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sábado, 12 de febrero de 2011

VUELO SOBRE UN CRUCERO


Para marzo del 2001 seguía haciendo mis vuelitos de Aeropaseos en el bello Cessna 172  “Romeo del Golfo” (Le decía asi por su matrícula N 172GR). Siempre había querido llevar a volar a Luz Angela, la tia de mi hijo Fernando. Mi “Cuñis”, como le digo a ella, tiene tres hijos, Carolina, Mauricio y Daniel.

Para esta época estaban de 7, 5 y 3 añitos aproximadamente. Me di cuenta que para balancear el avión, Luz Angela podía llevar a Daniel, el menor, en sus brazos adelante y los otros dos podrían ir atrás con mi hijo Fernando de 4 años. ¡Iba a ser el primer vuelo con tantos niños! !Y el único vuelo hasta ahora a mi mando con 5 pasajeros!

Nos reunimos en el aeropuerto y teníamos un sol brillante con poco viento para gozarlo todo el dia. Salimos caminando por la rampa hacia el avión y parecíamos tremenda familia con cuatro hijos. Afortunadamente todos se estaban portando muy bien y rápidamente se sentaron en sus puestos asignados. Inicié el motor y todos gritamos alegres ¡Yeheee! .

Despegamos con rumbo a la playa y de ahi continué hacia el sur rumbo a Miami. Los niños estaban concentrados mirando hacia abajo y comentando entre ellos todo lo que veían por la ventanilla. Llegamos a South Beach y luego nos acercamos a la salida del puerto de Miami. ¡Que coincidencia! Justo saliendo del canal venía navegando un inmenso barco crucero lleno de pasajeros.  Se veía majestuoso.

Enseguida ajusté la velocidad, puse un punto de flap y empecé a virar por la derecha alrededor del crucero para que todos pudieran verlo. Luz Angela tomó algunas fotos y los niños decían - ¡Miren! ¡Tiene una piscina en la mitad! – Le dimos dos vueltas y luego continuamos hacia el sur. Más adelante vimos el Sea Aquiarium donde se alcanzaban a ver las focas y delfines saltando en medio del show. 

Yo estaba tal vez más contento que ellos pues estaba realizando mi sueño de llevar a todos los primitos juntos en el mismo vuelo! Regresamos y después de un suave aterrizaje “mantequillero” fuimos al apartamento de Luz Angela donde los primitos continuaron la fiesta jugando entre ellos.


Asi fue que vimos uno de estos inmensos barcos cruceros saliendo por el canal del puerto de Miami. Son inmensos hoteles flotantes. Al fondo se puede ver en dirección norte la playa de South Beach. Justo a esta altura volamos alrededor de este coloso de los mares.

Los primitos en esa época. Carolina a la izquierda, atrás Fernando mi hijo, Mauricio y a la derecha Daniel.
Luz Angela Restrepo...la Cuñiiiiiisss!!

viernes, 11 de febrero de 2011

PRIMER VUELO DE UN PILOTO

Alejandro Vallejo es un amigo cibernético lector de mis historias de este blog. Es muy aficionado a la aviación y le pedi su historia personal . Su historia es lo que yo llamo "El primer vuelo de un piloto" pues aunque él tecnicamente no es piloto ya sabe volar diferentes aviones en un simulador de vuelo desde un Cessna hasta un jet B-737 además de conocer bastante de sus sistemas y esto, más su pasión por el vuelo, lo hace ser un verdadero piloto.

Esta es una nueva generación de jóvenes que llegan a las escuelas de vuelo sabiendo más que los instructores. Ellos son la nueva generación de pilotos en el nuevo mundo de los simuladores. Disfruten de su historia.


MI PRIMER VUELO

Era casi la media noche y esperaba la llamada de mi madre con el número de la tarjeta de crédito para reservar un vuelo Bogotá – Cali por la aerolínea Avianca. Pero no era cualquier vuelo. ¡Era mi primer vuelo! Tenía 16 años, con el sueño de ser piloto y nunca había sentido en mi vida lo que era volar.

Era mi primera vez, la que siempre había soñado, era el motivo por el cual a veces no podía dormir de solo imaginar ese día que por fin llegaba.  Así que en vez de gastar el dinero que me habían dado mis padres para comprar unos pantalones decidí invertirlo en el mejor viaje que he tenido hasta el día de hoy.

Siendo las 12:30 a.m. sonó el teléfono de la casa de mi primo, donde yo me estaba quedando en Bogotá y por supuesto corrí a contestar pues sabía que a esa hora sería mi madre para confirmar si iba a viajar. Me entregó los datos suficientes para la reserva del vuelo. Los ingresé a la página web de Avianca excepto el número de silla.

