. Llevé el avión hasta la pista mientras le comentaba a Edgar sobre las características de este avión. Le expliqué que solo íbamos a hacer despegues y aterrizajes. Pedí autorización para despegar y algo dentro de mí se debatía entre el miedo por saber que no era un piloto infalible y la emoción de vivir esta nueva aventura.

 Una vez adelanté el acelerador sentí completa confianza en mi mismo y me entregué al mundo del vuelo.

Despegamos siguiendo el suave sonido de nuestro motor y disfrutando de una visibilidad increíble que ofrece la burbuja de plexi–glass estilo avión de combate. Enseguida aproveché para explicarle a Edgar los pasos para el ejercicio que estaba haciendo.

Dimos la vuelta y aterrizamos suavemente ayudados por un leve viento frontal. Una vez en la pista rápidamente coloqué toda la potencia y despegamos otra vez. Le dije – Bueno Edgar, ahora usted toma la palanca de mando y yo me encargo del acelerador…– Edgar tímidamente tomó el mando y empezó a hacer algunos movimientos rápidos. Enseguida le corregí – No, suave, suave, como con la novia, je,je.–  Y él sonriendo empezó a volar el avión más relajadamente.  Ya acercándonos al aterrizaje Edgar me dice – Bueno Carlos, cójalo usted que yo no se aterrizar esta vaina. –

Hicimos otras dos vueltas de tal modo que él tomaba el mando por varios minutos entre el despegue y el aterrizaje. Para mi era increíble ver a Edgar volando el avión. Sin tener una cámara a mano tomaba fotos con mi mente. Finalizamos con otro aterrizaje casi perfecto y Edgar me decía – Oiga Madrigal…este avioncito vuela muy rico… –

Me sentía completamente feliz de que todo había salido bien además de que nos habíamos divertido bastante. Los dos continuamos hablando de aviones, cometas, aeromodelos y de todo lo que nos apasionaba.

En esos días fuimos a que hiciera su salto en paracaídas con un instructor en Clewiston al oeste de Palm Beach y también, en un parque de diversiones, hicimos una caída en péndulo desde una grúa de unos cien pies de altura, cada uno dentro de un arnés de cometa, .

Nos divertimos como adultos pero siguiendo los anhelos del alma de niños que siempre nos ha caracterizado.

Dedicado a Edgar...mi hermano en el espíritu del vuelo puro.


Vista de la cabina de un Katana. Cortesía de Airplane-Picture.net



sábado, 20 de noviembre de 2010

LAS HISTORIAS DE CAMILO RIVERA (3a parte)

LA PODADORA DE PASTO

Un compañero de la escuela estaba haciendo su trabajo de pista en un avión nuevo que recién había adquirido la escuela. Nosotros estábamos en la plataforma observando los vuelos mientras charlábamos matando tiempo entre las clases.

De pronto vimos que cuando se disponía a aterrizar, niveló con la nariz muy alta y parece que perdió su orientación y antes de tocar la pista empezó a desviarse hacia la zona de pasto que separa la pista de la paralela. Para nuestra sorpresa vimos que empezó a aterrizar sobre el pasto. Este pasto era bien espeso y tenía como un metro de altura. Cuando bajo el tren delantero empezamos a oír un ruido bien feo de la hélice cortando el pasto. Comía pasto y más pasto y el ruido aumentaba hasta que el avión se frenó por completo.

El pobre piloto abrió la puerta y asustado salió corriendo dejando el avión prendido todavía. Corría y corría como si el avión fuera a explotar. Nosotros salimos corriendo hacia él y cuando nos encontramos tratamos de calmarlo. El trataba de explicarnos lo que había sucedido pero estaba tan asustado que no podía casi hablar. Nos tocó ir hasta el avión para hacer el procedimiento para apagar el motor. Luego lo sacaron remolcado y tuvimos aquí una nueva historia de hangar para chismosear.


CAPITAN “CASA LOMA”

Teníamos un compañero que era bien loco y hacía sus pilatunas de vez en cuando. Una de ellas es que se fue a ver como filmaban una telenovela ¡Pero desde el aire! Esta novela se llamaba “Los cuervos” y la gravaban en una hermosa hacienda al norte de Bogotá llamada Casa Loma.

Era la zona donde convergían dos grandes vías y formaban una “Y” y le tenían como nombre “Yankie” para efectos de entrenamiento. Varias veces interrumpió la grabación y los productores se quejaron con la escuela hasta que descubrieron a nuestro amiguito a quien enseguida bautizamos capitán “Casa Loma”. Obviamente nos prohibieron volver a sobrevolar sobre Yankie.


A CONTAR LAS VACAS

Teníamos un instructor ya viejito que había sido piloto en Avianca. Un día mientras estábamos en una de las zonas de entrenamiento de pronto me dijo - Mío el avión. - Tomó el mando, redujo potencia y bajamos como a solo doscientos pies, y me dije - Y ahora que le picó a este capi?-
Empezó a maniobrar alrededor de una finca y dijo - No veo al mayordomo.- Y yo pensé, - ¿Cuál mayordomo?- Después, mientras daba un círculo cerrado sobre el terreno alrededor, dijo - Voy a contar las vacas a ver si las sacó todas a pastar.- Enseguida caí en cuenta que esta era su finca y se pegaba su bajada para ver como estaban las cosas. Era muy chistoso ver al mayordomo que salía corriendo afuera apenas oía el ruido del avión y al capi todo preocupado pensando que le habían robado alguna vaca.