Tenía la opción de hacerlo pero algo me dijo que no lo hiciera, que estuviera tranquilo que me iba a tocar en la ventanilla donde se podía ver el ala del avión, así que me dejé llevar por esa intuición y decidí no escoger la silla.

Cuando terminé de ingresar todo, en la pantalla del computador apareció la confirmación: “AV8409 - Destino: Cali – Aeronave: Fokker 100 - Alejandro Vallejo Gómez” . Cuando vi estos datos no me pude contener de la emoción y mi alegría se notaba de oreja a oreja. Quería saltar y hacer bulla, pero me daba pena despertar a la familia especialmente a esa hora, así que decidí ir a dormir y esperar al siguiente dia.

Me levanté a eso de las 6 a.m. y me sentía feliz pues sabía que ese era el día! Decidí matar el tiempo viendo T.V., después me bañé y me alisté para ir al Puente Aéreo. Pasaron unas horas y mi primo me llamó para preguntarme si estaba listo para salir al aeropuerto. ¡Claro que lo estaba!. Así que pusimos mis maletas en su carro, nos montamos y arrancamos.

Cuando llegamos al Puente Aéreo, mi primo me deseó suerte y me felicitó pues sabía la emoción que sentía, esa emoción de gomoso que se monta por primera vez a un avión.  ¡Pero además de emoción sentía felicidad! Entré al puente aéreo, me atendieron, me dieron el pasabordo y de inmediato pasé a la sala de espera.

El avión estaba algo atrasado debido a que había partido de la ciudad de Pasto, al sur de Colombia, donde no habían buenas condiciones meteorológicas. ¡Pero no me importaba! Podía quedarme ahí todo el tiempo del mundo viendo aviones salir y llegar. Avisarón a los pasajeros que el avión había llegado y que estábamos listos para dirigirnos hacia la puerta F11.

Mientras caminaba hacia allá pensaba en lo bueno que iba a ser esta experiencia, así que me apresuraba más para llegar. ¡Hasta que lo vi! Pues bueno... me enamoré. Ahi estaba, era el HK 4437 , un hermoso Fokker 100 de la compañía Avianca:


HK-4437-Fokker 100- Avianca.  Foto Tomada de Airliners.net

Por fin entré al avión y la azafata me asignó un puesto, y adivinen que …!Si! Me tocó al lado del ala. Parece que aquella intuición o como le quieran llamar, tenía la razón y lo tomé como un premio que me había dado Dios para decirme que él me acompañaba en mi sueño. Me senté feliz y empecé a ver los detalles del ala del avión. Luego llegó mi compañero de asiento. Era una señora con cáncer. Me dio mucha tristeza pero la señora me vio, me sonrió y como si supiera lo que yo sentía me dijo: “Aprovecha estos pequeños buenos momentos de la vida”, y así lo hice.

El avión encendió motores, comenzó a rodar y mientras rodaba yo miraba todo el aeropuerto, hasta que de un momento a otro hubo silencio, se detuvo y de repente los motores empezaron a expresar sus máximas revoluciones por minuto, luego vino una fuerte aceleración, logró una velocidad impresionante y cuando vi el ala que estaba flotando y subía me dije: ¡Ya estoy volando!... Fue ahí en ese momento donde entré definitivamente al mundo de la Aviación.

Alejandro Vallejo Gómez


Aqui estoy en la cabina de mando de un antiguo DC-3 restaurado que actualmente esta volando.

jueves, 10 de febrero de 2011

VUELO CON MI HERMANA


Para septiembre del año 2000 por fin logré coordinar un vuelo donde al mismo tiempo pudiera volar con Gustavo, mi amigo piloto peruano, mi hermana Margarita Rosa y su hijo David. Primero hicimos un vuelo con Gustavo antes de llevar a mi hermana a modo de entrenamiento para cumplir con los requisitos para llevar pasajeros. Gustavo iba al comando en ambos vuelos y yo le ayudé con las listas y la radio.

Aproveché que Gustavo rentó un avión C-172 en una de las escuelas de aviación de el aeropuerto de Opalocka al norte de Miami. Recogimos a mi hermana que llegó a mi apartamento y de ahí nos fuimos al aeropuerto. El plan sería un vuelo nocturno sobre Miami Beach. La noche estaba fresca y con viento suave, perfecta para el vuelo de noche.

Me pude dar cuenta que mi hermana tenía más la atención puesta en su hijo David que en la aventura de el vuelo pero David estaba con todos sus sentidos puestos en todo lo que sucedía a su alrededor con el avión. Los sentamos en los asientos traseros del Cessna y despegamos con rumbo a la playa. 

Debido a que este aeropuerto esta más cerca de Miami Beach llegamos bastante rápido a la playa y sabíamos que teníamos tiempo extra para hacer alguna “travesura”. Pronto divisamos dos hermosos edificios gemelos que daban a la playa. Estaban completamente iluminados por grandes reflectores y adornados con luces de colores bastante vivos.

Le dije a Gustavo que si le dábamos una vuelta alrededor y él mirándome con cara de querer jugar me dijo – Je,je,¡Claro! Vamos a darle la vuelta para disfrutar de esta buena vista de los edificios. – Enseguida empezamos a virar alrededor y Margarita y David se inclinaron a su derecha para disfrutar de aquel espectáculo. – ¡Uff! Mira mami que lindo se ven esos dos edificios!– Pero Margarita puso su objeción, – Oigan... ¿No es como peligroso que vuelen tan cerca de los edificios? –  Nos miramos con Gustavo y nos reimos. – Tranquila Margara, todo esta bajo el control de expertos pilotos. – . David se volteó a mirarla y se sonrió con nosotros.

Como nos quedó gustando la vuelta a los edificios hicimos una segunda vuelta para espantar a cualquier viejita que estuviese viéndonos desde su balcón, jeje. Una vez más nos reíamos con Gustavo.
Luego seguimos sobre la playa y volamos sobre South Miami y sobre Art Decco. Después nos devolvimos pero esta vez no rodeamos los edificios para no “sacarle la piedra” a Margara. 

Aterrizamos suavemente a eso de las diez de la noche. No había ningún avión por el area volando ni moviéndose en tierra. Nosotros eramos la única señal de vida en aquel solitario aeropuerto. Pensaba que asi aterrizaban los narcotraficantes tarde en la noche para evitar ser vistos.

Empezamos a bromear diciendo – Se imagina si alguien en el aeropuerto averigua que el piloto es peruano y el copiloto colombiano... ¡Nos echan la DEA enseguida! Ja,ja,ja!!. –  Nos bajamos del avión y empezamos a empujarlo con la mano para acabar de parquearlo.

Pero de las bromas pasamos a la preocupación cuando vimos tres camionetas que se dirigían a alta velocidad por una de las paralelas hacia nosotros. Nos quedamos mirando y de pronto nos dimos cuenta que la broma se estaba haciendo realidad. No podíamos creerlo, ¡Eran de la DEA y US CUSTOMS! (Agencia de vigilancia Antidrogas y Aduanas).

Aunque todo estaba legal la sola idea de meternos en problemas me heló la sangre. Nos rodearon estilo película. Pero en vez de todos sacar su armas automáticas simplemente se bajaron dos oficiales y nos preguntaron que de donde procedíamos. Gustavo enseguida les dijo que procedíamos de este mismo aeropuerto y yo le complementé diciendole que era un vuelo panorámico con pasajeros.

Margarita les dijo – ¿Algun problema...oficial? – Respondieron que era un chequeo de rutina, nos dieron las gracias y asi como llegaron partieron de nuevo. Nos miramos y nos volviamos a reir diciendo – ¡Si ve! !Por eastar bromeando con la DEA apareció la DEA! ! Ja,ja,ja,ja!! Por andar tentando al diablo!

Caminamos hasta el parqueadero y nos fuimos a nuestras casas dejando aquella divertida aventura nocturna durmiendo en nuestros recuerdos.

DEA: Drugs Enforcement Administration

martes, 8 de febrero de 2011

LA HISTORIA DE ANDRES GOMEZ



A Andrés Gomez lo conocí un dia del año 86 en el aeropuerto El Dorado de Bogotá en uno de los restaurantes que tiene vista a la rampa desde el cual podíamos ver los aviones. Yo estaba con mi uniforme de la escuela de aviación almorzando con un piloto de un bimotor al que yo venía rogándole que me diera chance para volar con él de copiloto. Andrés al vernos hablando de aviación desde su mesa nos preguntó si éramos pilotos de alguna aerolínea y yo le contesté que yo estaba graduandome de mi escuela y quería aplicar en Avianca.