LA IGLESIA ME ATRAPÓ

En los días que hacía trabajo de pista en la 10 el tramo a favor del viento me llevaba hacia la montaña. Luego viraba a la izquierda hacia el sur manteniendo la montaña a mi derecha.

Siempre me causaba mucha curiosidad una pequeña iglesia que parecía una hermosa miniatura puesta sobre un pesebre justo en la cumbre de una loma al lado de la montaña. Era una iglesia de construcción rustica pero muy bonita. Siempre que hacía la aproximación por este lado me quedaba viendo mi iglecita.

Un día quise acercarme y creo que fue más de la cuenta pues la corriente ascendente de barlovento me “succionó” fuertemente hacia la montaña. Sentía como si el avión se hubiese estancado sobre la iglesia y el viento me halaba más y más.

Hice de todo para liberarme de ese viento pero seguía como suspendido en un colchón de aire. Decidí poner toda la potencia, bajé fuertemente la nariz en una especie de picada hacia la izquierda. El avión por fin respondió y lo pude sacar del lado de la montaña.

Salí tan nervioso que durante toda la aproximación mantuve alta velocidad. Cuando aterricé lo hice también con mucha velocidad y  le pegué fuerte el tren delantero. Afortunadamente no pasó nada pues lo traía bien nivelado... y todo por andarme metiendo donde no debía!


Cessna 172 en la rampa de Aeroandes en los 80.

Foto reciente de las instalaciones de Aeroandes. Cortesia Aeroandes.com

Este era yo en los 80 cuando era estudiante en Aeroandes.

viernes, 19 de noviembre de 2010

LAS HISTORIAS DE CAMILO RIVERA (2a parte)

EL CAPITÁN “CANDADO”

Esta es la graciosa historia del porque mis compañeros de la escuela de vuelo Aeroandes (años 80) me pusieron el sobrenombre de capitán “Candado”. En mi escuela habilitaron la zona del frente para hacer una cancha de fútbol y una de voleibol.

Después de nuestras prácticas de vuelo invitábamos a partidos de fútbol a estudiantes de Aerocentro, del Aeroclub y a un grupo de cadetes de la fuerza aérea que tomaban algunas clases en nuestra escuela pues tenían basados ahí algunos de sus aviones a modo de “soberanía” local.

Invitábamos también a las chicas del colegio odontológico que quedaba cerca al aeropuerto y esto hacía más interesantes los encuentros deportivos.

Un día le ganamos a los de la fuerza aérea y ellos para el “desquite” nos invitaron al partido de revancha a la base aérea de Melgar al sur oeste de Bogotá. Invité a mi novia y armamos tremendo paseo.

Jugamos allá un partido muy sabroso y compartimos bastante con ellos. Luego nos fuimos al pueblo a tomarnos unos traguitos y después decidimos acampar en una finca muy bonita no lejos de ahí cerca del pueblo de Chinauta. Esta finca era de un piloto al que llamábamos capitán Panamá pues sus papas eran comerciantes con mucho dinero.

Armamos nuestras carpas y ya cansados le dije a mi novia que nos fuéramos a dormir. Varios de mis compañeros que eran los “chachos” especialistas en convencer a las chicas, estaban todavía con sus traguitos y querían invitar a mi novia a charlar y a seguir la fiesta.

Se acercaron a la carpa y le decían - ¡Oiga “monita” salga de la carpa para charlar un rato, no sea “aguafiestas”! El cierre de la entrada de la carpa tenía al final un broche para ponerle un candado… ¡Y se lo puse! Ellos intentaron abrir la carpa pero no entendían porque no podían abrirla. Y yo muerto de la risa les dije - ¡Bueno a “piratear” mujer a otro lado! Y obviamente desde ahí quedé “capitán candado”.

GORDO BURLON

En los períodos en que tenía entrenamiento de maniobras me acuerdo que íbamos un día con un capitán bien gordito que creo era el capitán Camargo. El solía hacer una maniobra de demostración solo para burlarse de la cara que nosotros hacíamos.

Lo que hacía era que subía el avión hasta que sonara la “chicharra” de la alarma de pérdida y luego pegaba un descenso brusco y al empezar a nivelar la cara se me pegaba hacia atrás como chupada por el exceso de gravedad. El tipo era feliz viendo como yo sufría durante “zipote” bajada. Lo que yo hacía es que siempre que me tocaba con él me apretaba bien el cinturón de seguridad para no flotar sobre la silla y asi lograba que no se divirtiera tanto a costillas mías.


CAPITAN "RASCA RUEDAS"

Una vez regresando en un crucero a Bogotá ya habíamos divisado la sabana y nos disponíamos a preparar la aproximación para el aeropuerto Guaymaral. De pronto mi compañero, que venía en otro avión, me llamó por el radio y me dijo – Capitán “candado” cambie de frecuencia. – Entonces cambié a la frecuencia “pirata” que solo los dos conocíamos para evitar que nos escucharan y me dijo – Por nada del mundo vaya a bajar, deje su avión quieto. – Y yo le dije – ¿Pero porque? ¿Que pasa? – Y me dijo. – Lo que sucede es que estoy justo debajo suyo.–

Yo pensé que eran unos cien pies pero cuando miré hacia abajo por la ventanilla abrí los ojos del susto ¡Estaba a solo a 10 metros! Y le grité – ¡Usted lo que esta es pegado a mi! – Sentía como si fuera a aterrizar encima de él y le dije – ¡Ya se divirtió suficiente viéndome de cerca el tren de aterrizaje así que voy a subir para que sigamos la formación como estábamos! – Y asi se quedó... "Capitan rasca ruedas".

Continuará...

Cessna 172 de Aeroandes en un crucero.Cortesia de Airliners.net