Hablamos un poco sobre sus proyectos, me contó que quería volar en Colombia y nos despedimos. A continuación voy a copiar la primera parte de mi historia " Aterrizaje en el Jose María" donde hablo de nuestro reencuentro en Avianca:

"Un día mientras que estaba practicando en los simuladores de la escuela de Avianca noté que un copiloto con su uniforme y su gorra de la empresa nos observaba atentamente. Pensé que era copiloto del B-727. El muchacho se acercó y me preguntó si yo era copiloto de Avianca. Le respondí que no, que estaba como copiloto aprendiz. Se trataba de Andrés Gomez con quien hice una amistad que ha durado toda la vida. Le recordé que nos habíamos conocido en el restaurante del aeropuerto unos meses atrás. Aunque él era colombiano había vivido la mayor parte de su vida en los Estados Unidos y se expresaba con la ingenuidad y el acento de un gringuito. Para este entonces él era copiloto del Twin Otter (turbohélice de 20 pasajeros) en la empresa Helicol que pertenecía también a Avianca.

 Me decía que se soñaba con poder estar como yo en curso para el B-727. Le di varias ideas para que entrara al siguiente curso. Lo motivé y logró con el tiempo conseguir entrar al siguiente curso. Pasó todos los exámenes y logró entrar como copiloto a la empresa. ¡Ahora puedo decir que logré “entrar” a alguien a Avianca!

El siempre me ha agradecido por mi ayuda pues fui su mentor en su sueño de subir al jet. Cuando estudiábamos juntos el B-727, yo aveces me demoraba en responder y Andrés pegaba un manotazo en la mesa gritando – ¡Noooo sabe! – Imitando a uno de los instructores. Era muy divertido...".

Después de que terminé mi curso en Avianca, estuve siguiendo de cerca el progreso de Andrés en la compañía y me llenó de una inmensa alegría saber que él si había pasado el curso y el simulador. Un dia fui al aeropuerto a verlo en vivo desde tierra como hacía sus despegues y aproximaciones en uno de los jets de Avianca sin pasajeros en su fase final de entrenamiento antes de entrar como copiloto.

Esto me llenó aún más de alegría. Luego me fui a Medellín para mi curso en Aces y nos vinimos a reencontrar después de casi veinte años en los Estados Unidos! Aquí les transcribo su historia que muy gentilmente nos compartió para este blog.


FASCINACION

Comenzó mi fascinación por los aviones a mis cinco años cuando mi papá me regaló uno de esos avioncitos de balso con hélice y cuerda de caucho. Yo vivía en Chicago y cuando regresaba a Colombia de vacaciones en el avión era embobado viendo las nubes, el ala y todo lo relacionado con el avión. Cuando me dejaban me iba a visitar a los pilotos en la cabina.

Mi papá en vista que me gustaban tanto esos aviones de balso, un día me llevó a ver aviones de radio control (r/c). Algunos eran más grandes que yo y no podía creer que volaban, que fueran tan rápidos y que hasta se les metían las ruedas! Fue ahí cuando la aviación se volvió mi obsesión. Cuando cumplí trece años compré mi primer avión r/c y disfruté de ese hobby por unos seis años aprendiendo mucho de como vuelan los aviones.

Llegué a ser instructor en nuestro club de aeromodelismo en Chicago. Hice muchos amigos, uno de ellos fue mi primer mentor en la aviación, se llamaba Dave Schatz, el volaba un Lear Jet 35 para la compañía Motorola y me dio mi primera lección de vuelo en un avión de instrucción.

Sabiendo mi fascinación por los aviones, un día me llevó a los hangares y me mostró el Lear Jet... !!WOW!! Ahí si que quedó sellado mi destino y mi futuro en la aviación. Algún día tenía que volar un Jet.
A mis dieciocho años me gradué de bachillerato e ingresé a Lewis University cerca de Chicago, donde tomé el curso de mecánico de aviación (A&P Mechanic). Quería tener esta licencia para obtener mejor conocimiento de los aviones, motores y sus componentes además de que sería un respaldo por si algún día perdía la licencia médica de piloto y no pudiese volar.

Tan pronto me gradué, comencé a tomar clases de vuelo en el aeropuerto Midway al sur de Chicago y ahí saqué todas mis licencias. Poco a poco fui dejando el hobby de r/c pues ya no podía costear ambas cosas al mismo tiempo.

Al poco tiempo conseguí trabajo en un aeropuerto pequeño atendiendo aviones pequeños y ejecutivos; me fascinaba estar al rededor de tanto avión tan bello y no hacía sino soñar.

En ese aeropuerto llamado Pal-Waukee era donde estaban los aviones de Motorola que volaba mi amigo Dave. Siempre nos manteníamos en contacto y como dije fue mi mentor y mi inspiración pero desafortunadamente unos años después murió de cáncer. Nunca lo olvidaré.

En 1987 se me presentó la oportunidad de comenzar mi carrera de aviación profesional pues mi tío Gabriel que era el director de mantenimiento en Helicol me contó que iban a necesitar tres copilotos nuevos para el Twin-Otter pues estaban por traer el Grumman G1 y el escalafón se iba a mover.

Me fui de vacaciones un mes a Colombia a visitar la familia y de paso vi a mi tío y me dio instrucciones para entrevistarme con el director de operaciones y regresé a Chicago al poco tiempo. Dos semanas después el director de operaciones me ofreció puesto como copiloto. Después de vacilar un poco y con el apoyo de mis papas, acepté y de repente me fui del todo a Colombia dejando el nido solo. (Soy hijo único).

En ese momento comencé mi carrera profesional. Después de dos meses de tramitología y burocracia, saqué mi licencia de piloto colombiana y pude por primera vez en mi vida ponerme un uniforme de piloto.

Llevaba volando el Twin Otter con Helicol un año y medio y estaba contento pero tenía aún mas grandes anhelos. Me interesé junto con otros compañeros de Helicol por pasarme a Avianca y estando en esas averiguaciones y curiosidades me reencontré con Carlos Dario que ya estaba en curso para copiloto de Avianca y nos hicimos amigos después de recordar como nos habíamos conocido un año antes de chiripa en el aeropuerto El Dorado. Yo le ayudé a estudiar el B-727 y de paso me lo aprendí yo.

Al fin tuve el chance de presentar los exámenes de preselección y los pasé gracias a la ayuda de Carlos Dario pues me facilitó unos manuales de estudio para Avianca.

Hicimos quince el curso en Avianca de los cuales pasamos trece y yo saqué el segundo puesto. Firmé contrato en Febrero de 1989. Pasé mi chequeo de rutas y me trasladaron a base Cali donde viví dos años.
!Que rumba!


Con mi tio Gabriel.


Conversando con el ingeniero. Aqui estamos nivelados a 350
(35000 pies de altitud) en un vuelo entre Bogotá y Quito.


Después, eventualmente, me fui a base Bogotá donde seguí de copiloto de 727 hasta que pasé al 757/767 por un año largo. Luego ascendí a Capitán de Fokker-50 y volé ese avión tres años y medio y luego pasé a Capitán de MD-83.

Sin embargo en ese año de transición del F-50 al MD-83 (1998), comencé a ver oportunidades en USA; había mandado hojas de vida y solicitudes a varias aerolíneas americanas entre ellas American Airlines y en Diciembre de 1998 ellos me llamaron para una entrevista en Enero del 99 justo en los días que me iba a casar. No podía pasar esta oportunidad y acepté. Nos casamos un sábado y tuve la entrevista el siguiente miércoles.

El crucero de luna de miel lo aplazamos un mes y después de pasar la entrevista y examen médico me ofrecieron puesto en American Airlines! Me asignaron curso para el primero de Marzo del 99. Justo la semana anterior pudimos finalmente hacer el crucero de luna de miel. Después pasé directamente al curso de inducción de la compañía.


Imposición de las alas de American Airlines por el jefe
 de pilotos cuando me gradué de copiloto de la empresa.
Entré de copiloto de Fokker-100 con base Chicago y al pasar el período de prueba me pasé a copiloto del 767. Estando en esas ocurrió el ataque del 9/11 y eventualmente me desplazaron a copiloto de MD-80 y base Dallas. No quería  hacer “commute” (traslados diarios) y decidimos con mi mujer trastearnos de Chicago a Dallas y aquí llevamos algo más de siete años.

En la actualidad (2010) estoy volando de copiloto del 737-800. No he podido ascender a capitán por el estancamiento en el escalafón debido a la difícil situación en American Airlines y en general en el país, pero tengo puesto, !Bendito sea Dios!


ANECDOTAS

Unas anécdotas que tengo de Avianca fue la vez que pillé a un comandante que llegó a volar hincho (borracho) y con tufo y se iba a llevar un 727-200 lleno de pasajeros a Pereira!

Logré pegar el grito y a través de un compañero de él, lo bajaron del avión y se “incapacitó”.!Que susto pero que alivio!

Otra vez fue cuando en el F-50 íbamos a despegar de Popayán y se nos vino una manada de perros a “atacar” el avión. !Que risa! Al tercer intento los perros se aburrieron y por fin pudimos despegar.

Otra fue cuando llevamos al candidato presidencial Pizarro de Barranquilla a Bogotá un Lunes; que susto pues el narcoterrorismo estaba al rojo vivo en esa época con lo de Pablo Escobar y el jueves de esa misma semana lo mataron en un avión de Avianca que iba de Bogotá a Barranquilla.

En otra ocasión tuve el honor de llevar algunas candidatas del Reinado Nacional de Belleza de Bogotá a Manizales en el F-50.

Andrés Gomez

En esta foto estoy con el avión nuevo que fuimos a recoger apenas
salió de certificación en Seattle, un 737-800 recién salido "de paquete".


Aqui con Carlos Dario y su esposa Luz Dary (2010)
cuando los invité a cenar en Miami en uno de mis Layovers.

!Reencuentro de dos gomosos de la aviación!

lunes, 7 de febrero de 2011

HORROR EN LA RAMPA


Alfred Henry es un amigo cibernético que fue piloto del Twin Otter en Venezuela y nos quiso compartir una pequeña historia de horror que le tocó vivir en su trabajo cuando era copiloto.

HORROR EN LA RAMPA

Pues Carlos, esta historia fue en Cumaná, año 1992 a las 7 de la mañana. Habían dos Twin en la rampa de Cumaná y uno era el mio. Tenía el motor numero 2 en mínimas con la hélice perfilada (sin ángulo).

Estoy sentado y amarrado en el asiento derecho de la cabina esperando por el capitán que esta firmando papeles en el terminal. Los pasajeros ya habían embarcado y la puerta ya estaba cerrada.

De pronto escuché un “¡Bump!” camuflado por mis audífonos y el sonido del motor turbo hélice a mi derecha. En el siguiente segundo escucho gritos que provienen de la cabina de pasajeros. Me volteo a mirar y veo detrás mio a una mujer gritando y quitándose el cinturón para alejarse de la ventanilla.

Inmediatamente miré por mi ventanilla y mis ojos se abrieron del horror...!Había un señor tendido en el piso bajo el motor en medio de un charco de sangre! Enseguida mi mano reaccionó por instinto halando la palanca del combustible y apagando los switches del generador, el master y la batería. En fracciones de segundo me quité el cinturón y salté por la puerta del capitán y detrás mio saltó también la angustiada mujer que continuaba gritando y me tocó recibirla en mis brazos para que no se cayera al pavimento.

Enseguida que la hélice dejó de girar dos auxiliares de rampa recogieron al señor y lo llevaron a toda prisa en la ambulancia del aeropuerto al hospital más cercano. Nuestro vuelo fue retenido y fuimos todos al terminal a esperar noticias del señor.

Dos horas más tarde nos llamaron y nos dijeron que el señor había sobrevivido después de una cirugía de emergencia donde perdió su oreja derecha. El señor recuperó su conciencia y asumió toda la responsabilidad de lo sucedido. Les contó que quiso preguntar sobre su vuelo y al ver que no estaba el capitán me vio a mi al lado derecho y pensó que era mejor hablarme por el lado de mi ventanilla, dió la vuelta por detrás del avión y se acercó a mi ventanilla pero...¡Pasando a través de la hélice rotando!...No la vió? Estaba sordo?

Fuimos finalmente exonerados por las autoridades y nos dejaron continuar con el vuelo a nuestro destino, no sin antes calmar a la angustiada y traumatizada señora que estaba detrás mio.

Ese dia de la corrida nos llevamos “oreja” y por poquito nos llevamos el “rabo”!!
Saludos!

Alfred

Abordaje de un Twin Otter

viernes, 4 de febrero de 2011

PILOTO DE SIMULADOR


Un día del 99 me escribió Edgar de Colombia para decirme que una amiga con su esposo y su hijo iban de viaje a Miami y querían un vuelo de Aeropaseos. Recibí luego la llamada de ellos y coordinamos el encuentro un día por la tarde. Muy contento por este nuevo vuelo, me puse mi uniforme y preparé todo para otra aventura más.

Llamaron buscando mi dirección y salí para recibirlos. Cuando llegaron, mi amigo al verme con mi uniforme se sorprendió y me dijo. – ¡Waooo! ¡No sabía que nos iba a recibir así con uniforme y todo! – Y le respondí  – ¡Para que vea lo especial que es Aeropaseos! – Les pregunté si podía llevar a mi hijo Fernando pues había un espacio disponible ya que su esposa podría llevar a su hijo cargado en sus piernas. – ¡Claro que si! – Me dijo. 

Salimos al aeropuerto y en el camino me dijo que él era muy apasionado a la aviación y que volaba bastante el simulador en el computador de su casa.

Simulador de vuelo personal con tres pantallas.


Le pregunté varios detalles sobre el vuelo y me di cuenta que sabía bastante sobre la teoría y la técnica de como volar un avión pequeño.  Y le dije  – Bueno, como usted ya tiene bastante práctica en el simulador le ofrezco que sea usted el que tome los mandos del avión hoy y yo le ayudo con los detalles. – Me miró con una expresión de que no podía creerlo. – ¿ Me va a dejar volar el avión?...!Pero yo nunca he volado uno real! – . – Tranquilo, yo le ayudo. – , le dije.

Llegamos al aeropuerto y cuando caminábamos por la rampa mi hijo, en sus ocho, salio corriendo con el hijo de mis amigos de solo dos años y este se tropezó golpeándose su carita con el pavimento. Afortunadamente solo se rasguñó pero se levantó con cara de que iba a llorar . Su madre graciosamente se quedó mirando el pavimento y dijo – !Que va! , si no rayó el piso y no hay sangre es que no le pasó nada así que no llore. – Y de inmediato contuvo el llanto. Su esposo y yo no pudimos contener la risa, aunque su hijo estaba de mal humor.

Llegamos al avión y me gustaba ver como él estaba repasando los instrumentos de vuelo y comparando con lo que tenía en su programa de simulador. Lo integré a todo el proceso de revisión del avión. Luego de que acomodamos a su mujer y a los dos niños en el asiento de atrás iniciamos la lista de chequeo para encender el motor.

Debido a que no estaba disponible el camión de gasolina llevamos el avión hasta otra rampa donde tenían el servicio de abastecimiento. Nos bajamos todos y mientras yo colocaba la gasolina en los tanques del avión mi amigo iba leyendo los galones que iba mostrando la maquina dispensadora.

Luego volvimos a subirnos y repetimos la lista para encender el motor. Aunque sentía cierto temor decidí darle a él el control de los pedales para que pudiera carretear el avión hasta la cabecera de la pista. Poco a poco el iba aprendiendo y cogiendo más confianza. Emocionado me hablaba de los vuelos que hacia en su simulador.

Le dije que él mismo lo iba a despegar y que yo le ayudaba. Me miró de nuevo y me dijo – ¿Esta seguro? – Y le respondí afirmativamente. El sonriendo puso cara de concentración y le dije. – Tranquilo, simplemente hágalo igual a como lo hace en su simulador. Así lo hizo mientras yo le corregía.

Cuando ya teníamos la velocidad de vuelo en la pista le dije que halara ligeramente la cabrilla y así despegamos del pavimento. Su mujer atrás decía burlándose. –¡Oiga! ¡Acuérdese que lleva a su familia aquí atrás! ¡Esto no es el simulador!– Los dos nos miramos y nos reímos.

Mientras que él volaba con la cabrilla yo le ayudaba con la potencia. Más adelante dejaba que él también se encargara del acelerador. Le di los rumbos hacia el sur para que llevara el avión hasta el cayo de Key Biscayne.

El día estaba espectacular y atrás su esposa y los niños estaban hipnotizados mirando el paisaje de edificios rodeados de bahías y playas. Llegamos a Key Biscayne y bajamos un poco más para apreciar sus hermosas playas. Pudimos ver varios tiburones de arena y varios veleros navegando cerca de sus playas.

Su mujer ya más calmada empezó con los niños a señalar y a comentar todo lo que les llamaba la atención. Luego le di otro rumbo para regresar y así él llevo el avión bajo su control hasta el aeropuerto. Ya para aterrizar tomé el control pero le dije que mantuviera sus manos en la cabrilla para que sintiera lo que era aterrizar un avión real.

Después de un suave aterrizaje fuimos a la rampa dejando que él controlara los pedales y el acelerador. Nos bajamos y su esposa de nuevo haciendo chiste toca el suelo con sus manos y dice – ¡Alabado sea el Señor! !Llegamos sanos y salvos a pesar de que mi marido voló el avión! – 

Y nos reíamos una vez más. Me dejaron con mi hijo en mi apartamento y unos dolarcitos extras que me quisieron dar de propina. Me quité el uniforme y me puse mi ropa casual y llevé a mi hijo a un parque para acabar de disfrutar del día con él.

Mientras jugaba con él venían a mi memoria escenas de aquel maravilloso día de vuelo con mi amigo a quien recuerdo como “el piloto de simulador”.



Imagen virtual  del panel de instrumentos en pleno vuelo en el simulador personal. 

martes, 1 de febrero de 2011

LAS HISTORIAS DE ALVARO BERRIO (2a parte)


EL BAR CHEROKEE


Al mismo tiempo que estudiábamos hacíamos también “horas" de aeropuerto y en el tiempo libre al salir de clase nos reuníamos a “gomosear” y a conversar a un bar que se encontraba atrás de la escuela. Era el bar “Cherokee” como el nombre de uno de los aviones Piper. Ahí nos reuníamos, mecánicos, pilotos, alumnos y toda clase de “bichos” de la aviación.

Había un piloto privado muy famoso que fue pionero de la aviación en Antioquia llamado Humberto Escobar. Hablaba tan duro que en cualquier mesa del bar Cherokee que uno estuviera sentado escuchaba todas sus historias. Contaba unas historias tan terribles que uno empezaba a pensar que se había metido en la carrera equivocada.

Los pilotos privados que volaban una vez al mes les pasaba de todo, lo que no le pasaba a uno comercial que volaba todos los dias. Contaban toda clase de desgracias, aguaceros, mal tiempo, embarrenadas y llegaban a ese bar a tomarse sus aguardientes y a contar todo lo que les había pasado ese fin de semana.

Yo pensaba que tal vez me iba a retirar con tanta cosa que oia pero me dije - Nooo hermano, yo soy berraco, yo echo pa’lante, a mi no me va a pasar nada y no me voy a matar. – De todas formas a cada rato se oía uno que otro accidente, de algún avión de Cessnica, de ACES, de SAM o de algún vuelo privado pues estábamos rodeados de mucha montaña y mal tiempo. De hecho murieron tres compañeros de mi clase y el instructor todos en un Piper de la escuela.

Para esos entonces yo iba escuchando sobre otras empresas como Cessnica que tenía creo unos Beechcraft C-45, ACES recien empezaba con los Sunders y los Heron. Estaba SAM con los Electra. También mi amigo Gustavo Escobar volaba en una compañía de la costa llamada TAVINA unos aviones Islanders y Trislanders.

Para mi era más atractiva la compañía ACES pues tenía aviones más nuevos. También tenía posibilidades en Avianca pues un tio de mi esposa me ofreció que me servía de palanca pues había sido fundador de SAM y se jubiló en Avianca. Pero la vida lo lleva a uno por rumbos que ni imaginamos.


CRUCERO HACIA MI AMOR

Para graduarme me hacian falta unas horas y decidi hacer un crucero a Armenia con regreso al Olaya y dejar las restantes horas para los chequeos finales. Me fui un sabado, dormí en Armenia esa noche y el Domingo salí de vuelo temprano de Armenia rumbo a Medellin.

Cuando iba a la altura de Fredonia como a la mitad del camino llegué a mi punto de reporte y llamé a la torre. Me respondió que continuara pero a los pocos minutos me dijo  - Torre Olaya al 617 india, el aeropuerto esta bajo mínimos (cerrado por mal tiempo)… devuelvase a Pereira o Armenia y llame en un par de horas. –

Yo sabía de una pista privada que estaba más adelante que pertenecía a un amigo y donde yo siempre había querido aterrizar. Pensé que sería mejor esperar ahi en vez de devolverme. Me decidí y puse rumbo a esta pista. Sentía un poco de miedo pues era la primera vez que aterrizaba ahi. Aterricé sin problema y llevé el avión hasta una pequeña rampa al frente de una cabañita lo más hermosa.

Enseguida salieron los familiares de mi amigo y me dijeron que pensaban que era él que ya había aterrizado. Les conté que solo estaba esperando para que en Medellin mejorara el tiempo. Apartir de este momento mi vida entró en un nuevo capítulo pues entre estas personas estaba la mujer de mi vida, mi actual esposa.

Todo lo que me sucedió de aqui en adelante decidí escribirlo en un libro por la cantidad de anécdotas e historias que siguieron y como con mi mujer nos fuimos enamorando. Después que regresé al Olaya seguí con mis chequeos y me gradué en marzo del 76. Lo chistoso es que me gradué casi un año antes que mi cuñado.

Volé bastante en la zona del Urabá Antioqueño y vivi esa aviación de pueblo y de pistas embarradas rodeadas de animales y de los más bellos paisajes que usted se pueda imaginar.

Tuve un accidente en Capurganá donde me falló el freno y terminé patas arriba al final de la pista. Afortunadamente no nos pasó nada ni a mi ni a mi pasajero. Luego despegando un bimotor de otro pueblo perdí potencia en los dos motores y tuve que meterlo en un potrero y por segunda vez me salvé de matarme.

Todas estas historias las estoy escribiendo en detalle en mi libro pues fueron muy intensas. Me retiré del vuelo cuando las circunstancias en Colombia se volvieron muy difíciles y emigré aca a Miami donde vivo actualmente. Fueron historias increíbles.

Alvaro Berrio


Imagen virtual del HK-617 ,  Piper PA-18-150 Super Cub , en el que se graduó Alvaro, sobre la represa de Guatapé en Antioquia.  Imagen original de Miguel García Soto para IVAO de Colombia.